Música de cámara

Música de cámara

01 de febrero 2013 , 03:17 p. m.

El género de música de Cámara parece haberse convertido en la Cenicienta de la escena colombiana que se ha dedicado más a la sonoridad rotunda de la sinfónica. Esta situación, que es propia de décadas recientes, hace que la vida útil de los grupos de Cámara que se crean en el país sea tan frágil que muchas veces apenas logran sobrevivir a algunas presentaciones circunstanciales. Al mismo tiempo, las sinfónicas –al menos las de Bogotá– dedican sus grabaciones a orquestaciones de música tradicional, a canciones con el síndrome del premio Grammy o a fusiones sinfónicas de carranga boyacense. Algo distinto parece ocurrir en Medellín con los programas que presentan Eafit y la seccional de la Universidad Nacional.

En este singular panorama sinfónico, resulta admirable la supervivencia del Cuarteto Manolov y ahora del Q-arteto que desde 2008 se inclina por repertorio de compositores de América Latina. Su primer Cd, que refresca la producción discográfica en el género académico, recibió el apoyo de la Universidad Nacional en el proyecto investigación-creación. Con el título ‘Resonancias’ y una carátula que reproduce un óleo de Phanor León, el Cd recoge 6 piezas de Gustavo Leone (1956) Argentina, Gustavo Parra (1963) y Blas Emilio Atehortúa (1935) Colombia, Diego Luzuriaga (1955) Ecuador y Sebastián Zuleta (1982) Bolivia. Un repertorio difícil de escuchar en nuestro medio y que es interpretado con seriedad y convicción por Liz Ángela García, Luciano Herrera y Catalina Torres (violines) y Diego García (violonchelo), quienes en algunas piezas recibieron el concurso de Fabio Londoño (flauta), Martha Libia Bonilla (arpa) y Ángela Contreras (contrabajo).

En más de una hora esta oportuna grabación manifiesta el gusto y la decisión de hacer conocer partituras que ilustran diversas tendencias que mantienen activo el escenario del Continente. ‘El Quinteto rojo’ de Leone con arpa es en un solo movimiento lleno de contrastes rítmicos y atmósferas diferenciadas.

La sutileza y el humor se hacen presente en la pieza de Parra (‘Ñerunfen Gorsóbico No. 3’), que recurre a disonancias y efectos instrumentales hasta conducir a un precipitado final rítmico. ‘Yaravì et Yumbo’, de Luzuriaga, introduce a través de la flauta formas propias de la tradición incaica que da título a la partitura. ‘El puente’, de Sebastián Zuleta de Bolivia, para cuarteto y contrabajoes contundente por su novedad; se remite al grupo pictórico Die

Brüche que en las primeras décadas del siglo XX dio rienda suelta en Alemania a técnicas y elucubraciones plásticas relacionadas con el arte del momento. Las 6 piezas de Atehortúa pertenecen al Opus 78; ejemplifican su interés en combinar elementos tradicionales con procesos propios de su conocimiento académico. El Cd finaliza con ‘Música de feria’, de Silvestre Revueltas, pieza de 1930 que en su actividad rítmica busca reflejar situaciones simultáneas que ocurren en una celebración popular.

Este primer Cd que aparece con el nombre de ‘Cuarteto de arte latinoamericano’, es denso, sobresale por la pericia técnica de sus miembros y hace que esperemos con entusiasmo el segundo disco en producción (el recital en la BLAA mostró un conjunto homogéneo y de facilidad de comunicación).

Por Carlos Barreiro Ortiz

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