Editorial: Regreso a los orígenes

Editorial: Regreso a los orígenes

06 de febrero 2013 , 06:54 p.m.

Hace 13 años tuvo lugar en Bogotá la primera edición del 'día sin carro', para invitar a la ciudadanía a reflexionar sobre alternativas diferentes del vehículo particular para su movilización cotidiana. La actividad tuvo una buena acogida, tanto que, meses después, por medio de un mandato popular, los bogotanos le dieron una fecha fija en el calendario: el primer jueves de febrero.

Pero el impulso inicial se fue diluyendo. Así, en los últimos años se pudo constatar cómo la jornada se llevó a cabo bajo diferentes ropajes lejanos de lo que inicialmente pretendía. Ocurría esto mientras, paradójicamente, más urgente se hacía explorar opciones ante la realidad de una ciudad en la que el parque automotor crece a un ritmo exponencialmente superior al de la malla vial.

Por eso hay que aplaudir la decisión de la actual administración de retomar el espíritu original de un ejercicio que, si bien en su momento fue concebido con miras al futuro, hoy luce inaplazable. Pues, aunque nadie cuestiona lo urgente que resulta recuperar terreno en el vergonzoso atraso que tiene la ciudad en construcción de red vial, también es claro que dicho esfuerzo de nada servirá si al tiempo no se da una transformación que permita un uso más racional del vehículo particular.

Esto significa compartirlo con vecinos cuando las rutas coinciden, considerar el bus o el transmilenio cuando el trayecto se puede prever congestionado, y desistir de sacarlo cuando la distancia por cubrir puede recorrerse en bicicleta o a pie. Cada vez son más los que por cuenta propia lo hacen, y también aumentan las empresas que, como parte de sus políticas de responsabilidad social, desarrollan programas en tal sentido.

Dicho lo anterior, hay que recordar el compromiso que recae sobre el Distrito para, obras mediante, ofrecer estímulos para "bajarse del carro". Los andenes deben ser amables, libres de obstáculos; a las ciclorrutas hay que recuperarlas tras años de olvido, y es hora también de presenciar avances concretos en frentes como el metro y el anunciado tranvía, hoy todavía inciertos; como la aplazada troncal de TM por la avenida Boyacá. Faltan, además, campañas más contundentes y claras que le permitan a la gente entender cómo funciona el SITP, que hoy tiene una inmejorable oportunidad de demostrar sus virtudes.

editorial@eltiempo.com.co

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