El dólar cumple una década en 'caída libre' frente al peso

El dólar cumple una década en 'caída libre' frente al peso

El dólar ha perdido más de $1.178, en medio de controversias y las medidas para evitar la caída.

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09 de febrero 2013 , 07:19 p. m.

El 11 de febrero del 2003, el dólar costó 2.968,88 pesos. Es el mayor valor de la historia, pero, desde entonces, no deja de bajar. Hoy, su precio está 1.178 pesos por debajo, para desconsuelo de algunos sectores económicos y beneficio de otros.

En medio de altibajos, que han traído recuperaciones temporales como en 2006 y 2009 (por el pánico financiero mundial), permanece la tendencia a la desvalorización del dólar.

Circunstancias propias de la economía y de los mercados le han impedido a la divisa estadounidense recuperar el terreno perdido, el cual ha ganado el peso, que se ha fortalecido 40 por ciento, en ese mismo lapso.

Este es uno de los periodos de revaluación más largos en la historia reciente del país, pero no el único, pues entre 1975 y 1983 se dio una de 25,2 por ciento, según un estudio de María Angélica Arbeláez y el ex codirector del Banco de la República Juan José Echavarría.

Pero, qué es lo que ha llevado a que el peso se haya fortalecido de esa forma a lo largo de estos años, a tal punto que algunos empresarios de distintos sectores de la producción se declaren en quiebra o estén al borde de esta.

Para el director de Pyxis Económica, Daniel Niño, no siempre la revaluación es mala, como tampoco una devaluación, aunque cree que todo extremo sí lo puede ser.

Dice que la tasa de cambio solo se ha devuelto una porción de lo que ganó en buena parte de la década de los años 90, cuando avanzó 350 por ciento.

Las empresas han “venido mejorando su rentabilidad a pesar de la apreciación del peso. Las exportaciones de flores han crecido más del 55 por ciento en los últimos años, las de banano igual y ni qué hablar del renglón minero, que ha tenido un excelente desempeño”, señala.

Para la Asociación Bancaria (Asobancaria) el peso se ha fortalecido en la última década, en la medida en que las empresas colombianas aumentan su productividad y se acercan a la de Estados Unidos; crecen las exportaciones de materias primas, aumenta la inversión extranjera; se incrementan las remesas; disminuye el riesgo de inversión en el país, y se controlan más los precios.

Hasta ahora, para algunos, las medidas adoptadas por el Emisor y el Gobierno, si bien han tenido algún efecto parcial, no han sido suficientes para frenar la revaluación, y muchos temen que, de no hacerse un mayor esfuerzo en este frente, la apreciación del peso se puede prolongar, ahondando sus efectos sobre los sectores manufacturero y agrícola, que han perdido 1,3 y 1,9 puntos porcentuales, en la generación del valor agregado desde 2004.

Más aún, cuando el país espera este año unos 17.000 millones de dólares de inversión directa; cuando varias entidades se están endeudando en el exterior y monetizando esos recursos y cuando las inversiones de portafolio hoy tienen un gran incentivo incluido en la reforma tributaria.

Industria golpeada

Entre los subsectores más afectados de la industria están los de productos de molinería, aceites, café, carnes, metalúrgicos, maquinaria, bebidas, editoriales, azúcar, textiles, madera y equipo de transporte.

Los consumidores ganan con el dólar barato

1. Viajes

Según el Ministerio de Comercio, la salida de colombianos el año pasado aumentó un 24 por ciento con respecto al mismo periodo del 2011. Pablo Yunis, director comercial de LAN Colombia, explica que hay una mezcla de factores que lo permiten. “La economía estable de Colombia hizo que llegaran más aerolíneas, estas compiten y se bajan los precios de los pasajes; además, el peso fuerte se convierte en un valor agregado, pues a los colombianos ahora les rinde más el dinero fuera del país”, sostuvo.

2. Tarjetas de crédito

La tasa de cambio favorable para los colombianos ha hecho que las compras en el extranjero con tarjetas de crédito y débito crezcan de forma muy rápida. Según cifras de la Superintendencia Financiera, sólo en los últimos tres años este tipo de compras crecieron un 130 por ciento. Mientras en noviembre de 2009, los colombianos compraron 169 mil millones de pesos en el exterior usando dinero plástico, en el mismo mes, pero de 2012 compraron 378 mil millones de pesos.

3. Carros

Para Hernán Yunis, vicepresidente de proyectos de Hyundai Colombia, son tres factores los que han impulsado la mayor venta de carros en el país.
“Más variedad, buenas tasas de interés y mejores precios producto de la devaluación del dólar”. Con esto coincide el analista de consumo Camilo Herrera, quien afirma que hace una década el precio de un vehículo de gama media era de 124 salarios mínimos, mientras hoy cuesta 57 salarios mínimos.

4. Ropa, bienes para el hogar y comida

Entre enero y noviembre del año pasado las importaciones de bienes de consumo no duradero, es decir, alimentos, bebidas, confecciones y medicamentos, entre otros, crecieron poco más del 20 por ciento. Así lo reportan cifras del Dane y la Dian, que indican que en ese periodo gracias al mayor poder adquisitivo aumentó la calidad de vida de los colombianos. Según el Dane, mientras en 2003 sólo 6 de cada 10 colombianos tenían nevera, en 2011 el 83 por ciento de la población la tenía. Así mismo, hace 10 años sólo 68 por ciento de la población tenía televisor y ahora es el 95 por ciento.

‘Lo más fácil es suponer que el Emisor soluciona el problema’

Hubo una época en la que el peso estuvo más revaluado que hoy, cuenta el gerente del Banco de la República, José Darío Uribe. Ocurrió a comienzos de los 80, como secuela de la bonanza cafetera. Entonces, funcionaba la devaluación ‘gota a gota’, en la que la autoridad ponía cada día una tasa de cambio fija un poco más arriba que la de la víspera.

Pero en esos días, los pequeños aumentos diarios no fueron al ritmo suficiente que exigía la entrada de dólares, aunque sí fueron suficientes para que no hubiera la intranquilidad de hoy. Había ‘ilusión monetaria’, explica Uribe, pues las alzas ‘gota a gota’ hacían creer que se ganaba en competitividad, pero no era cierto, pues la carestía en Colombia era muy superior a la del resto del mundo.

Quizás esa ilusión ponía a salvo a las autoridades de una controversia como la actual. Pero Uribe se apresura a advertir: “A mí, personalmente, ni a la institución, le interesa que la gente esté tranquila porque esté equivocada”.

¿Y que estén nerviosos porque están equivocados?

También es preocupante.

¿Y ha pasado recientemente?

En más de una oportunidad creo que no hay un diagnóstico claro de qué es lo que está pasando, y también, hay una tendencia a cerrar los ojos a los argumentos que explican la revaluación y que explican qué puede hacer el Banco de la República, y qué no.

¿Qué puede hacer y qué no?

El Banco puede y debe acumular reservas internacionales, que son un colchón para enfrentar choques externos en el futuro; puede intervenir en el mercado cambiario no solo para acumular reservas, sino para tratar de contrarrestar volatilidades excesivas de la tasa de cambio y desviaciones no explicadas por los determinantes fundamentales.

¿Y eso explica las decisiones de hace dos semanas?

Sí. Esas medidas en las que aumentamos en 50 por ciento el promedio de compras mensuales se dan en un contexto en el que ya llevamos un año en el que los términos de intercambio no están aumentando, tras un aumento continuo, desde el 2004. De hecho es posible que haya una disminución este año. Las medidas se dan también, en un contexto de debilitamiento de la actividad económica; en el que el dinamismo de las importaciones es superior al de las exportaciones, y en el que la política monetaria es expansiva.

¿Y qué no puede el Banco?

El Banco no tiene instrumentos para contrarrestar apreciaciones del peso asociadas al hecho de que el nivel de ahorro interno del país es bien inferior a su inversión.

En ahorro, ¿qué habría que hacer?

El país ha hecho un enorme progreso en materia fiscal. Ha reducido sus niveles de deuda; ha reducido sus niveles de déficit, y ahora hay más deuda en pesos que en dólares. Las cuentas fiscales son sostenibles. Si la preocupación es sobre la tasa de cambio real, lo que se ha hecho para lograr esa sostenibilidad fiscal algo ayuda porque hay aumento del ahorro, pero si uno piensa que la tasa de cambio está más revaluada de lo que quisiera, esos esfuerzos parecieran insuficientes. Tendrían que ser mayores. Por supuesto, en un momento de debilitamiento de la economía, eso se dificulta.

Como ahora.

Como ahora. Lo que significa que en los momentos buenos hay que ser más agresivos en el ahorro. Y debimos, tal vez, haber sido más agresivos.

Por años a usted se le ha oído, sentado en ese sitio donde está ahora, decir esto mismo. ¿No le han puesto cuidado en los gobiernos?

Creo que se han hecho esfuerzos. Pero si uno quiere tener una tasa de cambio más competitiva pues seguramente esos esfuerzos en el futuro, en los momentos buenos, tendrán que ser mayores.

¿Siente que en el debate de todos estos años les recargan a ustedes la responsabilidad?

Es lo más fácil… suponer que el Banco de la República les solucione un problema que si es explicado por el aumento de los términos de intercambio, de las cantidades producidas y exportadas de productos básicos, el aumento de la inversión extranjera, no puede ni debe ser compensado por el Banco de la República tratando de mantener de forma artificial una tasa de cambio más competitiva, porque tarde o temprano lleva a mayor inflación que perjudica a todos los colombianos.

La revaluación nuestra, ¿qué tanto tiene de la fortaleza de la economía colombiana, y qué tanto, del hecho de que Estados Unidos está emitiendo más dinero?

No tenemos un cálculo. Intuitivamente pondría como causas de la revaluación, la mitad por términos de intercambio y expansión del sector minero-energético; 25 por ciento, por factores de fortalecimiento de la economía nacional, y un 25 por ciento, por la devaluación del dólar desde el 2002.

Hay quienes reciben beneficios, pero hay otros golpeados. ¿Qué balance hay entre perjudicados y beneficiados?

Miremos qué ha pasado en los últimos diez años: la tasa de desempleo ha tenido una caída enorme; la tasa de crecimiento por habitante ha tenido un crecimiento superior a la de todas las décadas anteriores. Y la inflación es la más estable y la más baja en muchas décadas. Entonces, ¿estamos mal o estamos bien? Esos cambios en precios relativos, como el del dólar frente al peso o el de las materias primas frente a otros productos, tienden a generar cambios en la estructura económica en donde unos se ven golpeados y otros se ven beneficiados. Uno lo que tiene que buscar es que la gente se pueda adaptar de la mejor manera a esos cambios.

Mauricio Galindo
Editor de Economía

Cómo protegerse contra el ‘enemigo’

Pese a que en el mercado financiero existen instrumentos para que los negocios se protejan de duras caídas del dólar, la gran mayoría de empresarios colombianos no usan esos instrumentos por considerarlos costosos y prefieren -según los banqueros- jugar a una especie de ‘ruleta rusa’ con el precio del dólar.

Esos seguros se conocen con el nombre de coberturas y existen básicamente de dos tipos: forwards y opciones.

Los forward consisten en fijar un precio de compra o venta de dólares en un plazo determinado, que el empresario y el banco están obligados a cumplir. Un ejemplo concreto: un exportador se compromete a venderle al banco una cantidad de dólares a 1.800 pesos cada uno en un plazo de seis meses. Si el dólar ha subido a 2.000 pesos al final de ese periodo, efectivamente el exportador perdió la oportunidad de vender sus divisas a un mejor precio, pero si el dólar baja, por ejemplo, a 1.600 pesos, el empresario evitará una pérdida cuantiosa.

Con las opciones, el empresario tiene la alternativa de decidir si cumple o no con la compra o venta de dólares al banco, eso sí, pagando una prima.

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Este informe contó con la reportería de Carlos Arturo García, Juan Carlos Domínguez, Rolando Lozano, Álvaro Lesmes, Fernando González y Mauricio Galindo.

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