Médicos que predican y no aplican

Médicos que predican y no aplican

Estudios revelan que los pacientes desconfían de las personas que los atienden y descuidan su salud.

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11 de mayo 2013 , 06:25 p.m.

No es la norma general, pero de vez en cuando los pacientes se encuentran con médicos que, como dice el adagio popular, predican pero no aplican: son descuidados en su aspecto físico y, lo que es peor, hasta en su salud. Ese rasgo de la medicina ha llamado la atención de científicos que se han dedicado a investigar qué tanto caso hacen los pacientes a los doctores que no son precisamente un dechado de bienestar. Recientemente, investigadores de la University of British Columbia publicaron los resultados de un estudio durante el cual se analizaron los datos de 1.488 médicos y 1,9 millones de pacientes de uno de los servicios de salud más grandes de Israel.

Los autores encontraron que los doctores que tienen sus vacunas al día, y transmiten esa información a los demás, tienen pacientes que se inclinan a hacer lo mismo. Por ejemplo, los pacientes de médicos que reciben la vacuna de la influenza y del neumococo tienen el 13,7 por ciento y el 7,2 por ciento más de probabilidades, respectivamente, de ser inmunizados contra esas enfermedades. Una de las curiosidades es que entre los médicos se encontraron tasas de vacunación relativamente bajas, que oscilan entre el 40 y el 60 por ciento.

Otra investigación del Centro Rudd para las Políticas Alimentarias y la Obesidad, de la Universidad de Yale, demostró que los pacientes tienen sesgos y poca credibilidad cuando sus médicos son gordos. Sus autores encuestaron a 358 adultos sobre cómo reaccionarían ante un médico delgado, obeso o con sobrepeso.

Los encuestados le otorgaron, en una escala del uno al cinco, una confianza de 4 puntos al delgado, de 3,4 puntos al médico con sobrepeso y de 3,3 puntos al obeso. Además, calificaron la posibilidad de seguir las indicaciones del doctor. Al delgado le dieron un puntaje de 3,9; y a los que tienen sobrepeso y obesidad, 3,5.

‘No somos ejemplo’

Ariel Alarcón, psiquiatra, psicoanalista y psicooncólogo, recuerda que cuando estaba en la universidad había en su facultad un cardiólogo que era, él solo, un cúmulo de factores adversos para la salud cardiovascular: no solo estaba pasado de kilos, sino que fumaba a la entrada de la institución y sus estudiantes lo pillaron más de una vez excediéndose con el colesterol en los restaurantes. “Por cuestiones de tiempo, de estrés laboral o de exceso de trabajo, no somos buenos ejemplos para los pacientes”, dice Alarcón.

Para este especialista resulta comprensible la relación entre médicos sanos y pacientes sanos. “Como dice la sabiduría popular: nadie puede dar al otro lo que no tenga adentro. No puedo sentarme como médico a dar consejos de salud si yo no los aplico”.

Alarcón añade que “hay un elemento central en la comunicación preverbal: cuando uno no está convencido de lo que está diciendo, el paciente capta el no conocimiento a través de la actitud, de las palabras y del tono de la voz. Si un médico no es coherente con lo que dice y hace, no puede transmitirles la información de un modo congruente a sus pacientes”.

Con su argumento concuerda John Duperly, médico especialista en medicina interna, doctor en Ciencias del Deporte y profesor de la Universidad de los Andes, quien además ha hecho estudios sobre el tema.

“Si un médico es sedentario –explica Duperly–, la probabilidad de que su paciente reciba consejos sobre hacer actividad física es de la mitad. Si el médico es fumador, pues probablemente el paciente no va a recibir consejos sobre el tema. La coherencia y el ejemplo son los predictores más importantes del impacto que tienen las recomendaciones de un médico sobre su paciente”.

Tips: Para entenderse con su doctor

Carlos Francisco Fernández, asesor médico de la Casa Editorial EL TIEMPO, ofrece algunas prácticas para mejorar la relación entre doctores y pacientes.

Para médicos

1. Escuche. La comunicación de los pacientes no solo es importante para hacer un buen diagnóstico, hay que generar confianza. El paciente debe expresar sus ideas y sentirse partícipe de la consulta.
2. Claridad. Los pacientes deben entender en términos sencillos sus dolencias. Hay que explicarles en su lenguaje las implicaciones de los tratamientos y las consecuencias.
3. Tiempo. Dedique el tiempo suficiente para cada paciente. Que no sientan que los atiende con afán.
5. Llámelos por su nombre. Los pacientes tienen nombres y apellidos. Úselos cuando se comunique con ellos.

Para pacientes

1. Concrete. Redacte con claridad el motivo de su consulta. Lleve un listado de los síntomas,medicamentos que toma e inquietudes que tenga sobre su malestar o dolencia.
2. Tiempo. Recuerde que los tiempos de consulta son limitados, procure que sean suficientes, pero no pida que sean demasiado extensos.
3. Exija. Pida explicación de los hallazgos en términos sencillos.
4. Dudas. Si tiene dudas sobre los procedimientos o no entiende la letra del profesional, antes de salir del consultorio, aclare esto con su médico.
5. Quejas. Si no se siente bien atendido, queda con inquietudes o tiene dudas, no vacile en poner la situación en conocimiento del personal médico o de las autoridades respectivas.

REDACCIÓN VIDA DE HOY

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