La novena a la colombiana de Isabel Beguin Correa en YouTube

La novena a la colombiana de Isabel Beguin Correa en YouTube

Una franco-colombiana descubre el significado de la novena a los 26 años en YouTube

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20 de diciembre 2012 , 11:52 p. m.

Creo que celebré por primera vez la novena cuando tenía dos años y estaba en Colombia. ¿O fue el “Día de las velitas”? No me acuerdo. Es que no sé si son recuerdos o sueños. No alcanzo a definirlo muy bien. Y además, ¿para qué tratar de recordar? Uno de esos dos eventos sí ocurrió, yo lo sé. El otro está en mi mente como si lo hubiera vivido. ¿O será que era algo que mi mamá, que es colombiana, me contó? Como si ella quisiera trasmitirme la celebración de la navidad en Colombia que yo nunca había vivido.

Mi mama, cuando era pequeña, iba a rezar la novena con los amigos del barrio en el Parque Lleras en Medellín. Cada noche se hacía la novena en una casa distinta y al final les daban natilla y buñuelos. Pero ella nunca me mencionó cómo se celebraba en la casa de mi abuelita. No sé si ahí también se rezaba la novena. Cierta historia familiar me hace creer que no, que mi abuelita mandaba a sus hijas a rezarla en otras casas.

Así que, de niña en París, no tengo recuerdos de novenas, ni en Colombia. Tengo fichas de un rompecabezas regadas en cada lado de la mesa. Mi mamá se ingenió otra manera de hacerme sentir la Navidad colombiana en París.

El 25 de diciembre por la mañana, antes de que yo saliera corriendo hacia el árbol de navidad que estaba en la sala con los regalos del Papá Noel, al pie de mi cama había otro regalito. Mi mamá venía a mi cuarto y me decía: “¡Mirá lo que te trajo el Niño Jesús desde Colombia!”.

En 2.001 yo tenía 16 años. Ese año ha sido la única vez que pude viajar a Colombia en diciembre. En Francia sólo tenemos dos semanas de vacaciones para las fiestas de final de año y siempre teníamos muchas tareas para entregar en enero. Pero en esa ocasión no se rezó la novena. ¿Sería porque los primos ya éramos “grandes” y no había ningún niño para darle magia a la fiesta? ¿O sería porque en mi familia no se hace la novena, ya que la religión no es algo que la caracteriza?

Así que todo lo que sé de la celebración de la novena es por cuentos, historias que me contaron. Me hacen falta los datos y las posibilidades de preguntar para poder entender todo lo que hay alrededor de este momento tan particular en la celebración de la Navidad en Colombia. Escuchar sobre la novena sin haberla vivido hace que uno la añore. Me da tristeza sentir que no hago parte de eso.

Escuchar villancicos todo el año

Hace algunos años, un diciembre, estaba con mi mamá en París. Ella puso un villancico, creo que era “A la nanita nana” o “Tutaina”. Y comencé a llorar sin saber por qué. La canción me trajo unos recuerdos que no me esperaba y que se apoderaron de mí. Sólo me quedaba llorar para volvérmelos a tragar. Cuando era pequeña tenía un casete de villancicos que me habían traído de Colombia y yo lo escuchaba… ¡todo el año! Cuando fui más grande supe que los villancicos sólo se cantaban en diciembre y en la novena.

No sé por qué lloré. De pronto porque en ese momento empezaba la “vida de adulta”, más perdida, sin saber quién era, qué quería hacer de mi vida. Creo que lloré porque extrañaba esta época, cuando la pureza de la niñez nos hace saber quién es uno… después, creciendo, uno se pierde. Lloré para que esa niña volviera… ¿O será que lloré porque sentía que me hacía falta una parte del rompecabezas? ¿Será que me quedaba algo por entender?

Lo que era exactamente la novena lo entendí sólo el año pasado, cuando se celebró en el Consulado colombiano en París. Ahí escuché los villancicos.

Más tarde me puse a buscar en Internet el significado de esta fiesta y cómo se celebraba precisamente. Descubrí que había una novena distinta cada día, que se decía “ven ven ven /ven a nuestras almas…” entre cada gozo. Aprendí lo que era un gozo en la novena. Leí sobre el tema, lo investigué a fondo, me di cuenta de que el español de la novena se parecía mucho al español que me enseñaban en las clases en Francia con el “vosotros” que jamás había usado con mi mamá.

Entendí que duraba nueve días, que esos días significaban los nueve meses de gestación hasta la llegada del Niño Jesús, que se cantaban los villancicos que yo amaba tanto cuando era pequeña.

Busqué en YouTube videos de familias en novenas. Vi que estaban todos juntos, que había instrumentos, que cada uno rezaba por turnos; vi las luces de las casas, las familias reunidas, lo que uno nunca tiene acá. Me dieron ganas de meterme en estas familias para experimentarlo. Entendí por fin el significado de todo esto. Y lo lindo que es.

El rompecabezas se terminó, la niña volvió, ya andaba menos perdida en la vida.

Isabel Beguin Correa (París, 1985)

Francesa y colombiana, paisa y parisina. Es egresada de Ciencias Políticas de la Universidad de la Universidad Sorbona y periodista de un programa cultural de la televisión pública francesa France 5. Vive en París entre la racionalidad francesa y la rumba colombiana. Fue finalista en un concurso para jóvenes escritores sobre el tema “Doble cultura”. Ha vivido siempre entre dos mundos pero decidió no elegir ninguno y construirse el suyo.

Isabel participó por primera vez en una novena a los 26 años en el Consulado colombiano en París. O tal vez fue mucho antes en Medellín, cuando tenía dos años. Pero sobre este último recuerdo alberga dudas. De lo que sí está plenamente segura es de que descubrió el significado profundo de la novena mirando videos de familias colombianas en YouTube.

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