'Prefiero las tragedias porque son catárticas': Keira Knightley

'Prefiero las tragedias porque son catárticas': Keira Knightley

La actriz inglesa Keira Knightley habla de su pasión por las películas de época.

21 de diciembre 2012 , 02:52 p. m.

Se podría decir que Keira Knightley es una de las estrellas jóvenes más amables, agradables y de buena actitud que se encuentran en Hollywood. Es extraño que siendo tan dulce y de buen carácter provoque a veces respuestas cínicas, pero desde hace mucho aprendió a separar su vida privada del universo de la fama. Aunque la inglesa, de 27 años y belleza etérea, tiende a proyectar una persona positiva de sonrisa eterna, no tiene tanta seguridad ni está tan enamorada de sí misma como la gente podría pensar. Ella se ha esforzado por demostrar que es una actriz muy talentosa y por eliminar sus temores más profundos y secretos.

"Me ha llevado un tiempo superar las dudas y la inseguridad que me afectaban cuando era más joven", confiesa. "Tuve mucha suerte de encontrarme trabajando tanto como lo hice y a veces me pregunto si lo merezco. Entonces se asumen roles que son más exigentes y cuando pasa el momento de terror, cuando estás en el set y aún no estás acomodada, descubres una fuerza interior y sabes que puedes cumplir con tus propias expectativas. Ahora me siento mucho más confiada cuando busco roles interesantes y me meto en un personaje. Todo es mucho más fácil, aunque... sigo tratando de trabajar en ser más positiva en general", se ríe.

Su nuevo film, 'Ana Karenina' -que se estrenaría en nuestro país en febrero de 2013-, confirma la prolífera relación director-musa que mantiene con Joe Wright ('Orgullo y prejuicio; Expiación, deseo y pecado'). Coprotagonizada por Aaron Johnson en el rol del conde Vronsky y con Jude Law como Alexei, el film marca el regreso de Knightley a los dramas de época, un género que ella prefiere desde hace mucho tiempo (además de los films ya citados, hizo 'Rey Arturo' y 'La duquesa').

Confesa entusiasta de la historia, ser parte de esta adaptación a la pantalla del clásico de Leon Tolstoi es un sueño hecho realidad para la joven británica, pese al peligro de que se la compare con actrices legendarias del pasado, como Greta Garbo y Vivien Leigh, que tuvieron el rol estelar en las versiones de 1935 y 1948, respectivamente. Knightley estaba ansiosa por responder al desafío, especialmente estando de por medio Wright, ya que por las películas del aclamado director en las que trabajó obtuvo las mejores críticas de su carrera.

Keira Knightley vive en Londres con su novio, James Righton, tecladista del grupo Klaxons. Están comprometidos y aunque hasta aquí no ha trascendido una fecha exacta, ambos han hablado de boda.

Otro film histórico...

¡Sí! Pero este es el tipo de historia que más me gusta. No lo puedo explicar, pero me encanta. Creo que es una cosa de gusto. Me encanta la historia y me encanta leer libros de historia, por lo que es un privilegio que sea parte de mi trabajo.

¿Hacer este tipo de personajes requiere una actitud distinta de una actriz?

Es un desafío, no se puede simplemente poner a la gente en trajes de época y filmar. Hay algunos actores que de algún modo no pueden transponerse a un tiempo distinto, no funcionan en el pasado, mientras que otros actores pueden transformarse.

¿Qué es lo que hace que estés tan ansiosa por meterte en un rol como el de Ana Karenina?

Está el factor del temor, en el sentido de querer ver si puedes hacer justicia con un rol clásico que grandes actrices como Greta Garbo y Vivien Leigh hicieron. También me encanta transportarme a épocas diferentes y tratar de captar una sensibilidad diferente, porque la gente vivía y se comportaba de modo muy distinto al de ahora. Cuando lees cosas de esa época, es muy distinto. Creo que el cerebro de la gente era diferente en el pasado; creo que nuestro cerebro ha cambiado por la tecnología y todo tipo de cosas.

Este año compusiste a una mujer rusa demente en 'Un método peligroso'. ¿Cómo es este papel en comparación con aquél?

¡En este caso no te causan heridas! [Risas]. Es un tipo muy distinto de personaje. Una está tratando de proyectarse en la vida de la aristocracia rusa y la cultura que Tolstoi describía. Ana Karenina también presenta otro conjunto de dificultades porque no está claro cómo quiere Tolstoi que la percibamos. Es mucho más ambiguo que lo que uno quisiera cuando se trata de crear un personaje porque ella tiene tantos aspectos buenos y malos. ¿Es una heroína o una antiheroína? De modo que ese fue el principal desafío para mí, pero me dio mucha confianza trabajar con Joe (Wright). Tratamos de transmitir esa ambigüedad y complejidad, y espero que eso se vea en el film.

¿Es más fácil trabajar con un director con el que hiciste películas con suceso de crítica?

Desarrollamos una buena relación y una mentalidad de nosotros contra ellos en esos dos primeros films. Cuando hicimos Orgullo y prejuicio, los críticos estaban dispuestos a matarnos por abordar un clásico como ese. La gente también trataba de despreciarlo por ser un director de TV y pensaban que no estaba a la altura del desafío y por supuesto demostró que esa gente estaba equivocada. Y cuando hicimos Expiación... mucha gente pensó si era posible hacerle justicia a una novela muy difícil y que fue pura suerte que 'Orgullo y prejuicio' resultara un buen film. Todo esto pesa y una siente que no tiene nada que perder. Joe quería hacer algo distinto con Karenina. Nuestra actitud fue ésta: si vamos a caer, que sea con todo. Me encanta el hecho de que el film se arriesga y una espera que todo vaya bien.

¿Te esforzaste por evitar las comparaciones con las actuaciones de Garbo o Leigh?

Una no puede permitirse pensar así. Deliberadamente evité ver nuevamente la versión de Greta Garbo, que había visto hace muchos años. Quería tener una visión muy independiente y única del personaje, y si hay similitudes serán por casualidad. Una nunca quiere recordar cómo otra actriz hizo el mismo papel, porque inevitablemente te influye, ya sea para cortar algo o para evitar conscientemente replicar algo, aunque eso vaya contra tus instintos.

Viene de una familia de actores. ¿Siempre has tenido pasión por actuar?

Creo que sí. Quería tener mi propio agente cuando tenía 3 años y dejé la escuela a los 16 para intentar este tipo de trabajo. Todo lo que soñé en términos de lograr la oportunidad de trabajar y encontrar buenos papeles se ha hecho realidad. Además se hace más interesante a medida que evolucionas en tu profesión y agregas nuevas capas simplemente porque estás acumulando experiencia de vida que aparece en tu trabajo.

Films como 'Piratas del Caribe'  te convirtieron en estrella de adolescente. ¿Cómo te afecto el estrellato repentino y la presión?

Entre los 18 y los 21 años mi vida fue muy difícil y no me divertí mucho. A una le cambia el cuerpo, creces, estás tratando de descubrir quién eres, y estás en el proceso de salir al mundo y vivir todo eso. Pero si tienes cámaras apuntándote todo el tiempo es difícil ver más allá. Me costó años entender todo eso, pero ahora sé cómo mantener la cabeza gacha.

Pareces tener los pies en la tierra. ¿Nunca fuiste del tipo de andar saliendo hasta cualquier hora?

¡Gracias! Vivo una vida muy normal. Dejo actuar a mi lado más loco en mi trabajo. Actuar es una gran catarsis y terapia. Tampoco busco atención y trato de no ir a lugares populares, donde es probable que los 'paparazzi' estén esperando. Vivo de modo bastante anónimo, y creo que el tipo de películas que vengo haciendo últimamente me han hecho la vida más fácil.

¿Por qué?

Cuando haces una película de gran presupuesto a menudo hay que hacer una gira publicitaria por todo el mundo. Es parte del contrato y todo se transforma en una tremenda exposición y en toda la atención que eso produce. Si una hace películas de arte e independientes, hay mucha menos atención. En los tiempos de Piratas del Caribe fue extraordinario y loco y sorprendente, pero estoy muy contenta de que las cosas ya no sean así. Ahora la paso muy bien.

Algunos críticos han sugerido que un film como 'Un método peligroso'  fue un punto de inflexión para ti, que no te guardaste nada emocional o físicamente, dadas las escenas de desnudos.

No soy prejuiciosa respecto de la desnudez. Hacer de Sabina Sielrein fue un tremendo honor y desafío. Fue una mujer de una inteligencia feroz y una gran pasión, que luchó contra sus demonios desde niña, y lo hizo sin ilusiones ni falsa modestia. Tengo la misma actitud en el sentido de que no tengo falsa modestia. Si el rol exige desnudos, entonces hago desnudos. No tengo miedo de exponerme de ese modo. Me preocupa mucho más revelar aspectos personales, lo que me resulta más difícil.

¿Las escenas de sexo son más fáciles de hacer que las escenas íntimas de amor o momentos de conversación profunda?

Lo más difícil de captar del amor es la intimidad física entre dos personas. Las escenas de sexo no son tan complicadas, una usa su propia imaginación y trata de no sentirse cohibida. Pero he descubierto que es tanto más difícil captar esos momentos y gestos casi inconscientes de las parejas. Ese nivel de intimidad física, la manera en que se comportan dos personas cuando están juntas y se tocan, se toman las manos, descansar la cabeza en el hombro de la pareja. En la vida personal una, por lo general, no piensa en el hecho de que está tocando a su pareja. Hasta ahora empiezo a entender que esta es una de las cosas más complejas de tomar en un film.

Se te han hecho algunas críticas duras en distintos momentos. ¿Cómo te afecta eso?

Antes me molestaba más. Ahora sólo trabajo duro y sigo adelante. Si leo algo que me molesta, me pongo a limpiar la heladera y es todo lo que necesito para estar de buen humor nuevamente.

Se te ha visto hacer personajes más felices, pero vos pareces inclinarte hacia los roles trágicos u oscuros como en 'Expiación, deseo y pecado', 'Un método peligroso' o 'Ana Karenina'.

Es interesante, pero cuando estaba preparándome para 'Un método peligroso' y leyendo a Carl Jung me llamó la atención su teoría de que nos influyen arquetipos de personalidad específicos y que necesitamos liberarnos de estos patrones de conducta y luchar contra percepciones de quién creemos que debemos ser. Siento que estoy más equilibrada y feliz como la mujer imposiblemente ideal que hice en 'Realmente amor', que era tan optimista y feliz. Por supuesto, eso era una comedia. Creo que prefiero las tragedias porque son tan catárticas. Además, porque tiendo a no tener confianza en mí misma en la vida, me da un tremendo placer escaparme a otro personaje y disfrutar de la confianza y suspensión de la realidad que da ese proceso.

También has hecho algunos papeles muy románticos. ¿Eres una romántica incurable?

Creo en el amor y el romance muy profundamente, aunque a veces puede ser difícil sostener esos sentimientos intensos cuando trabajas mucho y a menudo estás lejos, en un set de filmación distante. Creo que a medida que descubres más acerca de vos misma también aprendes a ser más afectuosa y vulnerable hacia el hombre que amas.

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