'Ya no es importante para mí ser el número uno del mundo'

'Ya no es importante para mí ser el número uno del mundo'

Rafael Nadal vuelve hoy a las canchas luego de una para de siete meses producto de una lesión.

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04 de febrero 2013 , 03:52 p. m.

Rafael Nadal, la empresa, la marca conocida a nivel mundial, el concepto que millones de fanáticos del tenis tienen idealizado en la cabeza, celebró su inminente regreso al tenis tras siete meses con un experimento tan absurdo como espectacular: la compañía que le hace sus raquetas subió una de ellas en un globo de helio hasta la estratósfera y la dejó caer desde 31 mil metros de altura con un paracaídas sobre la ciudad de Toledo, en una metáfora de lo que, esperan, sea el ascenso del tenista a lo más alto luego de su lesión.

Esa misma semana, el Rafael Nadal verdadero, el joven sencillo de 26 años, el fanático del Real Madrid, el jugador de PlayStation, teniendo todos los centros de alto rendimiento del mundo a su disposición, se entrenaba en Manacor, un pequeño pueblo de 40 mil habitantes, de calles angostas, ubicado al interior de Mallorca, antes conocido por su producción de perlas, hoy precisamente por ser su ciudad natal.

“Es que básicamente soy el mismo Rafa Nadal que salió de Manacor -comenta a ‘El Mercurio’ el tenista, que debutará hoy en el ATP de Viña del Mar, Chile.

“Todos cambiamos o mejor dicho crecemos con los años, pero Manacor es mi casa, allí están mis amigos y mi gente, con sus virtudes y sus defectos. Pero, claro, yo tengo 26 años y no soy un niño”.

Hay mucha gente que funciona en torno a usted: fisioterapeuta, entrenador, mánager, asesor de prensa... ¿Cómo mantiene los pies en la tierra?

Y se te ha olvidado decir que el entrenador es mi tío, o sea mi familia. Quizás sea eso precisamente lo que hace que, como decimos en España, nunca haya perdido el norte. Somos un equipo y somos amigos, y todos somos gente normal que se dice las cosas para bien o para mal, abiertamente. Creo que de todas maneras mi familia ha tenido mucha relevancia en mi educación.

¿Cómo le explicaría a alguien la sensación de ser el mejor del mundo?

Es difícil de explicar una cosa así y no parecer soberbio. Yo he hecho lo mío, que es jugar al tenis y tener un éxito que nunca pensé poder tener, pero la sensación agradable es alcanzar la victoria en un torneo.

Ganó todos los ‘Grand Slams’, fue número uno del mundo, la Copa Davis, el oro olímpico. ¿Dónde encuentra la motivación para seguir compitiendo?

En eso, precisamente; en competir. Estar en casa alejado de la competición es duro, y volver a saber que puedes ganar es lo que me motiva.

A propósito, ¿cómo hacen para mantenerse tan cordiales Roger Federer y usted, teniendo en la cuenta que ambos han sido el principal escollo en la carrera del otro?

Porque creo que es de persona inteligente saber que la competición es en la pista y no fuera de ella. Una vez dada la mano, somos dos personas que compartimos muchas cosas y que el día de mañana nos acordaremos de todo lo que nos ha unido dentro y fuera de la pista.

En Chile ha causado revuelo su visita, es un hito importante, con entradas ya agotadas ¿Con qué Rafa Nadal se encontrarán los asistentes a Viña del Mar?

Me alegro mucho que así sea, porque yo también tenía muchas ganas de volver a la gira americana de arcilla. La última vez que jugué esta gira fue en el 2005 y no pude venir a Chile. Mi padre e integrantes de mi equipo han estado aquí y me hablan maravillas del país, así que tenía ganas de venir. Sé que también ha sido un país muy importante a nivel tenístico y que quizás ahora esté en horas más bajas. Ojalá mi presencia sea buena para que suba el interés de nuevo. Yo voy con ganas de competir, a tomarme las cosas de manera seria y con ganas de hacerlo bien, siempre pensando en que las rodillas estén bien.

¿Cuáles son sus metas para este regreso a las canchas, más allá de Viña del Mar? ¿Podrá volver a ser número uno del mundo?

Mi meta es recuperar mi estado físico, poder competir con garantías, y lo demás ya veremos. Ya no es importante para mí ser número uno del mundo; es más importante competir y tener opciones de ganar.

¿Qué aprendió de su cuerpo todos estos meses sin jugar?

Bueno, es una pregunta difícil de responder. ¿Qué aprendí de mi cuerpo? Del cuerpo se aprende siempre y también se aprende a escucharlo. Mi cuerpo gritó basta en julio de 2012 y me dijo: "Para, cúrate, ponte bien y después sigue". Me dijo que nadie se había retirado por este tipo de lesión o dolor y que era hora de planificar de otra manera. Así que eso es lo que he hecho, y ahora tengo que seguir escuchándolo a él y a los médicos.

¿Dudó alguna vez que volvería a jugar?

En esta última lesión que he tenido, no. Los médicos me dijeron claramente que esta lesión nunca ha retirado a nadie.

Desde afuera, al verlo jugar, uno se imagina que es una máquina, mucho más saludable de lo que se relata en el libro que escribió con John Carlin. ¿Cómo es su relación con el dolor físico?

El dolor siempre está ahí, creo que todos los jugadores tenemos dolor y todos salimos a jugar con algún problema. Así que tienes que saber manejar ese dolor. Pero te garantizo que no soy nada de máquina, y sí, soy saludable, aunque quizás no sea tanto como la gente pueda pensar que somos los deportistas.

Con todo, si en el futuro un hijo suyo le dijera que quiere jugar al tenis profesionalmente, ¿qué le diría?

Le diría siempre que hiciera lo que más le guste. Si tiene la misma pasión que tenía y tengo yo, sin duda lo animaría. Lo que nunca haría es obligarlo a hacer algo porque a mí me gusta. Pero al revés, si es coherente, claro que lo animaría y lo ayudaría.

El tenista chileno Fernando González comentaba lo distinta que es su vida sin tenis: el tiempo que ha encontrado para hacer otras cosas. ¿Le ha gustado llevar una vida más 'normal" estos meses?

Sí, obvio que sí. Está claro que esa vida de la que habla Fernando es distinta a la mía de los últimos siete meses, porque a pesar de haber tenido tiempo para estar en casa, con mi familia y amigos, pasar un verano en Mallorca y poder hacer cosas que en torneos no puedo hacer, he seguido entrenando: cada día he trabajado de alguna manera, intensamente, ya sea en mi preparación física, en la recuperación con fisioterapia, en el gimnasio, en la piscina, en fin, no he estado parado sin hacer nada de mi trabajo de deportista. Cuando me retire, seguro que tendré la ocasión de hacer esas cosas que comenta Fernando.

Uno de sus grandes legados en el tenis es su etiqueta de luchador: se ve que goza ganar puntos imposibles, partidos cuesta arriba. ¿Encuentra placer en eso? ¿Cómo le gustaría que lo recuerden?

No creo que la palabra placer sea la más adecuada. A mí me gustaría que me recuerden como un jugador que siempre lo intentó y que luchó hasta el final. Que siempre fue respetuoso con el rival y con el público. Ya no es importante para mí ser número uno del mundo; es más importante competir y tener opciones de ganar.

Su país ha vivido un par de años muy complicados en lo económico. ¿Le ha afectado en algo la crisis, ver a compatriotas sufriendo?, ¿se siente, a veces, incómodo por los montos que se manejan en deporte, en relación al común de los ciudadanos?

A todos nos afecta y hay gente cercana a mí que sufre. Claro que nos damos cuenta y hay que salir para adelante. Como deportista en un mundo como el tenis, que tiene la suerte de ser un deporte mediático y, por tanto, popular y bien remunerado, me siento un privilegiado de ganar dinero haciendo lo que hago. Después, el cómo se establece esta remuneración, es una cuestión de interés y mercado.

RODRIGO FLUXÁ
EL MERCURIO (CHILE)/ GDA

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