Mal que bien...

Mal que bien...

notitle
04 de febrero 2013 , 12:24 p.m.

Las cosas que salen mal, supone uno o supongo yo, ¿salen mal pero se pretendía que salieran bien? Quién sabe, pues esa lógica nos llevaría a pensar que las cosas que salen bien tenían como propósito que salieran mal. Así como no todo lo que empieza bien termina bien, muchas cosas que comienzan mal terminan bien (en el deporte hay buena cosecha de ejemplos).

A Clara Rojas su tutela contra la película sobre su hijo no sólo le salió mal, ella quedó pésimo, no suena bien estar peleando por derechos y valores y simultáneamente por plata. También le salió mal al expresidente Uribe su siniestro y malintencionado trino sobre los policías muertos en La Guajira. Claro está que al soberano eso le importa un bledo.

La penúltima columna de Gabriel Silva Luján la semana pasada en estas páginas es un buen ejemplo de lo que comienza bien y termina mal. Pues, si bien es cierto, como él lo señala, que el problema pensional colombiano no es culpa de las pensiones caras sino de las "décadas de indolencia de los colombianos frente al tema" y, como agrega, "el problema no está en la bondad o maldad de los regímenes especiales", ello no significa que no sean un problema y una vagabundería las millonarias pensiones de magistrados y congresistas que no tienen justificación alguna, pero que el columnista aprueba al decir que "magistrados y congresistas se merecen también un tratamiento especial. No es un reconocimiento o un regalo. Ser miembro de la Rama Judicial o del Legislativo es, desde el punto de vista personal y familiar, un infierno. Para la inmensa mayoría de esos funcionarios -juez o congresista- tales honores profesionales vienen acompañados de sacrificios inmensos".

No entiendo, por un lado, y no comparto por el otro, la justificación que hace Silva de las millonarias y autorregaladas pensiones de dichos 'sacrificados' ciudadanos, entre quienes se cuentan más de treinta sindicados y presos que siguen recibiendo en sus celdas los millones a que se hicieron acreedores por 'servirles' abnegada y desinteresadamente a los colombianos.

¿Qué habrá querido significar don Gabriel al referirse al infierno personal y familiar que representa ser miembro de las ramas Legislativa y Judicial? ¿Acaso será infierno el hecho de que no los dejan en paz prevaricar, delinquir, infringir, quebrantar, 'pecular' o sencillamente robar a secas?

Si bien la defensa de las altas pensiones le salió mal a Silva, habla bien de él que no haya sido congresista. ¿O será que aspira a serlo? No creo.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.