Mandy Minella y Paula Ormaechea hicieron historia en Bogotá

Mandy Minella y Paula Ormaechea hicieron historia en Bogotá

Estas dos tenistas brillaron por su juego y belleza en la la Copa Claro-Colsanitas de 2013.

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25 de febrero 2013 , 12:07 a.m.

Al ver en persona a Mandy Minella -o en cualquier foto- es difícil no separar su belleza física con el glamour de su profesión. Ella, tenista de Luxemburgo, profesional desde 2001 y hoy en día en la posición 90° del ránking de la WTA, describe de manera contundente su vida en su perfil de Twitter: “Le pego a una pelota amarilla por encima de una red y viajo alrededor del mundo”. Suena fenomenal, pero esa vida de millas de avión, cuartos de hotel y canchas en todos los continentes exige retos y sacrificios, incluso para una tenista del ‘Top 100’ como ella.

“En este momento yo financio mi carrera a través de los torneos. Estoy en un nivel en donde gano suficiente dinero para viajar y pagarle a mi entrenador. Pero para todas las chicas que están entre los 200 y 300 del ránking, es muy difícil. Y sí, de eso se trata todo: dinero de premios”, dice Minella en entrevista con ELTIEMPO.COM. Y añade un detalle esencial: “Tengo algunos patrocinadores en Luxemburgo que me ayudan, esto es muy importante también”.

Tener un patrocinador no sólo es importante, es la clave para sobresalir en este deporte. Sin la ayuda de una federación, una marca o la familia misma, correr con los gastos de una temporada es casi imposible. Minella, por ejemplo, en 2013 ha disputado torneos en China (Shenzhen), Australia (Hobart, Melbourne), Francia (París) y Colombia (Cali, Bogotá), que le han otorgado premios por $50.560 dólares (casi 92 millones de pesos), de los cuales más del 70% han sido por su participación en el Abierto de Australia. Los ‘cuatro grandes’ son la mayor fuente de ingresos de un tenista profesional, pero cuando no se disputan estos torneos grandes, cuando se cae en primera ronda o peor aún, cuando se presentan lesiones, seguir adelante con los costos de un entrenador, un preparador físico y el día a día de los viajes, es muy duro sin la presencia de un patrocinador.

Es por eso que la agenda de los tenistas, si se quiere vivir de este deporte, casi no ofrece paradas para descansar. “Es un año largo, pero para los tenistas que están en mi ránking e inferiores es bueno tener muchos torneos y poder jugar todo el año. La importancia de los torneos pequeños está en ganar más plata pero también en que más mujeres puedan jugar tenis. Es muy difícil cuando quitan o dejan de organizar torneos”, afirma la tenista de Luxemburgo.

Y es justamente en un torneo pequeño, como la Copa Claro-Colsanitas de 2013, en donde Minella hizo historia en su carrera al coronarse campeona en dobles, junto con Timea Babos de Hungría, al derrotar por 6-4 6-3 a la dupla Eva Birnerova (República Checa) y Alexandra Panova (Rusia), siembras número uno del torneo. Para Minella este triunfo en Bogotá se constituye en el primer título WTA de su carrera.

Otra tenista que brilló en la Copa Claro-Colsanitas 2013 fue la argentina Paula Ormaechea, quien llegó a su primera final de un torneo WTA al enfrentar a la exnúmero uno del mundo, la serbia Jelena Jankovic. Pese a perder 6-1 y 6-2 con la europea, Ormaechea es con 20 años la mejor tenista gaucha en el ránking de la WTA (hasta antes de su paso en Bogotá ocupaba la casilla 198°) y es sin duda una de las promesas del tenis femenino sudamericano.

“Yo estoy muy agradecida, tengo un sponsor que me ayuda a costear todo eso así que gracias a él yo puedo estar donde estoy y viajar tranquila de que tengo respaldo. No es fácil, pero igual hasta estaría bien que hubiera más torneos porque por momentos hay falta de eso, sobretodo en Sudamérica”, dice Ormaechea sobre la dificultad de vivir de este deporte.

La meta de esta tenista argentina es llegar al top 100 y estar en el main draw de Roland Garros. Su juego en tierras colombianas dejó en claro que tiene todo para hacerlo.

Mandy Minella, en sus propias palabras

¿Cómo funciona la parte social del tenis fuera de las canchas?

Cuando se es un jugador del Top 10 se tiene una gran parte social; se está en la prensa, en los medios y te importa un poco esto, pero cuando eres parte del top 100 o 150, esto se reduce mucho.

¿Cómo es la amistad entre tenistas?

Tengo algunos buenos amigos, pero también como nos conocemos casi todos nos respetamos entre sí. Es importante llevarse bien con todo el mundo porque viajamos todo el año juntos.

¿Cuáles tenistas has admirado y te han servido de inspiración?

Roger Federer y Steffi Graff. Grandes campeones.

¿Por qué crees que fluctúa tanto el Top 10 femenino?

El Top 10 es un nivel muy alto y no es como en los hombres, nosotras no tenemos la regularidad. Creo que una semana la número dos o tres o la nueve es mejor que la número uno, porque el nivel es muy similar. Por eso creo que cambia tanto.

¿Qué haces en tu tiempo libre?

Me gusta jugar al golf, estar con mis amigos e ir de compras.

¿Cuántos idiomas hablas?

Hablo cinco: alemán, francés, inglés, italiano y luxemburgués.

¿Cómo ves tu vida después de una carrera en el tenis?

Me gustaría tener una familia primero y luego, probablemente trabajar en los medios de Luxemburgo, pero todavía no lo tengo claro.

¿Cuáles son tus metas cercanas?

Quiero mantenerme en el Top 100 este año y probablemente escalar hasta el Top 50.

Paula Ormaechea... ¿piloto de avión?

¿Cuáles han sido tus inspiraciones en el mundo del tenis?

A mí me gustaron las hermanas Williams, desde chica quise ser como ellas y siempre las admiré muchísimo.

¿Cómo ves la falta de regularidad en el top 10 femenino?

Creo que desde muchos años viene siendo así. Es una buena pregunta... los cambios de una mujer son importantes ¿no? Mentalmente creo que hay muchos vaivenes, muchos bajones y eso puede ser, el cambio. Pero sinceramente me quedo pensando qué viene a ser exactamente...

¿Cómo ves el panorama del tenis femenino Sudamericano?

Creo que está pasando por un momento difícil, no se ven muchas jugadoras. No soy muy consciente de lo que hay hacia atrás -en el ránking-, pero sí he escuchado que vienen chicas muy buenos. Así que esperemos a que quizá realmente las haya para empezar a levantar un poco el nivel.

¿Cada cuánto cambias de pasaporte?

(Risas) No ha llegado a vencerse el que tengo, pero cada dos o tres años. ¡Cada vez más rápido!

Es un poco temprano para preguntarte esto, pero ¿cómo te imaginas la vida después del tenis?

Muchas veces lo he pensado. Igualmente no tengo nada decidido, porque obviamente espero que falte muchísimo, pero siempre me interesó mucho el tema de los aviones, quizá me gustaría ser piloto. Pero bueno, de acá a cuando deje de jugar no sé cuándo va a ser así que... no quiero pensar tampoco.

LUIS E. QUINTANA BARNEY
Para EL TIEMPO

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