Conozca los pilares de la reforma agraria que se 'cocina' en Colombia

Conozca los pilares de la reforma agraria que se 'cocina' en Colombia

Un banco de tierras y la actualización del catastro serán las bases de la transformación rural.

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23 de febrero 2013 , 08:14 p. m.

Seguramente no es lo que quieren ni el Gobierno ni las Farc, pero más preguntas que respuestas es lo que le han dejado al país durante tres meses de discusión del tema agrario. La guerrilla, con las múltiples propuestas lanzadas fuera de la mesa de diálogos, y el Gobierno, con la repetición de que nada de lo que no esté en la agenda será discutido.

Pero, más allá del pulso político público, mediante el cual cada parte busca la que considera la mejor negociación de paz, se están levantando las bases de lo que será la gran revolución agraria del país. Revolución, porque no se tratará solo de repartir tierra. Será hacer sostenible en el campo a quienes la reciban y a quienes ya la tienen. (Vea: la bitácora de paz).

Un banco de tierras, mencionado por el presidente Juan Manuel Santos esta semana en su visita al Caguán, y la actualización del catastro rural serán los soportes de la reforma agraria, frustrada por casi 80 años, desde los intentos de la Revolución en Marcha del presidente Alfonso López Pumarejo.

Se discute en medio del proceso de paz con las Farc, pero se hará con firma o sin firma de un acuerdo final en La Habana, porque la transformación del campo no es solo un reclamo de la guerrilla. Es una necesidad reconocida por el propio Gobierno, para dotar a los cerca de 250.000 campesinos sin tierra que se calcula que hay y para convertir al sector rural en uno de los ejes de desarrollo del país.

Hoy, el atraso histórico del catastro es tal que el valor del campo no es superior al 30 por ciento del predial de Bogotá, es decir 75 billones de pesos (en total son 280 billones). En el 2009, el predial rural apenas se acercaba al 16 por ciento de los avalúos de toda Colombia.

Ha sido así, aunque es sobre la tenencia de estas tierras sobre las que narcotraficantes, paramilitares y terratenientes han sostenido su poder. Son ellos, como lo advirtió la ONU en su último Informe de Desarrollo Humano sobre Colombia, los que han impedido, con sus contactos políticos, que en los últimos 40 años haya habido una actualización del catastro en el campo.

Tierras de varios lados

Es obvio que al banco de tierras del que habló Santos llegarán los predios sin uso del Estado y los baldíos que le habían quitado grupos ilegales, como las 130.000 hectáreas de los llanos del Yarí –entre Caquetá y Meta–, que, según el Gobierno, había ocupado el ‘Mono Jojoy’. (Lea: Farc quiere elaborar un catastro de 'despojo y desplazamiento forzado').

Pero, para la magnitud de la tarea, esta empresa requiere mucha tierra. EL TIEMPO indagó sobre las otras fuentes que la nutrirán. Entrarán cerca de 1’000.000 de hectáreas, de las que se apropiaron “avivatos, que, sin ser guerrilleros o paramilitares, corrieron las cercas hacia baldíos del Estado”, según una de las cabezas del proyecto. Entran aquí desde ganaderos hasta agricultores y comerciantes. Ya están en marcha 1.100 juicios agrarios de recuperación de tierras en Bolívar, Cesar y el Meta.

Al banco llevarán también los bienes que consiguieron algunos con la complicidad de funcionarios del antiguo Incora o del Incoder, cuando esta institución “estaba cooptada por mafias”. De este tipo están en revisión ya, solo en Antioquia, 1.000 resoluciones, que incluyen entre 30.000 y 40.000 hectáreas.

Por supuesto, se usarán las tierras con vocación agrícola incautadas a narcotraficantes, entre 400.000 y 500.000 hectáreas, hoy en manos de la Dirección Nacional de Estupefacientes.

A muchos de los campesinos les tocarán las mejores hectáreas de Colombia, si se tiene en cuenta que los narcos compraban las más aptas. Están, por ejemplo, en el Valle del Cauca, el valle del Magdalena y el bajo Cauca antioqueño. Pero el banco incluirá también entre 150.000 y 200.000 hectáreas del Fondo Nacional Agrario, que estaban para entregar desde los tiempos del Incora y no se asignaron.

Todo esto sin contar con que, según estimativos oficiales, “en el país puede haber 30 casos como el de la finca Las Pavas”, adjudicada a campesinos, pero luego desalojada por un grupo armado y vendida como legal a compradores de buena fe. Se está pensando en la extinción de dominio con indemnización.

El tamaño del banco, que pretende acabar con los siervos sin tierra, aún no está definido. Pero para hacerse a la idea de lo que será “hay que pensar en el banco más grande del país, no en el más pequeño”, le dijo a EL TIEMPO uno de los arquitectos de los pilares de la transformación rural. Nada pasa por quitarle tierra a quien la ha conseguido bien, porque la propiedad privada en Colombia no está en discusión, ni siquiera para las Farc. Otra cosa es que cuestionen la concentración de tierra.

Se pagará lo justo

La actualización catastral, que pondrá sobre la mesa la verdad de la propiedad en el campo, debe llevar a un predial justo. Cada persona pagará según el valor real de sus bienes.

Hoy, según la ONU, los promedios de pago no llegan al 3 por mil, cuando el techo es del 16 por mil. Además, en el 2009, de acuerdo con el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (Igac), el 44,3 por ciento de los predios estaba desactualizado.

Al salir del rezago catastral, no sería necesario un impuesto a la tierra improductiva, propuesta lanzada por las Farc hace un mes y hecha antes por la ONU para buscar un equilibrio frente a la concentración.

Si bien aún se afina el detalle, estas son las bases de la transformación que se pretende para saldar la deuda histórica con el campo.

Las Farc piden actualizar catastro

Como parte de sus propuestas agrarias, las Farc pidieron ayer, mediante un comunicado leído en Cuba por ‘Rodrigo Granda’, la actualización del catastro. “La modernización y actualización de los sistemas de catastro y registro inmobiliario deben ser instrumento para la democratización de la propiedad sobre la tierra, su necesaria desconcentración, y de reparación integral de las víctimas del conflicto”, leyó ‘Granda’. También pidieron una comisión conjunta con el Gobierno, gremios y otras organizaciones sociales, para “visitar y verificar la situación real de los predios que se dicen arrebatados por nosotros”, para precisar responsabilidades.

‘Si no se avanza, nos levantamos’

El presidente Juan Manuel Santos les recordó este sábado a las Farc que si no hay avances en las conversaciones de paz de La Habana, el Gobierno no tendrá más remedio que abandonar la mesa.

“En la medida en que avancemos, estaremos satisfechos. Si no avanzamos, nos paramos de la mesa; yo espero que sigamos avanzando. Y mientras tanto, las reglas de juego son muy claras: aquí no hay tregua de ninguna naturaleza; esas son las condiciones que pusimos desde un principio”, dijo el mandatario durante un acuerdo para la prosperidad en Santa Bárbara (Antioquia). “Lo que esperamos –agregó– es que sigamos avanzando para llegar a los acuerdos. Y ahí sí firmar la paz a través de los acuerdos; no de cartas, no de expresiones, sino de acuerdos concretos”. Una clara alusión a la misiva del jefe de las Farc, alias ‘Timochenko’, conocida el viernes.

Santos dejó claro que hará todos los esfuerzos posibles para que la ruptura no suceda, porque “ si con conflicto hemos logrado lo que hemos logrado, imagínense ustedes lo que sería Colombia sin conflicto. Por eso voy a perseverar”.

‘Zonas de reserva campesina no pueden ser unas republiquetas independientes’

Uno de los puntos en los que más han insistido las Farc, en sus distintos documentos sobre el tema agrario, es la creación de más zonas de reserva campesina.

Estas fueron ideadas para proteger a poblaciones vulnerables a la violencia y el despojo de los grupos armados. Cuando una parte del territorio es declarada como tal, nadie puede tener ahí más de una o dos unidades agrícolas familiares (UAF).

El tamaño de estas varía de acuerdo con la productividad de la tierra. En Colombia existen en seis departamentos y tienen en total 831.000 hectáreas. Todas fueron creadas en los gobiernos de Ernesto Samper, Andrés Pastrana y Álvaro Uribe.

Las Farc han sugerido la creación de otras, con autonomía administrativa. Pero el ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, advirtió que solo se establecerán cuando las condiciones de seguridad estén dadas, porque “el Gobierno tiene claro que el país no puede parcelarse en un mosaico de zonas de reserva campesina con autonomía política, como algunos pretenden”.

Y fue enfático en decir que “la figura de las zonas de reserva campesina no puede derivar hacia la constitución de republiquetas independientes” y en afirmar que “la soberanía nacional es indivisible”. 

MARISOL GÓMEZ GIRALDO
Editora de EL TIEMPO
margir@eltiempo.com
@margogir

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