Regalos para la tele / El otro lado

Regalos para la tele / El otro lado

El crítico Ómar Rincón habla de lo que le falta y le sobra a la televisión colombiana.

23 de diciembre 2012 , 06:38 p. m.

Y ya que estamos en Navidad, que andamos de regalados, que en cada obsequio hay un deseo de algo mejor, y que los agasajos buscan además una sonrisa y algo de felicidad, he aquí algunos regalos para nuestra televisión.

Para los noticieros de los canales privados. Un poco más del país llamado Colombia, que significa un poco más de análisis e investigación de los grandes temas nacionales y más responsabilidad con los asuntos estructurales de país. Y, en correspondencia, menos sensacionalismo, menos morbo con casos particulares que no representan generalidad.

Y para hacerlo, hay herramientas periodísticas: más investigación y preproducción, más y mejor postproducción y narrativa, y obviamente menos directo por el directo.

Para la ficción. Mandar al olvido esa 'recochita', esa gritería, ese chascarrillo y esa sobreactuación del 2012. Y comenzar a pensar en otros tonos, historias y modos de hacer melodrama y comedia, más cercanos a los que nos hicieron grandes en el mundo; recuperar ese respeto que se tenía por las historias, las actuaciones sutiles y las producciones con cariñito. Necesitamos más y diversas ficciones.

Para el periodismo. Pensar que periodismo es contexto, diversidad de fuentes, criterios para pensar. Luego, todo tuit del expresidente no es noticia; luego, toda filtración de los abogados mediáticos es una cuasimentira; luego, toda declaración de un para, un guerrillo y un corrupto busca desinformar. Entonces, si se pasa un 'uribetuit' o una 'Granados/Lombana filtración' o una corrupta denuncia, que se analicen y sean contextualizadas, y no asumirlas como verdad.

Para los canales públicos. En los nacionales, dejar tanto santismo; en los regionales, tanta oda al gobernador. En los nacionales, recordar que la televisión es un entretenimiento popular, que no se hace para lucir el supuesto buen gusto de quien la hace, sino para comunicarse y encontrarse con la gente. Luego, hacer TV que reconozca los modos populares de pasarla bien pero con dignidad. En los regionales, dejar la entrevistitis aguda.

Para los canales privados. Está bien que solo les interese el billete y que poco les importemos los televidentes porque por mal que les vaya, son subcampeones. Está bien su cinismo, pero sería un buen detalle menos comerciales (nos están expulsando con tanta propaganda); más coherencia entre los valores que pregonan y los contenidos que dan: no pueden decir que apuestan por un país en paz, con respeto y dignidad y hagan televisión de morbo-miseria-escándalo. También, más diversidad de formatos.

Para Claro y Directv. Diversificar señales. No puede ser que siempre sea lo mismo; para sus canales propios, un poco de más decencia televisiva: todo luce desangelado. Y para el nuevo canal Win Sports, que haga TV más allá del directo y de haber adquirido a todos los comentaristas y narradores deportivos: hay reportajes, crónicas, documentales y muchas maneras de hacer buena TV deportiva.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión

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