Dimitri Rybolovlev: el millonario zar de Mónaco

Dimitri Rybolovlev: el millonario zar de Mónaco

Su vida es de novela. Gasta su fortuna en arte, islas y futbolistas. Quiere hacer un equipo poderoso

01 de junio 2013 , 10:21 p.m.

La perspectiva de ver en la próxima temporada el duelo entre el sueco Zlatan Ibrahimovic del PSG y el colombiano Radamel Falcao del AS Mónaco genera grandes expectativas en Francia, porque las estrellas son escasas en la primera liga de fútbol de este país. (Lea aquí: Oficial: Falcao García firmó por cinco temporadas con el AS Mónaco).

La confrontación no es sólo deportiva sino también económica: el París Saint-Germain de los cataríes contra el Mónaco del magnate ruso Dimitri Rybolovlev. Petróleo contra potasio. Así es, el origen de la fortuna del exmédico de 46 años es la exportación de abono fabricado a base de potasio. Rybolovlev, quien ocupó este año el puesto 119 en la lista de los hombres más ricos del mundo de la revista Forbes, es un hombre enigmático y secreto que no concede entrevistas. El dinero habla por él. El contrato de cinco años de Falcao, a razón de 14 millones de euros anuales para el jugador, forma parte de su estrategia para transformar un equipo que acaba de salir de la segunda división en uno de los grandes del fútbol europeo.

Al mismo tiempo es una manera de pavonearse. En esto, el ruso no es discreto. Por ejemplo, cuando quiso regalarle un apartamento a su hija menor, Ekaterina, en Nueva York, le compró uno frente al Central Park por 88 millones de dólares, el más costoso de la ciudad. Y a su otra hija, Anna, le compró la isla griega de Skorpio, donde está enterrado Aristóteles Onassis. Adquirió también las residencias de un exbanquero en Mónaco (238 millones de euros) y de Donald Trump en Miami. Es propietario de un yate (100 millones de dólares), un Airbus A319, un Falcon y una colección de arte avaluada en 670 millones de dólares que incluye varios Van Gogh y Picasso. Su divorcio, según la prensa, ha sido el más costoso de la historia. (Lea también: Más que un juego de niños: las grandes inversiones del fútbol)

La lista de excentricidades es tan larga que uno se pregunta si no hay algo más que potasio tras este imperio. Las sospechas son alimentadas por el hecho de que Rybolovlev estuvo en prisión en 1996 durante 11 meses, acusado de haber matado al director de una empresa que luego pasó bajo su control. Sin embargo, no se hallaron pruebas y fue liberado. El magnate forma parte de un puñado de oportunistas rusos que aprovecharon el estallido de la ex-Unión Soviética para amasar importantes sumas de dinero. En su caso, todo empezó con la adquisición de una mina de potasio en Berezniki, localidad al pie de los Urales. Un conocido politólogo y geógrafo francés, Pascal Boniface, duda de que en el caso de Rybolovlev haya “lavado de dinero sucio”.

Lo que sí es en cambio evidente es que el magnate no está pasando por su mejor momento. En los últimos tres años ha perdido cerca de cuarenta puestos en la lista Forbes de los hombres más ricos del mundo.

El declive comenzó en el 2006 cuando las autoridades rusas lo forzaron a vender el 53 por ciento de su capital por un poco más de 5.000 millones de dólares. Rybolovlev es además uno de los magnates rusos más afectados por la reciente crisis económica en Chipre, donde tenía importantes inversiones. A esto hay que agregarle una nueva dificultad: el gobierno francés quiere que el Mónaco traslade su sede a Francia a más tardar en junio del 2014. Esto sería un duro golpe para las finanzas del equipo, porque implicaría la pérdida de las exoneraciones de impuestos.

Si el ruso se ha instalado en el principado es justamente por las facilidades tributarias y porque espera que el príncipe Alberto le otorgue un pasaporte. Pero los equipos profesionales franceses no quieren seguir compitiendo contra un plantel que goza de ventajas fiscales que no tienen ellos.

La posibilidad de que Mónaco no participe en el campeonato de fútbol francés no es tan descabellada, según algunos observadores. Un mediador sugirió como alternativa que Mónaco podría ofrecer una millonaria compensación al conjunto del fútbol francés, lo que desató la ira del ruso, pues lo interpretó como un chantaje. El equipo está tratando de agotar todos los recursos pero nada garantiza que pueda llegar a un acuerdo. El primer año de Falcao en el Mónaco estará marcado por estas presiones que pueden afectar las ambiciones de Rybolovlev.

ÁSBEL LÓPEZ
PARA EL TIEMPO
PARÍS

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