Editorial: Siria, la guerra interminable

Editorial: Siria, la guerra interminable

27 de diciembre 2012 , 10:04 p. m.

El año se agota y una de las últimas fotografías que aportan las agencias de noticias internacionales recuerda en forma terrible la guerra civil en Siria. Se trata de cuatro adolescentes armados con ametralladoras que, explica la noticia, “abandonaron sus estudios para unirse al Ejército Sirio Libre contra el presidente Bashar al Asad”.

Lo más probable es que algunos o todos estos niños encuentren en los próximos meses el destino mortal que han hallado miles de menores de edad en los últimos dos años. Desde cuando estalló en Siria la réplica de los movimientos democráticos populares y se levantó en armas la población contra la dictadura de 40 años de la familia Al Asad han muerto 45.048 ciudadanos; de ellos, 31.544 eran civiles y más de 2.000, niños. Cerca de 540.000 han huido a países vecinos. El miércoles pasado, un bombardeo oficial en la aldea de Qahtaniyé dejó 20 muertos; 8 de ellos eran menores.

La más reciente novedad política es la deserción del jefe de la Policía Militar, general Abdelaziz al Shalal, quien dejó un video en el cual denuncia al Ejército “por haberse apartado de su misión principal, que es proteger al país, y convertirse en bandas que asesinan, destruyen ciudades y cometen masacres”. La deserción de Shalal se une a 1.510 más de excolaboradores del presidente Al Asad.

Pero la guerra no tiene visos de terminar. El emisario internacional Lakhdar Brahimi no ha logrado convencer a las partes acerca de su plan para salir del conflicto. Lo tozudez de Al Asad, que se niega a abandonar el poder y abrir el camino a una transición, es uno de los principales obstáculos, pero también lo es la posición de China y Rusia en el Consejo de Seguridad de la ONU, que vetan toda condena contra la dictadura siria.

El balance militar parece haberse inclinado a favor de los rebeldes desde las exitosas avanzadas con que estos lograron tomarse partes de Alepo, la segunda ciudad del país. En noviembre, las fuerzas opositoras ocuparon el aeropuerto militar de Abu Kamal, hacia el sur del país, lo que luego les permitió hacerse al control de Mayadeen. Ese mes los rebeldes capturaron armas oficiales tierra-aire, gracias a lo cual bajaron un helicóptero y un jet Mig de combate. Todo esto equilibra la guerra, pero, lamentablemente, no es una baza para la paz.

editorial@eltiempo.com.co

 

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