'Yo vi cómo jugaban fútbol con la cabeza de Marino'

'Yo vi cómo jugaban fútbol con la cabeza de Marino'

Víctima recuerda la 'Operación Génesis', por la que Estado podría ser condenado este lunes en CIDH.

09 de febrero 2013 , 10:50 p.m.

El sol resplandecía en el caserío de Bijao, en el municipio de Río Sucio (Chocó), ese fatal 25 de febrero de 1997. Las mujeres lavaban ropa a la orilla del río Cacarica y los niños jugaban con botellas plásticas dentro del agua cuando, a la 1:10 de la tarde, se escuchó el primer disparo y todos salieron corriendo.

La historia la cuenta Bernardo, que prefiere no mencionar sus apellidos, porque teme que le nieguen la visa: espera viajar hoy a Costa Rica para atestiguar este lunes, en nombre de las víctimas, en el proceso Marino López y otros-Operación Génesis, por el que Colombia podría ser condenada en la Corte Interamericana de Derechos Humanos. (Lea: Ante Corte Interamericana, Estado negará alianza Auc-Ejército en Urabá).

“Dos días después, yo estaba amarrado a un árbol, de espalda, con los brazos hacia atrás... Enfrente mío descuartizaron a Marino y luego presencié cómo jugaban fútbol con su cabeza”. Así recuerda Bernardo la escena más atroz del delito de lesa humanidad que juzga ese alto tribunal.

En la memoria del campesino está grabada con fuego la incursión de militares y paramilitares realizada entre el 24 y el 27 de febrero de 1997, en la cuenca del río Cacarica, conocida como ‘Operación Génesis’ y por la que ya fue condenado a 26 años de cárcel el general en retiro del Ejército Rito Alejo del Río. (Lea: 'General (r.) Del Río se unió y protegió a las AUC en el Urabá': juez).

Bernardo, que llegó a Bogotá el jueves, procedente de una zona humanitaria en Cacarica, tiene miedo, pero está dispuesto a superarlo con tal de contarle al mundo lo que vio. Su temor no es infundado: en la zona donde vive, junto con buena parte de los 4.000 desplazados que dejó el ataque, han sido asesinadas 99 personas y se han reportado nuevas amenazas y presencia de hombres armados en los últimos días.

“Espérate sigo con la historia –dice con un marcado acento monteriano–. El caserío estaba medio deshabitado, porque mucha gente se había marchado por el anuncio, un día antes, de que llegaban los ‘paras’. El primer disparo se escuchó a la 1:10 p.m. (reitera) y la mayoría de gente logró salir corriendo para el monte. Lanzaban granadas contra los techos de las casas y contra las puertas, y el miedo a las balas nos hizo devolver a los que estábamos corriendo. Rápido acordonaron el caserío y cuando la ‘plomera’ terminó, nos obligaron a irnos a la escuela, para una reunión; mientras unos estaban allá, otros saqueaban el pueblo. El río se llenó de televisores, máquinas de coser y enseres que tiraban los paramilitares. Lo que no se robaban lo destruían, mientras gritaban frases contra la guerrilla. Yo estaba confundido porque, aunque todos tenían insignias de las Auc, a algunos se les corría y se podía leer Infantería de Marina, Brigada 17. Esa incursión tomó una hora y media y la comandó en Bijao un ‘para’ que se hacía llamar Richard”.

Después del horror, Bernardo se refugió, junto con 700 familias, en el coliseo de Río Sucio (otros se fueron para Turbo), donde vivió tres años.

“Aunque era común ver en el pueblo a algunos ‘paras’, no había vuelto a ver a Richard. Pero un día cualquiera, jugando dominó cerca del coliseo, con Asprilla –un soldado de la Brigada del que me había hecho amigo–, lo veo venir. Yo iba a salir corriendo, sin decirle una palabra, y cuando me iba a parar Asprilla me miró y me dijo: ‘No te muevas, que no te va a pasar nada’. Richard llegó, le dio la mano a Asprilla, se sentó, se comió un pescado y se fue”.

“Cuando se fue, le pregunté: ‘¿Cómo? ¿Tú conoces a este tipo? Ese fue el que me amarró y el que mató a Marino’, y el soldado me respondió: ‘Si serás bobo... ¿Recuerdas el primer disparo en Bijao? Lo hice yo, para avisarles. Agradézcanme, porque si no habrían matado unos 40 o 50 ese día’. Luego me contó que en el pueblo vivía una tía suya y que por eso lanzó el aviso”.

Colombia dice que en Urabá no hubo alianzas con las Auc

La defensa de Colombia argumentará que Génesis fue una acción legítima y que en Urabá el Ejército no tuvo alianzas con paramilitares. Igualmente, enfatizará en que la condena contra el general Rito Alejo del Río fue apelada y está pendiente de un juez de segunda instancia, por lo que aún “no hay verdad definitiva”. Este lunes, el Estado cuestionará las versiones de ‘exparas’, que considera, no han sido comprobadas.

JORGE QUINTERO
Redacción Domingo

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