'La guerra contra las drogas es la mayor falla de la política global'

'La guerra contra las drogas es la mayor falla de la política global'

Richard Branson quiere cambiar el paradigma internacional de la costosa lucha antinarcóticos.

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02 de febrero 2013 , 10:03 p.m.

Reconocido por sus extravagancias, por sus aventuras alrededor del mundo y por haber fundado el conglomerado empresarial Virgin -que abarca desde aerolíneas hasta compañías de telefonía móvil, pasando por una agencia de viajes espaciales-, la obsesión más reciente de sir Richard Branson es buscarle una solución al problema de las drogas.

El magnate inglés es uno de los fundadores de la Comisión Global sobre Política de Drogas (Global Commission on Drug Policy), un grupo de líderes de opinión que aboga por la despenalización de los narcóticos.

Desde Londres, donde nació hace 62 años, Branson habló con EL TIEMPO sobre este tema.

¿Por qué decidió participar en el debate sobre las drogas?

La guerra contra las drogas es probablemente la falla más grande que haya tenido la política global en los últimos 40 años. Después de haber gastado un billón de dólares en combatir el narcotráfico, el consumo y el crimen vinculado a él siguen creciendo alrededor del mundo, destruyendo innumerables vidas.

No entiendo cómo la humanidad acepta la política actual, teniendo en cuenta su devastador impacto. Decidí hacerme miembro de la Comisión Global sobre Política de Drogas para destrabar las barreras a las reformas y tener suficiente información sobre el tema, de manera que podamos aprender de modelos exitosos y promover nuevos acercamientos.

¿Qué es la Comisión Global y cómo empezó? ¿Quiénes la conforman?

El expresidente de Brasil Fernando Cardoso la inició, con miras a que el tema fuera tratado desde un nivel alto, para promover cambios en las políticas. Participamos empresarios, exmandatarios de Europa y América Latina (como César Gaviria), escritores, activistas, exfuncionarios del Gobierno de Estados Unidos y miembros de la ONU. Desde que empezamos en Nueva York, en el 2011, nos hemos reunido varias veces para suscitar acciones concretas. Nuestro objetivo es estimular una discusión internacional, basada en datos científicos, que busque una solución humana y eficiente para reducir el impacto de las drogas. Hasta ahora, nuestras investigaciones establecen claramente que la guerra contra las drogas ha fallado.

Su hijo Sam lanzó el documental 'Breaking the Taboo' (Rompiendo el tabú), que explora ese tema. ¿Cómo se produjo?

Sam tiene una compañía que se llama Sundog Pictures. A él se sumaron los directores Cosmo Fielding Mellen y Fernando Grostein Andrade, además de los actores Morgan Freeman y Gael García Bernal, que narraron la película en inglés y en español.

El equipo viajó por el mundo con la Comisión, retratando nuestras actividades y buscando romper el tabú político liderado por Estados Unidos. También lograron entrevistas muy importantes, con (los expresidentes) Bill Clinton y Jimmy Carter, y el presidente Juan Manuel Santos.

¿Qué busca el documental?

Promover un debate y abrirle los ojos a la gente. Algo así como lo que hizo (el exvicepresidente de EE. UU.) Al Gore con Una verdad incómoda, sobre el cambio climático. Es un llamado de atención a gobiernos y parlamentos para que reconozcan los costos humanos y económicos de esta guerra fallida y puedan evolucionar hacia un sistema fundamentado en la despenalización de las drogas. El documental estuvo en YouTube un mes, donde tuvo más de un millón de visitas.

¿Cómo más planean promover un cambio en la guerra antidrogas?

Trabajamos por medio de canales diplomáticos y mediáticos, y tras bambalinas. Si no logramos llamar la atención, este tema se olvidará rápidamente. Los gobiernos deberían tener en cuenta tres factores clave a la hora de replantear la política antidrogas: basarse en evidencia científica y no en datos empíricos, para ensayar alternativas y lograr la mejor solución; enfocarse en los derechos de los ciudadanos, protegiendo la salud pública, y ser flexibles y coordinados con otros gobiernos.

¿Qué están haciendo para que los gobiernos se sumen al proyecto?

Animamos a los líderes políticos a que se sumen a la discusión y se liberen de las limitaciones emocionales, legales y financieras que ha creado la política actual. Hemos creado vínculos muy fuertes con el sector privado, la prensa y líderes jóvenes, para que puedan llevar nuestra bandera.

Vamos muy bien impulsados, especialmente en América Latina, donde el debate llegó al ámbito público. Los presidentes de Colombia, Guatemala y Uruguay ya rompieron el tabú y han hecho un llamado a la ONU para que se revisen las políticas antidrogas.

¿Cuáles son los riesgos de cambiar la política antidrogas?

Hay más riesgo en continuarla sin calcular alternativas. Si solo nos concentramos en penalizar y encarcelar a los implicados en el tráfico de drogas, nos perdemos en un ciclo que alimenta el problema y aumenta los costos. Si más países se enfocaran en tratar las drogas como un tema de salud pública, romperíamos ese ciclo vicioso. Varios países ya lo han hecho. En diez años, Suiza redujo 50 por ciento el número de consumidores con VIH, ofreciendo agujas limpias y heroína en clínicas especializadas. Y desde que Portugal despenalizó las drogas, en el 2001, las sobredosis por opiáceos y el número de adictos se han reducido a la mitad.

¿Se puede comparar este momento histórico con los días de la Prohibición en Estados Unidos?

En los años 20, la política estadounidense contra el alcohol no evitó que la gente bebiera; simplemente evitó que la gente obedeciera la ley. Mirando ese momento, hay cosas que podemos aprender: el consumo de alcohol aumentó, el crimen organizado se apoderó de la producción y hubo un gran descontento con el Gobierno.

¿Deberían legalizarse todas las drogas?

Nadie debería ir a la cárcel por consumir drogas, los consumidores deberían ser tratados clínicamente. Eso sí, hay una diferencia entre drogas como el cannabis y otras más fuertes, como la heroína, y la política pública debería reflejar eso. Las leyes deberían basarse en la evidencia científica. La clasificación actual no tiene sentido; hay que crear un sistema transparente y eficaz, que muestre los riesgos de cada droga.

A pesar de que algunos estados han legalizado la marihuana, EE. UU. tiende a ser muy conservador en su política contra las drogas. ¿Europa debe liderar la discusión?

Países europeos, como Portugal, Suiza y Alemania, han sido líderes en el tema. Le han dado un enfoque diferente a la guerra contra las drogas, tratándola como una cuestión de salud pública, y les ha dado grandes resultados. El Reino Unido también está haciendo bastante; por ejemplo, hace poco el Gobierno publicó un reporte que muestra por qué no funcionan las leyes contra la droga. Miembros del Parlamento han recomendado revisar estas leyes y el viceprimer ministro, Nick Clegg, hizo un llamado a cambiarlas.

El presidente Santos ha propuesto analizar alternativas para acabar con el problema de la droga...

Estoy de acuerdo con él en que hay que revaluar el tratamiento que se le está dando a la política antidrogas, usando toda la información científica que se pueda obtener y analizando los modelos innovadores. Los datos y la evidencia científica deben ser siempre la base para desarrollar estrategias nuevas y entender qué funciona y qué no. Hay que investigar mucho para encontrar los riesgos y beneficios que traería una eventual despenalización.

Las limitaciones políticas, más que los intereses económicos, son el gran obstáculo para desarrollar alternativas. Los políticos han dejado el tema de las drogas a un lado, ya que lo ven como una forma de perder votos. Pero poco a poco hemos empezado a ver progreso, a medida que la opinión pública cambia y los líderes mundiales se suman a la discusión.

Países como Colombia, México, Afganistán y varios de América Central han sido víctimas de esta guerra, al perder miles de vidas y malgastando miles de millones de dólares. ¿Acaso EE. UU. y Europa se están haciendo los de la vista gorda y solo están interesados en acabar el consumo local?

Infortunadamente, Estados Unidos sigue prefiriendo afrontar el tema militarmente en América Latina, el Medio Oriente y ahora en África. La guerra parece ser el único enfoque que es considerado como una solución al problema, a pesar de la evidencia concreta que muestra que ha fallado.

Sin embargo, los medios se han encargado de mostrar los costos de esta guerra, presionando a Estados Unidos y Europa a cambiar sus tácticas. Por ejemplo, el Congreso estadounidense inició un debate el año pasado, después de que una operación con Honduras resultó en un alto número de muertes. En Breaking the Taboo, el expresidente Clinton acepta que el Plan Colombia no ha funcionado. Necesitamos más voces poderosas para informar al público y a los políticos.

¿Cree que, después de varios años problemáticos para Colombia, el país está por fin cambiando?

Colombia ha sido central en la guerra contra las drogas y durante décadas su gente y su economía sufrieron terribles consecuencias. El Gobierno y los ciudadanos se han esforzado mucho para mejorar la situación. Estoy seguro de que hoy es un mejor lugar para crecer, ir a la escuela o hacer negocios. Otros países, que han experimentado un enfoque alternativo a la penalización de las drogas, han visto mejorías económicas y humanas. La situación de Colombia es compleja, pero una nueva política le podría brindar el potencial para despegar.

Usted ha mostrado interés en invertir en Colombia, en telecomunicaciones y turismo...

Estamos muy emocionados por las posibilidades en Colombia. Junto con Chile y Brasil sobresale en la región como un buen lugar para invertir y montar proyectos. Espero que por medio de nuestras inversiones y la labor de la Comisión podamos jugar un papel clave en su desarrollo.

A los 20 años tuvo su primera 'virgen'

Richard Branson nació en Londres, en 1950. A los 16 años montó un magazín estudiantil y a los 20 fundó Virgin (virgen), que nació como un negocio de venta de discos a domicilio y se transformó en discotienda y sello fonográfico. Hoy, Virgin agrupa cerca de 200 firmas en más de 30 países. Una de las más innovadoras es Virgin Galactic, que está muy cerca de realizar viajes turísticos al espacio.

SANTIAGO RODRÍGUEZ TARDITI
Para EL TIEMPO
Vive en Londres y es el editor de Estilo de Vida de la revista 'Monocle'.

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