Avión que llevó a 'paras' a masacre de Mapiripán voló para Ejército

Avión que llevó a 'paras' a masacre de Mapiripán voló para Ejército

El Antonov de la firma Selva movió a más de 3.000 militares, incluso después de la matanza.

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19 de abril 2013 , 09:13 p.m.

Tras dos años y medio, la Corte Suprema de Justicia entrará a decidir uno de los casos más emblemáticos contra miembros de la Fuerza Pública: la Sala Penal debe decidir si ratifica o tumba la condena contra el general Jaime Humberto Uscátegui por la masacre de Mapiripán.

Uscátegui, que era comandante militar en el Meta, completa cerca de cinco años preso por ese crimen, cometido en julio de 1997 por los paramilitares llegados de Urabá, al otro lado del país. El Tribunal Superior de Bogotá lo condenó a 37 años.

La Corte fallará en casación sin que aparezca formalmente en el proceso una certificación firmada en el 2006 por el entonces ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, en la que consta que, para la época de la masacre, el Batallón París, que fue la puerta de entrada de los ‘paras’ al Guaviare, no dependía de Uscátegui sino de la Brigada Móvil No. 2.

Uscátegui recibió, en julio de 1997, un reporte militar sobre la presencia de irregulares en Mapiripán. La condena del Tribunal señala que tuvo la información y la oportunidad de utilizar a las tropas del Batallón París para combatirlos y que no lo hizo. Lo que muestra la certificación es que no tenía mando operacional sobre esa región entre Meta y Guaviare.

Ese vacío en el caso de Uscátegui no es el único en el proceso. Casi 16 años después no hay avances para establecer la responsabilidad de militares de Urabá.

El general Rito Alejo del Río, que era el jefe militar de esa zona y quien tiene una condena por alianzas con las Auc, no ha sido vinculado a la investigación. De su jurisdicción salieron los dos aviones, un Antonov y un DC-3, que llevaron a los ‘paras’.

El segundo de Del Río en la Brigada 17, el coronel Jorge Eliécer Plazas, tiene circular roja de Interpol por crímenes de los paramilitares. Mancuso lo vinculó a la masacre. Se fugó de una guarnición en el 2003 y tampoco aparece en el expediente.

En el caso de Selva (Servicio Aéreo del Vaupés), la firma dueña del avión Antonov, la justicia no aclaró cómo fue que un vuelo expreso supuestamente contratado por 5,5 millones terminó lleno de paramilitares.

Margarita María Posada, gerente de Selva, señaló que el Antonov fue devuelto a Ucrania en 1999. Pero los registros de la Aerocivil marcan una pista hasta ahora no explorada. Ese avión movió, entre 1997 y 1998, a más de 3.000 militares por todo el país, pero sobre todo en Antioquia. En julio del 97, el mes de la masacre, hizo dos vuelos para el Ejército en la misma zona de donde volaron los ‘paras’.

Incluso después de la masacre, la nave, que nunca fue inmovilizada, siguió siendo contratada por el Ejército.

La firma tuvo además contratos por 16 millones de dólares con el Departamento de Estado de los EE. UU. para mover personal norteamericano en el país.

Al respecto, Posada dijo que la justicia, luego de años de investigación, los exoneró de cualquier responsabilidad en el caso. Posada confirmó que Selva ha contratado con el Departamento de Estado de EE. UU. y con el Ejército.

REDACCIÓN JUSTICIA

 

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