El crimen que detonó la fundación de las Farc

El crimen que detonó la fundación de las Farc

El cronista Pedro Claver Téllez desenmaraña las circunstancias del asesinato de 'Charronegro'.

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25 de abril 2013 , 07:58 p.m.

“Belalcázar sacó el revólver. Sánchez vio la maniobra del asesino y trató de alertar a ‘Charronegro’, pero este no entendió sus señas. Belalcázar, que tenía el arma en la mano, le disparó por la espalda. ‘Charronegro’ cayó muerto frente a la farmacia de Sánchez.”

El crimen de ‘Charronegro’, que en realidad se llamaba Jacobo Prías Alape, un guerrillero que se acogió a las amnistías de la Junta Militar y del Frente Nacional en los años 50, es la historia que recrea el cronista colombiano Pedro Claver Téllez en su libro Punto de quiebre, el asesinato que marcó el comienzo de las Farc.

La historia la descubrió Téllez en los años 80, cuando viajó a Marquetalia, pequeño territorio del corregimiento de Gaitania, municipio de Planadas (Tolima). Su misión era escribir un reportaje sobre lo que había ocurrido con esa legendaria población, que a mediados del siglo XX había sido conocida como una de las cinco repúblicas independientes en poder de la guerrilla comunista.

‘Charronegro’ se había casado con Rosa Marín, una de las hermanas de Pedro Antonio Marín Marín, a quien los colombianos conocerían por más de 50 años como ‘Tirofijo’, el máximo líder de las Farc, la guerrilla más antigua del continente americano. Los dos eran dirigentes campesinos de origen liberal que terminaron en la guerrilla comunista.
Téllez, que tiene como afición desenmarañar la historia, especialmente la del conflicto armado, y darles rostro a sus protagonistas a través de sus crónicas, desconocía la existencia de ‘Charronegro’.

Fue gracias a una mula que lo llevó de Gaitania a Marquetalia como se encontró con el relato de la vida del legendario personaje.

“Viajé a Gaitania con el fotógrafo Daniel Jiménez. Y en Gaitania alquilamos dos mulas para subir hasta Marquetalia, que estaba a dos horas de camino, al pie del nevado del Huila. Subimos por el cañón del Támaro, atemorizados por la estrechez del camino real y la profundidad de los abismos, por donde bajaba bufando el río Atá. Fue una experiencia inolvidable, que aún me pone los pelos de punta”, recuerda.

Bajando por ese camino, que cinco días después de su llegada a Marquetalia estaba encharcado y resbaladizo por la lluvia, la mula que montaba Téllez tropezó. “Me tiró al piso y estuve a punto de rodar a un abismo. Me levanté con las rodillas y los codos raspados y, cuando llegamos a Gaitania, tuve que ir de urgencia a la única droguería de la población”, dice.

Mientras le hacía la curación, Joaquín Sánchez, el dueño de la droguería, le preguntó a Téllez de dónde venía. “Le dije que de Marquetalia y que estábamos haciendo un reportaje sobre la región veinte años después de la toma por parte del Ejército”, le respondió el cronista.

En ese momento, Téllez no lo sabía, pero esa droguería había sido la escena del crimen de ‘Charronegro’ el 11 de enero de 1960. Fue ahí donde, sin saberlo, se gestó el libro Punto de quiebre, pero el cronista tampoco sabía eso.

“Aquí, en el andén de mi negocio, mataron a ‘Charronegro’ ”, le contó Sánchez, que había sido buen amigo del guerrillero y fue testigo de su asesinato. El día del crimen, después de ver cómo le disparaban por la espalda, Sánchez se inclinó sobre el cuerpo de su amigo y comprobó que estaba muerto.

Después de esa primera revelación siguieron muchas horas de charla y grabación entre el cronista y el farmaceuta. Téllez escuchó alucinado hasta los más mínimos detalles de lo ocurrido ese día. Sánchez le habló de la época en que la guerrilla liberal y la comunista se dividieron después de haber luchado unidas, y de los personajes que protagonizaron esa etapa de la historia del conflicto, que terminó con el asesinato de ‘Charronegro’.

Quedó maravillado. “Es que era un soberbio narrador, de esos viejos que cuentan con minucia. Además, muy bien hablado. Y él mismo era todo un personaje. Me hizo un retrato de ‘Charronegro’, ‘Tirofijo’, Isauro Yosa, ‘Guaraca’, el ‘Chiquito’ Pardo y otros miembros de la guerrilla comunista. Era un gran conversador. Tenía una memoria fabulosa”, cuenta.

Téllez guardó la historia por casi 30 años porque solo tenía la versión del hombre de la droguería. Pero, como el tema lo obsesionaba, empezó a investigar y encontró en la prensa y en los libros a los personajes de los que le habían hablado en Gaitania.

“En el año 2010 cayó en mis manos una entrevista con Isauro Yosa, legendario líder agrario. Y en esa entrevista volví a encontrar detalles de la muerte de ‘Charronegro’ y de los días que siguieron: estaba frente a los hechos reales y a las circunstancias que marcaron el nacimiento de las Farc, porque, días después del crimen de su cuñado, ‘Tirofijo’ y los demás dirigentes campesinos volvieron a las armas”, agrega.

En el libro se entrelaza el relato del cronista con los diálogos de los personajes, como si el autor hubiese escuchado sus conversaciones. “No es ficción –precisa–. En todos mis libros de no ficción, cuando hay una razón muy grande, los personajes hablan sobre las cosas que están pasando.”

¿Por qué ese crimen es el punto de quiebre?

Téllez no duda: “Encontré lo que Leonardo Sciascia, un escritor italiano, denomina momentos de fundación de las sociedades y de la gente. Hay momentos claves, que son básicos, puntos de quiebre en la historia. Ese día la guerrilla toma las armas y funciona como guerrilla móvil. Casi tres años después se convierte en las Farc”. 

YOLANDA GÓMEZ TORRES
SUBEDITORA BOGOTÁ

 

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