Empresas familiares que 'viven' milenios

Empresas familiares que 'viven' milenios

Casos de compañías que han existido por más de 10 siglos en sectores como vinos y construcción.

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02 de junio 2013 , 10:35 p.m.

Que una empresa dure más de 100 años es una proeza empresarial, pero que haya 24 compañías que lleven funcionando más de 1.000 años y bajo la dirección de la misma familia que la fundó es algo insólito, pero real en Japón.

En el país oriental hay compañías que llevan 1.300 años funcionando y pasando de mano en mano de 46 generaciones de una misma dinastía.

Allí no parece aplicar el viejo lema de ‘abuelo molinero, hijo panadero y nieto pordiosero’, porque se proyectan para continuar la tradición familiar y cuentan con el apoyo y respaldo de sus familias, la sociedad, la cultura y hasta del Gobierno, opina el experto en patrimonios y legados familiares, Raúl Serebrenik, presidente de Family Council Wealth Planning Consulting.

La creencia de que una empresa familiar acaba o quiebra en la tercera generación es falsa, dice, y la clave casi siempre está en la primera generación, que debe tener un objetivo claro y preparar a los hijos para que asuman las riendas del negocio en el futuro.

“La primera generación crea la riqueza pero, muchas veces, por estar en el día a día buscando hacer crecer el negocio, olvida la preparación de sus hijos para que lo asuman en el futuro. Para la tercera generación es difícil entender que le cayó una fortuna en sus manos y no la supo aprovechar, y entonces los patrimonios se acaban, se diluyen o pasan a otras manos”, dice el especialista.

En el caso de Japón, las empresas de más de 1.000 años de funcionamiento se dedican a la hotelería, la fundición, la construcción, la elaboración de artículos religiosos, las artesanías, la agroindustria y la educación, dice el profesor Toshio Goto, de la Universidad de Ciencias Económicas de Japón.

Para lograr la longevidad de sus empresas, en Japón han influido varios elementos, desde los propios de su cultura y su modo de ver el mundo hasta su geografía y política (ha estado aislada en algunos momentos de su historia).

Pero, para el profesor Goto, especialista en negocios familiares, los factores más importantes que explican la longevidad en los negocios japoneses son el resultado de “una mezcla entre diligencia, un sistema de gestión empresarial que se construye con bases sólidas y el compromiso familiar de continuar en el negocio con las nuevas generaciones. También cuentan aspectos como el respeto por el desafío, la comunicación y la planificación a largo plazo y hasta la religión”.

El especialista añade que todas las empresas de larga vida en ese país se han enfrentado a dificultades, como desastres naturales (terremotos, tsunamis, tifones o incendios), guerras y los asuntos relacionados con sucesiones y conflictos familiares.

En ese país, aparte de las 24 empresas de más de 1.000 años, hay 150 que llevan operando más de 500 años; otras 300, más de tres siglos; 2.000 con más de 200 años de creación y 50.000, de más de 100 años. El 97 por ciento de todas las mencionadas son dirigidas desde su fundación por una misma familia.

Una de estas milenarias compañías es el hotel Houshi Ryokan, fundado en el año 718, considerada hoy la empresa familiar más antigua del mundo que aún funciona bajo la tutela exclusiva de la familia que la fundó.

La historia de este hotel es casi una leyenda: el maestro budista Taicho Daishi descubrió que en Awazu Onsen, de la región de Hokuriku, en el norte de Japón, había unas condiciones climáticas que ofrecían beneficios para la salud, y le pidió a Garyo Houshi, hace 1.295 años, que construyera un hotel, en aquel inhóspito lugar, al que llamó Houshi Ryokan.

Los clientes acudían y donaban dinero al balneario mágico en agradecimiento por sus curaciones, dinero que permitió a Garyo Houshi II aumentar el número de servicios que ofrecía y renovar el edificio. Desde entonces, albergue y spa siguen funcionando y recibiendo clientes, pasando por 46 generaciones de la misma dinastía.

En Japón, dice Serebrenik, “hubo una explosión en la creación de empresas a partir del siglo XVI, cuando los gobernantes redefinieron que la riqueza no era mala, siempre y cuando cumpliera un bien comunitario”. Y esta parece ser una característica clave entre las empresas milenarias, han tenido la idea de que el mundo es mejor con ellas.

“Definitivamente, hay un tema de religión, de creencias, hay un tema espiritual, que les permite ponerse por encima de ese individualismo muy característico no solo de Colombia, sino de las sociedades de Occidente, que seguro tienen mucho que enseñarnos”, explica Serebrenik.

Se trata de compromiso con la sociedad, con el país, con la ciudad, con el barrio, con su familia, todo eso lleva a un nivel superior espiritual. El sistema de toma de decisiones de ellos “está enfocado estratégicamente, primero en el beneficio comunitario que el individual”, sentencia.

Pero no solo en Japón se ven estos ejemplos. Estudios realizados en Europa han mostrado que actividades tradicionales antiguas como la elaboración de vinos y bebidas alcohólicas, alimentos, hotelería, fabricación de campanas o artículos en cristal, curtiembres y plantaciones han podido perdurar en el tiempo y bajo la tutela de la misma familia.

En Estados Unidos también hay casos de empresas de larga duración, constituidas a mediados del siglo XVII y unos pocos casos en México y Chile.

Para compartir experiencias y replicar los modelos, el empresario francés Gérard Glotin, presidente de Marie Brizard, una empresa de licores formada en Francia en 1755, creó la organización Les Henokiens, un club de 36 empresas que llevan al menos 200 años de constituidas y continúan trabajando. El nombre de la organización se deriva del de Henoch, padre de Matusalén y quien con 365 años subió vivo al cielo, según la Biblia. Su principal interés es trabajar para que esas empresas sigan en manos de quien las fundó y demostrar que es posible seguir el ejemplo japonés.

Aquí, centenarias
Historia empresarial desde segunda mitad del s. XIX

En Colombia hay al menos 20 empresas y negocios familiares de diferente tamaño que llevan funcionando más de 100 años. Tras la independencia de España, se comenzaron a constituir organizaciones y negocios familiares que duraron muy poco tiempo. Solo fue hacia 1860 que se comenzó a gestar una incipiente base empresarial con compañías que en unos casos no sobrevivieron el paso al siglo XX, pero hubo otros de empresas que hoy siguen funcionando, como bancos, aseguradoras, ingenios azucareros, embotelladoras de bebidas, productos de construcción, funerarias o fabricación de alimentos. Sin embargo, el negocio familiar más antiguo del país que continúa siendo de una familia, que ya va en la séptima generación, es La Puerta Falsa. Es un salón de onces, dice su gerente, Teresa Sabogal, quien se rota la administración con su hermano Carlos. La empresa, famosa por sus suculentos tamales y mantecadas, funciona desde 1816, es decir, hace 197 años. Ubicado a un costado de la Catedral Primada, en Bogotá, el restaurante abre sus puertas todos los días del año. Aunque los dueños tienen otros restaurantes más grandes, aseguran que no lo van a cerrar ni a vender, pues según Sabogal, “es un patrimonio histórico del país y de la gente. Esto es de nuestros clientes”.

HOLMAN RODRÍGUEZ MARTÍNEZ
Redacción Internacional

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