Sobre la valorización / Voy y vuelvo

Sobre la valorización / Voy y vuelvo

16 de febrero 2013 , 07:39 p.m.

Vamos a hablar claro: la valorización hay que pagarla. Es una contribución para hacer ciudad y las ciudades en cualquier parte del mundo se hacen con impuestos.

Los recursos que genera la capital vía el predial e industria y comercio, no alcanzan para calles, troncales, andenes, puentes, parques, alamedas, etc.

Es falso que no se haya advertido del cobro. En las facturas que nos llegaron a todos, la información es completa: copia de la resolución, copia de la zona objeto del beneficio, detalle de las obras de la fase II y todo un instructivo de cómo cancelar, modalidades de pago y tiempos. Los medios hemos hecho pedagogía sobre el asunto y reflejado las preocupaciones de la gente.

El tema es delicado, por lo mismo, no puede haber espacio para oportunistas que gritan que hay que acabar con la valorización o culpar a sus creadores o irse por la fácil de que se cobrará solo a unos cuantos.

El problema es simple y la Administración lo sabe: la gente siente que le cobran mucho y reciben poco a cambio. Las obras que se anuncian no se ven y las que existen no la benefician directamente. Muchas quedan mal hechas o no corresponden a lo prometido. Y hay quienes piensan que la plata se queda en los corruptos -karma que nos acompañará largo rato dado lo ocurrido en el pasado-.

Más ejemplos: en Niza se paga valorización y las vías llevan 20 años rotas; en el Rubí (Bosa) el barrio es ilegal pero les cobran valorización; en el Pinar a un apartamento le cobraron 300.000 pesos más que a otro de idénticas características; en Kennedy el cobro es por $ 1,2 millones y el propietario gana $ 600.000, a pesar de que su casa está en una calle que es una trocha. En San José de Bavaria, en el norte, hay incrementos exorbitantes.

Y a la hora de buscar responsables se desinforma. Culpan a los concejales que aprobaron la valorización, prometen a estratos 1 y 2 que no habrá cobro en el futuro, piden que se revise la norma o se suspenda el recaudo -no se puede-. Y el desconcierto aumenta.

Las consecuencias saltan a la vista: una señora estaba angustiada porque pagó la valorización y ahora presiente que sus vecinos no lo harán y no les pasará nada. Terrible mensaje que estimula la cultura del no pago.

Hay formas y sitios para reclamar, el IDU podría descentralizarse, desplegar una fuerza de funcionarios a las localidades afectadas y atender caso por caso, sin que la gente tenga que aparecer apeñuscada en los noticieros.

Reformar el cobro, buscar alternativas, suavizar los pagos... todo es posible si se hace bien. Pero para volver a creer en la valorización, el mensaje debe ser uno solo: que se cobre lo justo, se vean las obras y nos mejore la calidad de vida. Lo vivimos en el pasado y funcionó.

ERNESTO CORTÉS FIERRO
Editor Jefe EL TIEMPO
@ernestocortes28
erncor@eltiempo.com

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