José Antonio Osorio, el cronista olvidado de Bogotá

José Antonio Osorio, el cronista olvidado de Bogotá

Tres de sus novelas serán relanzadas en la Feria del Libro.

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17 de abril 2013 , 09:00 p.m.

"Yo me tengo que morir para que mis obras sean tenidas en cuenta. Vivo, no tengo éxito." Las agónicas palabras son de José Antonio Osorio Lizarazo, uno de los escritores y periodistas más importantes de la primera mitad del siglo XX, pero, irónicamente, echado al olvido.

Ocho novelas e innumerables crónicas recogidas en el libro La cara de la miseria (1926) no fueron suficientes para que este bogotano, nacido en 1900, tuviera fama tras su temprana muerte en 1964.

Eri Ortiz viuda de Osorio Lizarazo, su esposa durante 19 años, no olvida a aquel cronista que la enamoró cuando fue su jefe en el Ministerio de Trabajo.

"Llegué como secretaria de su despacho a reemplazar a otra joven que estaba en vacaciones. Nos enamoramos durante ese mes de actividades laborales. Ahora pienso que fue amor a primera vista", confiesa Eri, de 87 años, en su apartamento en el norte de Bogotá.

El sitio está decorado con fotos de los momentos felices de la pareja. "Me han dicho que quite esos retratos, que ya están pasados de moda, pero me resisto. A veces creo que José Antonio está vivo", agrega.

La relación entre el empleado público y la secretaria, entonces de 19 años, terminó con un matrimonio poco común, en la iglesia de Las Aguas. "José Antonio le dijo al cura que él se casaba, pero si no le tocaba confesarse. 'Yo el único pecado que no he cometido es desear a la mujer del prójimo', le soltó al sacerdote", cuenta Eri.

En ese momento, ya Osorio Lizarazo tenía cuatro libros publicados y sus crónicas urbanas eran devoradas por los lectores de EL TIEMPO. Su sello personal: la reconstrucción magistral de personajes que habían hecho historia en Bogotá.

Por su pluma pasaron Mariana Madiedo, "la pitonisa que por más de 30 años ha ejercido en Bogotá la dictadura de la suerte"; Pablo Emilio Mancera, "el hombre que durante 40 años publicó un periódico del que era el único lector", y Alirio Caicedo Álvarez, "el hombre que durante 35 años ha enseñado a bailar en Bogotá".

Después del 'casorio', los esposos vivieron en una pequeña casa del barrio San Cristóbal Sur.

En esos tiempos de agitación política, Osorio sacaba tiempo para dirigir Jornada, órgano principal de propaganda de Jorge Eliécer Gaitán. Su simpatía por el caudillo se hizo evidente en dos artículos periodísticos, de poca difusión, que publicó en el semanario Sábado.

Paradójicamente, cuando el líder fue asesinado, el cronista estaba radicado con su esposa en Buenos Aires, a donde llegó a cubrir un festival de cine y se quedó a vivir.

La estadía se vio empañada por la muerte de su amigo y jefe político. "Los del consulado se encargaron de decirle. José Antonio se puso a llorar. Fue algo espantoso para él", recuerda Eri. Osorio Lizarazo aprovechó su paso por Argentina para colaborar en periódicos y revistas de la capital, pero lo que lo marcó en esos años fue su amistad con el presidente Juan Domingo Perón, quien lo contrató en la Casa Rosada para revisar todos los libros que llegaban, a su favor y en su contra, y pasarle un informe del contenido.

Osorio Lizarazo no dejó su obra. La muerte de Gaitán lo inspiró para escribir la novela El día del odio (1952), un pormenorizado documento que se convirtió con los años en uno de los más completos sobre el crimen de abril.

"Fue un libro que logramos publicar con nuestros ahorros. Él escribía un párrafo en su máquina, me lo pasaba y yo lo corregía en otra", explica Eri. Después de la experiencia en Argentina partieron a Santiago de Chile, donde Osorio compró una pequeña imprenta que bautizó 'Colombia'.

En 1959 se fue para República Dominicana y trabajó al lado del polémico dictador Rafael Leónidas Trujillo. Regresó a Colombia en 1960.

Felipe González, director de la editorial bogotana Laguna Libros, reeditó tres títulos de Osorio Lizarazo y los presentará en la Feria del Libro de Bogotá, que comienza hoy.

"Desempolvamos tres novelas que no tuvieron una difusión muy amplia cuando él las sacó entre 1938 y 1964", dice González en referencia a La casa de vecindad (1930), Garabato (1939) y El camino en la sombra (1964), los títulos que componen 'Tres novelas urbanas'.

Para conseguir los escasos originales, recorrió los estantes de la Biblioteca Nacional. "Es en el único sitio donde hay un ejemplar de Garabato, una obra que circuló muy poco, pero que tiene la importancia de ser casi una autobiografía de Osorio Lizarazo", asegura González. Aborda la historia del niño Juan Manuel Vásquez, "el más pequeño, más flaco y más pobre entre los alumnos que están ingresando al Colegio de San Bartolomé".

El camino de la sombra narra la llegada de una familia boyacense a Bogotá tras la guerra civil de 1885. "Un día les dejan una bebé enferma de viruela y de rasgos indígenas que, cuando crece, la convierten en su esclava", afirma el editor.

La última novela de la serie, La casa de vecindad, tiene como protagonista a un tipógrafo caído en desgracia por la llegada de la litografía. "Es un relato contado en forma de diario. Osorio Lizarazo describe personajes rezagados en el florecimiento de Bogotá en los años 20", explica González, quien hace dos años sacó a la luz Barranquilla 2132, también de Osorio Lizarazo, una de las primeras obras de ficción colombiana.

La resurrección de las obras del cronista causó admiración a su esposa y a su hija María Cristina, quien vive en Houston (EE. UU.).

"Esto causa un nuevo interés hacia mi padre", dice, y celebra que la colección incluya El camino en la sombra, con el que Osorio Lizarazo ganó el Premio Esso de literatura en 1964. "Con esa platica compramos otra casa y nos fuimos de Suba, donde vivíamos con nuestras hijas, María Cristina y Sandra Marcela, y los perritos Tommy y Violeta", cuenta Eri.

El 12 de octubre de 1964, Osorio Lizarazo murió de un ataque de amebas en el Hospital San José. Eri lo enterró en el Cementerio Central, pero siete años después llevó sus cenizas a los sótanos de la iglesia de Lourdes, en Chapinero, donde hoy reposan.

¿Dónde y cuándo?

Los libros serán presentados el 25 de abril, a las 2 p.m., en el auditorio María Mercedes Carranza. Santiago Moure y Andrés Ospina hablarán sobre Osorio Lizarazo.

FABIÁN FORERO BARÓN
REDACTOR DE EL TIEMPO

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