800 municipios toman agua con riesgos para la salud

800 municipios toman agua con riesgos para la salud

En 317 localidades, acueductos surten agua de 'alto riesgo', según el sistema Sivicap.

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31 de mayo 2013 , 08:59 p. m.

De los 1.120 municipios que hay en el país, en al menos 800 el agua que consumen los habitantes es un riesgo para la salud.

Sin embargo, los casos críticos se registran en 317 localidades, donde los acueductos suministran agua considerada de alto riesgo, y en otras 17 no se debe tomar ni usar para la ducha.

Estos municipios, sorprendentemente, no cuentan con planta de tratamiento, o a pesar de que la hay no tienen operador, o este debe ser contratado cada año y mientras realizan ese trámite se desmejora el servicio, o simplemente el prestador no tiene para comprar los insumos o no conoce la dosificación. (Lea también: Cisneros, el municipio antioqueño que clama por un acueducto)

El Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio estima que alrededor de 2 millones 500 mil personas de áreas urbanas no reciben agua potable, como tampoco 3 millones de las zonas rurales.

Estas cifras sin duda se quedan cortas si se tiene en cuenta que la Superintendencia de Servicios Públicos estima que para unos 12 millones de personas no hay información reportada por las autoridades sanitarias.

Desde el 2007, con el decreto 1575 y la resolución 2115, la potabilidad del agua se mide por medio del Índice de Riesgo de la Calidad del Agua (Irca), sistema al que se reportan los resultados de las muestras y que tiene en cuenta las características físicas, químicas, microbiológicas, pH y color del agua. (Más: Una 'limonada' reciben unas 15.000 familias en barrios de Villavicencio)

Tal índice establece cinco niveles de calidad: sin riesgo, riesgo bajo, medio, alto e inviable sanitariamente.

En el caso de los municipios de categorías 1, 2, 3 y especiales, las encargadas de monitorear el agua que entregan los acueductos son las secretarías de salud.

En los de 4, 5 y 6, o sea, los más pequeños, el control lo ejercen las autoridades sanitarias departamentales.

Estos organismos informan por Internet a la aplicación Subsistema de Información para Vigilancia de Calidad de Agua Potable (Sivicap), que administra el Instituto Nacional de Salud (INS).

La peor agua del país

Las poblaciones de menos de 20.000 habitantes, las más pequeñas, son en opinión de la Superservicios las que tienen mayor riesgo de suministro de agua no potable. Es el caso de los 317 que el año pasado clasificaron en alto riesgo –en el 2011 eran 295– y de los 17 inviables.

En este último nivel están Cisneros y Toledo (Antioquia); Aracataca y Sitionuevo (Magdalena); Villa Rica (Tolima) y Norosí y San Jacinto (Bolívar), que entre el 2011 y el 2012 no mostraron ningún cambio favorable, pese a que sus habitantes vienen consumiendo la peor agua del país. (Vea: Aracataca prefirió clausurar su planta y dar agua sin tratar)

A dicha clasificación cayeron también San Pedro (Sucre), San Francisco (Putumayo), Francisco Pizarro (Nariño); Puebloviejo, Pedraza y Concordia (Magdalena), Timbiquí y Sucre (Cauca), Montecristo (Bolívar) y San Juan de Urabá (Antioquia), que el año pasado –según el Sivicap– dejaron empeorar la calidad del líquido.

Astrid Barrera, gerente de Servicios Públicos de Antioquia, dice que en Cisneros el acueducto es “obsoleto y deteriorado” y no tiene capacidad para potabilizar el alto consumo, el más elevado del departamento.

No muy diferente es la situación de Aracataca –la tierra natal del Nobel Gabriel García Márquez–, donde los habitantes reciben el agua tal y como es captada de un canal de riego –que la toma del río Aracataca–, porque la planta de tratamiento se quedó insuficiente y desde hace años no la utilizan.

Igual pasa en Villa Rica, que –de acuerdo con Francisco Montoya, gerente de la Empresa de Acueducto, Alcantarillado y Aseo del Tolima– tiene planta, pero “está abandonada”. Allí el agua es captada de una quebrada a la que caen vertimientos de viviendas y de actividades agropecuarias.

Estos tres municipios hacen parte del grupo de 21 que en el 2011 entregó el agua más contaminada del país –el año pasado quedaron, en principio, 17 en esa categoría–, y por eso mismo el Minvivienda recientemente los puso entre sus prioridades. La idea es prestar asistencia técnica a esos acueductos.

Lo propio hizo en el 2012 la Superservicios con 201 municipios en riesgo bajo y medio y que no requieren grandes inversiones.

“Un caso exitoso de esta estrategia es Pitalito (Huila), donde, mediante la optimización de la adición de químicos en la planta, el prestador pasó de tener riesgo medio a cero riesgo”, le dijo a este diario el superintendente César González.

Los pequeños operadores

La entrega de agua “cruda” (sin tratar) no es un problema exclusivo de los pequeños municipios, también lo es de las ciudades. En ellas, salvo contadas excepciones, el gran operador cumple con el suministro de agua potable, pero no así el sinnúmero de acueductos comunitarios.

Para no ir muy lejos, en Bogotá se tiene conocimiento de 77 sistemas de abastecimientos (pozos, aljibes y quebradas); y, según el Sivicap, fuera de la Empresa de Acueducto y de otros nueve prestadores, todos suministran el líquido con algún riesgo.

También es el caso de Pereira (55 prestadores), Manizales (42), Villavicencio (36) e Ibagué (33). La diferencia es quizás Medellín: de 23 operadores, solo uno incumple.

Aunque el consumo de agua no potable genera enfermedades diarreicas y de la piel, principalmente, los usuarios poco se quejan de la calidad. La mayoría de reclamos ante la Superservicios –que en el 2012 sancionó a 74 empresas por ese motivo– son por cortes en el servicio o porque no hay respuesta a las peticiones.

El Ministerio resume en tres las causas de que haya municipios que no entreguen agua en óptimas condiciones.

“La primera causa es la fuente, porque el agua puede venir contaminada; la segunda, la falta de infraestructura, como no tener planta potabilizadora o que la red permite la contaminación, y la tercera, que tiene buena planta, pero mal operador”, explica Iván Mustafá, viceministro de Agua y Saneamiento.

Según Mustafá, este gobierno ha invertido 1,6 billones de pesos, y de la meta para el cuatrienio, de 2,8 millones de personas beneficiadas con acueducto, ya se ha cumplido con 1,88 millones.

La Superservicios, por su parte, señala que el agua de pésima calidad se debe a la alta informalidad en la prestación del servicio y el débil control de las alcaldías.

Este organismo tiene registradas 1.465 organizaciones autorizadas en la zona rural y pequeñas comunidades, y estima que falta por registrar a más del 70 por ciento. En el inventario sanitario rural, efectuado en el 2002, aparecen más de 11.000 acueductos rurales.

Otra razón para que la calidad no mejore es que las empresas no cobran lo que deben o que los usuarios no están dispuestos a pagar lo que cuesta un buen servicio.

“Si la gente paga, se garantiza el recaudo y la empresa tiene para financiar su operación. Pero si los usuarios no pagan, en los municipios que no cumplen esto se vuelve un círculo vicioso del que es muy difícil salir”, dijo un alto funcionario de la Superservicios.

Entrevista a Maryluz Mejía de Pumarejo

Presidenta de la Asociación Colombiana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (Acodal).

¿Por qué hay poblaciones atrasadas en acueductos y calidad del agua?

Hay cuatro factores. El primero: las fuentes abastecedoras, porque la deforestación y las condiciones climáticas pueden alterar la calidad, y las plantas no tienen capacidad para tratar en condiciones extremas, como la presencia de sólidos o caudales bajos. Segundo: falta de plantas de tratamiento. Tercero: las inversiones se han orientado hacia donde hay mayor población, dejando rezagadas las zonas de menor número de habitantes. Cuarto: el sistema tarifario no es sostenible para pequeños los municipios.

¿Cómo mejorar el agua?

Se requiere una decidida inversión del Estado, a través de una política de largo plazo, complementada con asistencia técnica a operadores, entes territoriales y usuarios, para generar un mejor control social; así como apropiación de tecnologías adecuadas para las regiones. También se requiere fortalecimiento empresarial de los pequeños prestadores, que tienen baja capacidad técnica.

GUILLERMO REINOSO RODRÍGUEZ
Redacción EL TIEMPO
guirei@eltiempo.com

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