Secretos de un reinado de 2.000 años

Secretos de un reinado de 2.000 años

Los 'pecados' menos conocidos de algunos de los hombres que han representado a Dios en la tierra.

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16 de febrero 2013 , 10:19 p. m.

Más allá de san Pedro, que calzó las sandalias del Señor con suegra incluida; más allá de los Borgia; más allá de los jerarcas asesinados con veneno o a martillazos o en el lecho de sus amantes, y más allá de san Fabián, un laico elegido papa porque una paloma se posó sobre su cabeza, la historia encierra hechos sorprendentes de los 265 hombres que han representado directamente a Dios. Aquí están algunas:

Anastasio I (399-402) fue el padre de su sucesor, Inocencio I (402-417). Ambos santos. Y no es el único caso. Hormisdas fue el papá del vicario de Cristo san Silverio, y Benedicto III fue el papá de Adriano III. (Vea el especial multimedia de la renuncia de Benedicto XVI)

Durante 22 años (914-936), una mujer, Marozia, manipuló a cuatro papas: Juan X, León VI, Esteban VII y Juan XI. Este último era su hijo. Después de hacerlo nombrar papa, el pontífice ofició el matrimonio de su mamá. Ambos terminaron en la cárcel. (Lea también: La guerra detrás de la renuncia).

Y es que después de decir "acepto" comienzan los verdaderos retos; el primero de ellos, escoger el nombre. Nadie repite el de Pedro. No está prohibido, pero es una tradición. Todos le huyen al nombre de Esteban, pues encierra una maldición probada nueve veces. El primer Esteban (254-257) murió decapitado en la misma silla pontificia; los demás duraron muy poco; algunos fueron llevados a la cárcel y otros, asesinados, y uno más fue depuesto. (Lea también: ‘Mi amigo el Papa': Darío Castrillón).

El primer papa en cambiar oficialmente de nombre fue Sergio IV (1009-1012), y tenía dos razones: le decían 'hocico de cerdo' y se llamaba Pedro.

No es trabajo fácil ser el vicario de Cristo. Liberio, quien duró 16 años en el trono de Pedro (352-366), escribió: "Dios es testigo de que acepté este cargo contra mi voluntad". Esteban V salió a esconderse cuando lo nombraron, pero fue obligado a regresar para aceptar el cargo (885-889), y León XII (1823-1829) fue más claro: "Acepto, pero habéis elegido un cadáver". (Lea también: Las revelaciones del 'vatileaks').

Juan XXIII aseguró que casi todo es agobiante para un papa, incluso dormir sabiendo que en esa misma cama se va a morir, desde luego si no renuncian antes. La lista de papas que han terminado encarcelados es más larga que la de los que han preferido renunciar. Solo cinco han dejado el cargo. (Lea también: El papado no será lo mismo).

Benedicto XVI le quitó un privilegio al papa Celestino V (1294): fue el último y tal vez el primero en renunciar casi de manera voluntaria, con algo de ayuda mentirosa. (Lea también: El hombre que empuñó la razón para defender la fe).

Celestino V nunca se acomodó al cargo. Un cardenal enemigo, Benedetto Gaetani, se aprovechó de las dudas del papa ermitaño y le hizo creer que el Espíritu Santo le hablaba al oído. Abrió un pequeño orificio en una de las paredes de la recámara pontificia y, mientras el jerarca dormía, le decía: "Celestino, Celestino, deja tu cargo, es una carga demasiado pesada para ti". (Lea también: 'La Iglesia hallará su senda si se hace más humilde': Leonardo Boff)

Ante el engaño y el cansancio, el papa prefirió dejarlo todo con la intención de regresar al bosque. Pero el perverso Gaetani asumió con el nombre de Bonifacio VIII y lo primero que hizo fue encerrar a Celestino hasta matarlo de hambre. La Iglesia no ha resistido dos papas al tiempo, y tal vez menos en la época del Twitter. (Lea también: Balance de un corto papado).

Cuando aún los reporteros corrían por los pasillos del Vaticano para lanzar la noticia de la renuncia de Benedicto XVI, por enfermo y cansado, alguien recordó que los pontífices no tienen derecho a descansar en paz ni muertos. (Lea también: Benedicto, en 7 palabras)

El papa Formoso (891-896), con la complicidad del pontífice de turno, fue desenterrado un año después de su muerte por sus enemigos políticos. Sus restos fueron vestidos con las prendas del máximo cardenal. El cadáver fue sentado en el banquillo de los acusados y sometido a un juicio despiadado para ser sentenciado a un ultraje sin antecedentes. Le cortaron los tres dedos de bendecir, desnudaron todos sus huesos y los amarraron a una carreta para arrastrar el cuerpo por las calles de Roma. Lo que quedó del esqueleto fue recuperado de las aguas del río Tíber. Ahí sí pudo descansar en paz. El único papa que ha bendecido con la mano izquierda fue Juan Pablo II, y lo hizo porque la derecha la tenía inmovilizada por un accidente. (Lea también: 'No se inmiscuirá, pero tampoco va a sentarse a morir').

Estas historias demuestran que los papas son humanos como cualquiera, con sus mismos miedos y ambiciones e, incluso -a veces-, con más pecados. (Lea también: Este sería el perfil del líder espiritual que necesitan los católicos)

El Papa en frases

"La Iglesia no puede admitir en el seminario ni en las órdenes sagradas a aquellos que practican la homosexualidad."
En una de sus primeras instrucciones papales, firmada el 31 de agosto del 2005.

"La difusión de la fe mediante la violencia es algo irracional. La violencia está en contraste con la naturaleza de Dios y la naturaleza del alma."
En un discurso pronunciado en la Universidad de Ratisbona, en septiembre del 2006, que desató una avalancha de protestas en el mundo musulmán.

"El capitalismo no es el único modelo válido de organización económica (...). La mentalidad de avaricia que impera en el mundo puede llevar a un egoísmo ciego."
Durante el rezo del ángelus, el 23 de septiembre del 2007.

"Habéis traicionado la confianza depositada en vosotros por jóvenes inocentes y por sus padres. Debéis responder de ello ante Dios todopoderoso y ante los tribunales."
Sobre los curas pederastas, en una pastoral a los fieles de Irlanda, en marzo del 2010, tras conocerse un informe sobre abusos de menores cometidos por sacerdotes de ese país.

"Pueden darse casos particulares en los que esté justificado el uso del preservativo."
En su libro-entrevista 'Luz del mundo', de Peter Seewald, publicado en noviembre del 2010. Por primera vez en la historia de la Iglesia, un pontífice admitía el uso del condón.

"¿Cómo se puede conseguir la paz, el desarrollo o la salvaguardia del ambiente sin que sea tutelado el derecho a la vida de los más débiles, empezando por los que aún no han nacido?"
En un mensaje leído el pasado primero de enero, con motivo de la Jornada Mundial de la Paz.


CAMILO CHAPARRO
Para EL TIEMPO
Jefe de emisión de 'Noticias RCN'. Autor del libro 'De qué mueren los papas'.

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