Editorial: La renuncia de María Claudia Parias

Editorial: La renuncia de María Claudia Parias

25 de diciembre 2012 , 05:51 p. m.

Solo un par de personas querían que se fuera, pero la honorable María Claudia Parias dejó en días pasados su lugar como directora general de la Orquesta Filarmónica de Bogotá (OFB). Contaba con el apoyo irrestricto del alcalde Gustavo Petro. Además, tenía a su favor una magnífica gestión de cinco años, que devolvió a la OFB el brillo que llegó a tener hace unos diez años y que fue perdiendo a finales de la década pasada por cuenta de irracionales acciones de su sindicato y del desinterés de la administración de ese entonces. Pero, con todo y el reconocimiento de su gran trabajo, la directora Parias –una reconocida gestora cultural– prefirió dejar su silla vacía porque un pequeñísimo grupo de antiguos funcionarios de la orquesta se dedicó a impedirle su labor. “En cierto momento, mi trabajo se convirtió en responderle a la Contraloría derechos de petición”, dijo.

Del 2008 al 2012, Parias hizo que la ciudadanía recuperara la confianza en la institución, arregló la compleja situación de unos músicos con fama de problemáticos, lideró la producción de un premiado álbum especial que compilaba los 40 años de la Orquesta, impulsó giras internacionales que demostraron la altísima calidad del grupo y consiguió que los artistas a su cargo trabajaran con intérpretes folclóricos de primera en la realización de un disco denominado Mestizajes. Aun cuando evitó al máximo las rencillas –pequeñas pero persistentes– de uno que otro exfuncionario que no tuvo lugar en la nueva época de la institución, el último año de su administración no fue lo que ella quiso que fuera. Su renuncia es una verdadera lástima.

El alcalde Petro comprende la importancia de una orquesta que cumple 45 años. Es consciente del cariño del público por ella. Y lo más probable es que pronto se encuentre un reemplazo de la estatura de Parias: una persona incorruptible, que se comprometa con la OFB.

No obstante, resulta importante recordar que el pasado 8 de diciembre, en el último concierto con motivo de la celebración de los 45 años de la Orquesta, tanto los músicos como los espectadores se levantaron a aplaudir a Parias, a su persona, a su gestión. “No se va, no se va”, gritaron. Pero se fue. Que su caso sirva de reflexión sobre lo entrenados que estamos los colombianos para impedir lo que está saliendo bien.

editorial@eltiempo.com.co

 

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