'Aquí no hay primavera turca', desafía Erdogan

'Aquí no hay primavera turca', desafía Erdogan

Escaso diálogo y miedo a una islamización azuzan las protestas. Se registró primera víctima mortal.

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03 de junio 2013 , 10:52 p.m.

 La ola de violentas protestas en Turquía –las más graves que el gobierno conservador enfrenta en una década– entró en su cuarto día consecutivo.

El lunes, un joven de 19 años murió atropellado al levantar una barricada en Estambul. Se convirtió así en la primera víctima mortal de las revueltas que piden la dimisión del primer ministro, Recep Tayip Erdogan. (Lea también: Cronología de las manifestaciones violentas en Turquía).

Analistas coinciden en que las manifestaciones son una reacción contra el estilo de gobierno poco dialogante de Erdogan, y unas reformas de corte islamista que los laicos sienten como un recorte de sus libertades.

Y lejos de calmar los ánimos en una Turquía consternada, el Primer Ministro está causando más malestar al no reconocer error alguno en su gestión. (Así transcurrió el cuarto día de protestas en Turquía).

Erdogan calificó de “brotes extremistas” las protestas y rechazó cualquier comparación con la Primavera Árabe, que derrocó a regímenes de Estados árabes. “Ya hemos pasado por una primavera turca, estamos viviendo en ella”, dijo con ironía. “Y aquellos que quieran llevarla a un invierno no tendrán éxito”.

Para muchos, estas respuestas reflejan algo que sus críticos no le perdonan al primer ministro: su escaso interés en buscar un consenso sobre cuestiones sensibles.

Erdogan impulsó en solitario algunas decisiones polémicas, sin consultar ni a la oposición ni a la población. Un puente en Estambul fue bautizado en honor a un sultán otomano, responsable de masacres contra la minoría aleví, mientras que una reciente ley restringe los horarios para consumir alcohol.

Pero el episodio que hizo estallar la ira fue el desalojo forzoso de una protesta pacífica en defensa de un parque de Estambul. La dura represión policial, justificada en parte por Erdogan, desembocó en disturbios que han dejado cientos de heridos y más de mil detenidos.

El presidente Abdullah Gül, uno de los líderes históricos del partido de Erdogan (AKP), subrayó ayer: “Todo el mundo tiene que sentirse lo más libre posible en su país. La voluntad del pueblo se expresa con las elecciones. Pero la democracia no significa solo elecciones”.

La pregunta que se hacen muchos en Turquía es si Erdogan entenderá el mensaje de Gül o si seguirá mostrando su lado desafiante.

Efe-Reuters-AFP

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