De una pena de amor nació un exitoso negocio de tostadas en Medellín

De una pena de amor nació un exitoso negocio de tostadas en Medellín

Tras 30 años de historia, tostadas Susanita, es una de las empresas más reconocidas de la ciudad.

03 de junio 2013 , 10:05 a.m.

Para sobrevivir, luego que la dejara su marido, Susana Posada buscó dos alternativas: pasar trabajos en su máquina de de escribir marca Remington y hacer pequeños bizcochos para vendérsolos a una panadería cerca a su casa.

Cuatro hijos en su hogar –el mayor de 11 años– eran un aliciente suficiente para buscar los recursos necesarios y entregar su vida con el fin de sacarlos adelante.

Era una época en que la mujer aún estaba rezagada por un mordaz machismo y poco sabía hacer. Las manos eran su herramienta y logró usarlas para fabricar arte culinario y negocios. Fue en 1980, y su vida cambió sin ella haberlo decidido.

Lloró seis años seguidos –recuerda– porque aquel hombre que a los 13 años de edad escogió para que la acompañara, decidió hacerla a un lado.

“Creí que el mundo se me venía encima. Eran 14 años de matrimonio en los que fui ama de casa”, afirma.
No obstante Susana había estudiado secretariado en sus tiempos libres, su pasión siempre fue cocinar, y hacer panecillos, por demás.

“El ingrediente principal de las tostadas fueron mis lágrimas”, anota con una sonrisa de satisfacción.

Los primeros en comprobar los pláceres de Susanita fueron los dueños de una charcutería del barrio Alameda. Luego una tradicional panadería le empezó a comprar la producción.

En un año de fabricar de manera artesanal, en el horno de su casa, Susana registró tostada Susanita en Cámara de Comercio.

El negocio comenzó a crecer. Para adquirir el primer horno industrial vendió su argolla matrimonial y luego un cuadro que decoraba la sala de su casa. También era un viejo recuerdo de su vida pasada. Ahora las lágrimas habían quedado atrás.

“Llevaba puesto un overol. En uno de los bolsillos guardaba el lápiz y en el otro la libreta en la que anotaba los pedidos y cuentas. Distribuía el producto en un Renault 4 que luego negocié para comprar implementos de panadería”, rememora.

Comfama, Consumo y el Éxito, que le pidió 100 unidades, fueron el comienzo de una seguidilla de logros empresariales. Susanita tiene hoy una moderna planta con más de 60 trabajadores en la que hacen más de 750 toneladas de pan tostado, 450.000 paquetes mensuales del producto. En total laboran en la empresa 220 personas. Para este año esperan ventas de 13.000 millones de pesos.

Y aunque las utilidades son lo de menos para esta mujer que tras el dolor de perder al ser que más amó en su momento, se encontró, sin pizca de casualidad, con el éxito que hoy la hace sonreír y vivir.

Víctor Andrés Álvarez C.
Redactor de EL TIEMPO
Medellín 

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