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Farc, el señuelo favorito de EE. UU. para capturar a traficantes

Farc, el señuelo favorito de EE. UU. para capturar a traficantes

La estrategia se basa en hacerse pasar por miembros de guerrilla para contactar criminales.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
10 de abril 2013 , 09:24 p. m.

De un tiempo para acá, las Farc se han convertido en el señuelo preferido de las autoridades de Estados Unidos para dar grandes golpes a organizaciones internacionales dedicadas al tráfico de armas y estupefacientes.

El modelo, por lo general, es siempre el mismo. Agentes de la DEA que se hacen pasar miembros de esta guerrilla que supuestamente están interesados en intercambiar cargamento de coca por armas.

Una treta que, a la fecha, ha dado, grandes resultados. En este último lustro van al menos 5 casos que han derivado en el arresto de unas 50 personas, entre ellas figuras míticas del crimen internacional como Vicktor Bout, el llamado mercader de la muerte.

El último de ellos fue esta semana cuando la DEA, con apoyo de la Policía de Colombia, anunció el arresto de 7 individuos que hacían parte de una red colombo-africana dedicada a la venta de armas y drogas.

Entre los capturados figura Americo Bubo Na Tchuto, jefe de la Armada en Guinea Bissau. De acuerdo con el encausamiento, Na Tchuto y otros cuatro africanos aceptaron recibir y proteger en su país grandes cargamentos de coca enviados por las Farc y que luego serían distribuidos a Europa y EE.UU.

Con el dinero de la venta, dijeron los agentes que se hacían pasar por las Farc, la organización compraría armamento pesado, entre ellos misiles tierra-aire.

El caso podría llegar aún más lejos pues en las grabaciones encubiertas que hizo la DEA, los africanos sostienen varias veces que el negocio tenía que ser aprobado por Manuel Serifo Nhamadjo, presidente de Guinea Bissau, y quien cobraba 13 por ciento por cada transacción.

El primero de estos casos y el más sonado, fue el de Bout, un ciudadano de origen ruso, que fue arrestado en el 2008 en Bangok cuando supuestamente cerraba uno negocio para vender 100 misiles tierra aire, 20.000 AK-47 y cinco toneladas de explosivos.

Bout, que eludió a la justicia por más de 30 años, suponía que sus interlocutores eran dos altos comandantes de las Farc. Pero en realidad eran agentes de la DEA, uno de ellos un ex ex miembro del ejército colombiano que terminó implicado en narcotráfico y luego colaborando con la justicia de EE.UU. (Identificado durante el juicio de Bout como Ricardo Jardenero, este hombre dijo haber estado al servicio del Ejército durante 10 años. La DEA le pagó 320 mil dólares por sus servicios durante el operativo contra el traficante).

Tras varios años de disputa con Rusia, Washington logró su extradición en el 2010 y fue condenado a 25 años de cárcel el año pasado por intentar proveer apoyo material a un grupo terrorista (como considera EE.UU. a las Farc).

Monzer Al Kassar, el otro caso

Otro caso de gran relieve fue el Monzer Al Kassar, un sirio que también se dedicaba al tráfico de armas y que fue arrestado en España bajo el mismo esquema que permitió el arresto de Bout.

Al Kassar, trascendió en el juicio en su contra, negociaba con supuestos operarios de las Farc la venta de 15 misiles tierra aire, 4.000 granadas, 9000 rifles de asalto y explosivos C-4. Incluso, les dijo que estaba dispuesto a alquilarles 1.000 mercenarios para ayudarlos en su lucha contra el estado colombiano y EE. UU. Aunque la venta nunca se materializó, la sola intención le valió una condena de 30 años de prisión.

En el 2009, otros tres ciudadanos de Mali fueron arrestados en Ghana por ofrecer rutas seguras para el tráfico de drogas en Africa a agentes encubiertos de la DEA que se hicieron pasar por miembros de las Farc.

El caso generó mucho impacto en EE.UU. pues los hombres dijeron ser parte de Al Qaeda y con eso, según las autoridades de EE.UU., se mostraba que esta organización terrorista empleaba el narcotráfico para financiar sus actividades.

El año pasado, y aunque menos llamativo que los casos anteriores, EE. UU. utilizó la misma treta para arrestar en Panamá al ciudadano sueco Paul Mardirossian.

El sueco entró en contacto con miembros de las Farc, personificados por agentes de la DEA, a los que ofreció armas y municiones a cambio de un cargamento de cocaína que pensaba vender en Europa.

En enero del año pasado Mardirossian se declaró culpable ante una Corte de Nueva York y desde entonces coopera con las autoridades de EE. UU.

'Es una buena coartada'

De acuerdo con David Spencer, profesor en la Universidad Nacional de Defensa, suplantar a este tipo organizaciones para timar a criminales es algo que el Departamento de Justicia de manera regular.

"Cuando el Ejército Republicano Irlandés (IRA) estaba comprando armas se hicieron pasaron por ellos para dar con redes de traficantes. Y también suplantan a otros grupos terroristas o de criminales", dice el analista, que se especializa en el conflicto colombiano.

Además, sostiene Spencer, "todo el mundo sabe que las Farc tienen dinero, no solo en el Hemisferio, sino al rededor del mundo. Es una buena coartada. Funciona por que la gente es codiciosa".

Para Adam Isacson analista para Latinoamérica en Wola, otro factor que influiría es que para los estadounidenses es más fácil suplantar a un grupo Occidental -que de otra región del mundo-.

“La creencia generalizada de que quieren comprar armas y lo difícil que es contactar a las Farc para verificar si alguien realmente los está representando hacen de este una estrategia muy viable”, sostiene el investigador.

SERGIO GÓMEZ MASERI
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
WASHINGTON

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