En la selva del suroccidente de Nariño, las Farc camuflaron por años una compleja estructura con la que robaban petróleo del oleoducto Trasandino, para abastecer los cristalizaderos de cocaína.
En esta zona, donde predomina el narcotráfico, la guerrilla alcanzó en solo un año a tener ingresos por más de 1.500 millones de pesos por cuenta del petróleo que lograron hurtar.
Así lo dio a conocer este martes el Ejército, que descubrió en la vereda Pinde de Tumaco (Nariño), un complejo de 600 metros cuadrados, donde las Farc tenían cuatros pozos con más de 64.000 barriles de crudo y seis refinerías.
El petróleo lo lograban refinar con un sistema rudimentario de refinerías, que finalmente surtía tres cristalizaderos de cocaína en los que operaban más de 50 guerrilleros.
Las seis refinerías se suman a las cerca de 30 que el Ejército ha logrado encontrar en lo corrido del año. En el 2012 fueron 60, que funcionaban de la misma forma: con válvulas ilícitas, que pegaban al oleoducto y que llegaban a tener mangueras de hasta cuatro kilómetros para extraer el crudo.
El fin del tramo era un tanque en el que, con un proceso químico artesanal, las Farc obtenían gasolina o Acpm. Por la forma irregular del procedimiento, el crudo, que era almacenado en pozos de hasta de cuatro metros de profundidad, quedaba regado por el terreno hasta llegar a varias quebradas y al río Guiza, de las cuales comunidades del sur de Nariño toman el agua.
Además de millonarias pérdidas económicas, la Columna Daniel Aladana de las Farc, que hurtaba el hidrocarburo, ocasionó graves daños ambientales. "Es uno de los crímenes ecológicos más grandes que ha podido hacer las Farc", asegura el coronel Jorge Mora, comandante de la Brigada contra el narcotráfico, que realizó la operación.
Pero también afectó a las comunidades. "Gran parte de las enfermedades como, cáncer de piel y problemas gastrointestinales que ha tenido la población, sobre todo la pesquera, se deriva de esta contaminación", afirma Isabel Rubiano, investigadora del CTI.
REDACCIÓN JUSTICIA
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