'Hoy, 200 familias salen de la pobreza extrema cada día': Samuel Azout

'Hoy, 200 familias salen de la pobreza extrema cada día': Samuel Azout

Esta semana anunció su renuncia a la Agencia Nacional para Superación de la Pobreza Extrema.

16 de febrero 2013 , 08:12 p.m.

Samuel Azout, la punta de lanza del Gobierno contra la pobreza -primero como alto consejero para la Prosperidad Social y luego como director de la Agencia para la Superación de la Pobreza Extrema (Anspe)-, vuelve al sector privado. Aduciendo la tarea cumplida y más tiempo para su familia, y sin descartar aspiraciones políticas, el funcionario hizo un balance de su gestión.

¿Qué le dejó al país su paso por el Gobierno?

Diseñamos el sector de la inclusión social, una gran arquitectura contra la pobreza. Colombia queda muy preparada para ese reto.

Un estudio de Fedesarrollo concluye que el crecimiento económico sacó a cientos de familias de la pobreza extrema, no la Agencia...

Se hizo un gran trabajo para convertir a Unidos en la gran red de promoción social del país, entendiendo que el crecimiento económico por sí solo no supera la pobreza extrema al ritmo adecuado. Cuando empezó este gobierno, la pobreza extrema, según el Dane, era de 12,3 por ciento. Había 1,5 millones de personas en extrema pobreza. Hoy estamos en el 10,6 por ciento.

¿Y sobre la Anspe?

Gracias a la Agencia, nos convertimos en el único país con un modelo censal de superación de la pobreza familia por familia. En lo que va del gobierno, 40.000 familias han salido de la pobreza extrema. Ya estamos a un ritmo aproximado de 6.500 familias que salen de la pobreza extrema cada mes. La meta es que 450.000 familias lo hagan en el cuatrienio. Hoy hay 150.000 a punto de hacerlo. La estrategia nos dice que en el 2020 no tendremos pobres extremos.

Pero comparado con el mundo, a Colombia le ha ido muy mal en superación de pobreza extrema...

Sí. De los países en nuestro nivel de ingreso, medido por PIB per cápita, registramos los niveles más altos del mundo en desigualdad. Nuestra receta es que no hay receta. Creemos en el trabajo de familia por familia. Cada una tiene una ruta diferente. Y en eso nos hemos concentrado.

Le han criticado que su política sigue siendo asistencialista...

Hay evidencia de que el crecimiento económico es necesario pero no suficiente para que las familias más pobres salgan de ahí. Se requiere intervención del Estado para empoderarlas, dotarlas de herramientas, proteger y garantizar sus derechos. Todo para que el crecimiento sea verdaderamente incluyente.

Otra crítica a su gestión es el nulo avance en salud sexual y reproductiva. El embarazo adolescente es un 'pase' a la pobreza, y seguimos igual...

Ese es un desafío. Cuando comenzó el gobierno, esa cifra estaba un poco por encima del 20 por ciento. En el último año se redujo al 19. Todavía es muy alto. Hemos trabajado con muchas entidades, en especial con la Alta Consejería para la Equidad de la Mujer...

Pero entonces sí hay un lado flaco ahí...

Hay avances, pero se requiere avanzar mucho más. Ese tema no necesariamente se resuelve repartiendo preservativos. Son temas profundos, hay elementos culturales detrás. La superación de la pobreza extrema no es salud, educación, vivienda, acceso a la justicia, bancarización, nutrición, ingreso... es todas. No hay una sola fórmula.

'La Agencia no es la solución a la pobreza'

Para Ana María Ibáñez, decana de economía en la U. de los Andes, "la solución a la pobreza no se obtiene con una Agencia, sino logrando crecimiento económico, empleo, educación". La decana considera que la Anspe ha sido clave en establecer quienes son los pobres, pero no es la solución en sí misma.

'No avanzamos en generación de ingreso'

Jairo Núñez, investigador de Fedesarrollo, es tajante en asegurar que la Anspe -desde que se creó hace un año y medio- no ha logrado avances importantes en generación de ingreso. "Eso tiene que ver con políticas de microcréditos y acceso al mercado laboral. Poco de eso existe", dice el investigador tras citar un estudio hecho por su entidad. "Si uno hiciera un diagnóstico, un millón y medio de familias que son beneficiarias del programa solo siguen recibiendo subsidios, pero no han ganado en autonomía e independencia frente al Estado; su mayor ingreso no se debe a un aumento de sus capacidades para acceder al mercado laboral sino a un ingreso artificial y de corto plazo", aseguró. Núñez también criticó la "mala focalización de los subsidios" y una "pequeña innovación social". "Eso último era uno de los retos de la Agencia, y no se ha cumplido. Es más, el estudio mostró que los recursos no están llegando a quienes más lo necesitan. Si la educación no mejora, poco estamos haciendo".

ANDRÉS ROSALES
Redacción Domingo

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