Resumen de celebraciones mayas por fin de ciclo

Resumen de celebraciones mayas por fin de ciclo

En Guatemala los chamanes mayas despidieron el último sol de una era y recibieron a B'aktun 13.

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21 de diciembre 2012 , 07:35 p. m.

Decenas de sacerdotes mayas guatemaltecos y algunos extranjeros iniciaron la madrugada de este viernes, en las majestuosas ruinas de Tikal (norte), la ceremonia de fuego para recibir los primeros rayos del sol de la nueva era de 5.200 años en su calendario. (Vea un especial multimedia sobre el fin del mundo)

Reunidos alrededor de un círculo ubicado en el centro de la Plaza Mayor del Parque arqueológico Tikal, unos 550 km al norte de la capital guatemalteca, los sacerdotes prendieron el fuego al agradecer al creador y encender velas y 13 diferentes resinas de árboles ante cientos de observadores nacionales y extranjeros.

Como invitados especiales en el rito estuvieron presentes los presidentes de Guatemala, Otto Pérez, y de Costa Rica, Laura Chinchilla, quienes pernoctaron en las ruinas de Tikal, enclavadas en un espeso bosque de Guatemala. (Lea: Comunidades ancestrales tendrán fiesta del Sol en Cali)

Durante la ceremonia los sacerdotes pidieron por la unidad, la paz, el fin de la discriminación y el racismo, con la esperanza de que el nuevo ciclo que se inicia sea un "nuevo amanecer" para ellos.

Los mayas, que son más del 40 % de los 14,3 millones de guatemaltecos, viven en condiciones desiguales en este país centroamericano, donde hay altos niveles de pobreza.

La celebración se inició en la noche del jueves con la recreación de ritos y danzas tradicionales, frente a la pirámide de la Gran Plaza del Parque de Tikal, iluminada especialmente para la ocasión, desmintiendo presagios de que llegaría el fin del mundo.

Los mayas cierran este viernes, en el solsticio, una era de 5.200 años en su calendario y dan la bienvenida a un nuevo ciclo, acontecimiento que dio lugar a interpretaciones catastrofistas, impulsó a ingenuos alrededor del mundo a refugiarse en montañas o búnkers y llevó a científicos a explicar una y otra vez que la Tierra -y su carga de seres humanos- seguirá rotando el sábado.

La fiebre apocalíptica fue aprovechada por empresarios y gobiernos para atraer turistas a sitios arqueológicos de México, Guatemala, Honduras, Belice y El Salvador, territorios donde se asentó el imperio maya, una cultura con un vasto legado de conocimientos para la humanidad, ya en decadencia cuando llegaron los conquistadores españoles. (Lea: Los exactos mecanismos de medición del tiempo creados por los mayas)

Tikal fue el escenario oficial para la celebración, pero las comunidades mayas, con actos discretos, están dando la bienvenida a la nueva era, rogando por un despertar de la humanidad. (Lea: 'La humanidad está llegando a la madurez')

En Honduras ‘los mayas están vivos’

El fin del 13 B'aktun del calendario maya se celebró en Honduras con una demostración de fe de sus descendientes maya-chortís, para quienes sus ancestros no están muertos.

"Los mayas están vivos, aquí lo pueden ver, aquí estamos, nosotros somos los mayas, estamos representando a los que en aquellos tiempos desaparecieron, pero dejaron raíces que somos nosotros como descendientes de los mayas", dijo la consejera espiritual maya-chortí, Martha González.

"Los abuelos mayas nunca han dicho que el mundo se acabaría hoy", subrayó González, de 64 años y madre de catorce hijos, siete hombres y siete mujeres, de los que sobreviven diez.

Los maya-chortís representan a una de las ocho etnias que perviven en Honduras, país con 8,2 millones de habitantes, de los que el 70 % son pobres.

La solemnidad de la ceremonia, a la que no asistieron autoridades gubernamentales, contrastó con el ambiente festivo, con diversas jornadas que han incluido música, teatro, conferencias, exposiciones de artesanías y gastronómicas, entre otras, organizadas desde el pasado día 14 por el Instituto Hondureño de Turismo.

Pedro Mejía, quien dijo ser maya-chortí, natural de Santa Rita, Copán, indicó mientras presenciaba un concierto musical en la plaza central del municipio de Copán Ruinas, que su etnia "apenas vive por ayuda de Dios" y que "los gobernantes se han olvidado de nuestra existencia".

Con música celebró El Salvador

El Salvador celebró este viernes el 13 B'aktun, que marca el fin y el inicio de una nueva era en el calendario maya, con danzas, música, ceremonias indígenas y deseos de bienestar y paz en el parque arqueológico Tazumal.

Cientos de salvadoreños abarrotaron este sitio arqueológico del oeste del país, cuya principal estructura es una pirámide de unos 23 metros de altura, que sirvió de escenario a las celebraciones oficiales del 13 B'aktun, organizadas por el Ministerio de Turismo. (Lea: Fin del mundo: ¿paranoia, profecía o mentira?)

El Consejo Nacional de Ancianos Mayas de El Salvador también celebrará el 13 B'aktun en la noche de este viernes con una ceremonia en el sitio arqueológico de San Andrés, en el oeste.

"Pidan con fe", exhortó la descendiente nahuat-pipil Mayté Domínguez a decenas de salvadoreños que de uno en uno se arrodillaban ante una pequeña hoguera de incienso, copal, mirra y otros elementos aromáticos, en Tazumal.

"Esta es una ceremonia de incienso y fuego para pedir todo lo bueno que se le ocurra", comentó Domínguez.

Explicó que el origen de esta ceremonia es maya y que ella aprendió a oficiarla desde la niñez en su pueblo nahuat de Cuisnahuat, en el departamento occidental de Sonsonate.

Con la nueva era del calendario maya "vienen otros cambios positivos", añadió, y calificó de "errónea" la creencia de que con el fin del 13 B'aktun también se acaba el mundo.

"Yo he pedido por la paz mundial" porque "estamos en un desastre", con guerras, crisis económica y otros problemas en muchos países, indicó Domínguez, ataviada con vestido típico y sombrero.

Extranjeros se reúnen en México

Una multitud de personas se concentró este viernes en torno a la pirámide de Kukulkán, en la zona arqueológica de Chichén Itzá, una de las más importantes del sureste mexicano, para celebrar con oraciones y danzas rituales el cambio de era en el calendario maya.

Muchos visitantes, en su mayoría vestidos de blanco, fueron llegando hasta Chichén Itzá, en el Estado de Yucatán, provistos con velas, incienso y hasta copal, una resina utilizada por los mayas que al quemarse da lugar a un intenso olor, y colocándose en grupos para meditar.

Con los hoteles de los alrededores completamente llenos, hubo quien tuvo que acampar en las zonas aledañas para pasar la noche, junto al pueblo de Pisté, una pequeña localidad dedicada a la artesanía, que se encuentra muy próxima a la zona arqueológica y que se ha visto beneficiada por el turismo que llega hasta el lugar.

El tránsito entre la localidad de Pisté y las ruinas mayas fue constante desde la primera hora de la mañana, pues antes del amanecer ya había grupos de personas que salían de sus hoteles y recorrían la distancia que les separaba de las ruinas con velas prendidas.

Hacia las 6:00 a.m., hora local, apareció uno de los numerosos grupos de danzantes que fueron a ofrecer sus bailes y sus ritos a los mayas por la llegada del nuevo baktun, pero que en algunos casos tuvieron que cambiar de localización por interrumpir a quienes meditaban.

Procedentes de numerosos países de Europa, Asia y América, los extranjeros eran la mayoría y llamaba la atención la ausencia de grupos de origen maya, cuyos miembros se dedicaban más bien a vender artesanía y recuerdos a los visitantes que a celebrar la nueva era.

Tan solo un hombre de edad avanzada y vestido al uso de los líderes espirituales mayas se dejó ver en el recinto, provisto de un báculo pastoral de pequeñas dimensiones y un instrumento aromático.

Vestidos de blanco, con los brazos en alto, los dedos en posición de meditar y la mayoría de pie, decenas de grupos realizaron oraciones conjuntas de cara a la pirámide principal de Kulkulkán, y cada participante hablaba de forma espontánea para pedir por la tierra, la naturaleza o la armonía de la humanidad.

Así se vivió en Bolivia

Con danzas, cantos y rezos a los dioses andinos, miles de personas celebraron este viernes en la Isla del Sol del boliviano Lago Titicaca el fin del calendario maya y el inicio de una nueva era.

Unas 3.000 personas, entre autoridades, líderes sindicales y nativos de Bolivia y países de la región, participaron en los actos organizados por el gobierno indígena e izquierdista del país.

En el cerro y en la playa de la Isla de Sol, de unos 14 km2, de donde la leyenda dice que emergieron Manco Kapac y Mama Ocllo para fundar en Cusco el imperio incaico, se realizaron ceremonias indígenas, en las que chamanes andinos invocaron a sus dioses por mejores tiempos.

La música del acervo criollo boliviano creaba un ambiente marcado de expresiones a favor de la naturaleza y la Madre Tierra (Pachamama).

En ese escenario el presidente Evo Morales, el primer indígena en llegar a la presidencia de Bolivia desde su fundación, arengó por nuevos tiempos y censuró, a su estilo, a Estados Unidos y al capitalismo.

"Este 21 de diciembre es el día del inicio del Pachakuti ("nueva era" en aymara), que se traduce en el despertar del mundo a la cultura de la vida. Es el inicio del fin del capitalismo salvaje", afirmó el mandatario.

AGENCIAS

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