Entre el clasicismo y el romanticismo/ Opinión

Entre el clasicismo y el romanticismo/ Opinión

Augusto Sorzano Puyana realizó un recuento de la vida de Johannes Brahms (1833-1897).

20 de diciembre 2012 , 08:39 p. m.

Corría el año 1853, cuando estaba más acentuada en Alemania la pugna entre las dos tendencias musicales predominantes, la conservadora de Leipzig, fundada por Mendelssohn y la de vanguardia, de Weimar, por Wagner y Liszt, ya como Nueva Escuela Alemana.  Presentado por su mentor, Robert Schumann, Johannes Brahms emergía ese año con clara y definida tendencia reaccionaria, con "...el ideal de Mendelssohn de renovar los procedimientos y el espíritu clásico".  Para entonces y como siempre, el estilo  representado por Wolfgang Amadeus Mozart, Joseph Haydn y su ídolo Ludwig van Beethoven constituía para Brahms el verdadero clasicismo romántico. 

"Los seguidores de Wagner odiaban a Brahms, por considerarlo la antítesis de todo lo que representaba para ellos su ídolo, en cuanto a la realización del ideal romántico, no obstante lo cual  Brahms siempre fue un frontal opositor al culto wagneriano así planteado".  De hecho, tan amarga controversia siempre fue una limitante en la trayectoria de Brahms, pues lo alejó, en parte, de las principales escuelas de la música alemana.

Johannes Brahms nació en Hamburgo, Alemania, en 1833.  Era hijo de Johann Jakob Brahms,  un músico intérprete del contrabajo en un teatro de Hamburgo, y de Hersika Cristina Nissen, integrantes de una familia pobre que logró, con sus propias lecciones,  estimular el talento musical tempranamente  observado en él.  Desde los seis años, fue alumno en piano del profesor Otto Cossel, con cuyas lecciones logró  aumentar su notable e innata habilidad para el piano, para convertirse en acompañante, al violín, de su padre, y en pianista, en cafés, en tabernas y en instituciones públicas, contribuyendo, desde su adolescencia, a la precaria situación económica en  casa de sus padres en Hamburgo.

Esta temprana formación musical que recibió del profesor Cossel,  a los pocos años se complementó con la rigurosa enseñanza que le impartió otro gran profesor, Eduard Maxsen, quien la enfatizó con el estudio y conocimiento de los clásicos.  También, su aprendizaje con Maxsen trajo para Brahms una serie de acontecimientos que habrían de marcar profundamente su trayectoria futura: en 1853, como acompañante al piano, inició con el violinista húngaro Eduard Reményi, una gira durante la cual conoció al violinista Joseph Joachim, quien lo relacionó con el compositor Robert Schumann. 

"Ese fue el comienzo de una amistad de toda la vida con Joachim, y un sincero afecto con Schumann y con Clara Josephine Schumann, afamada pianista y compositora,  esposa de Schumann y eterno amor, platónico se cree, de Brahms, aún después de la viudez de aquella por la enfermedad mental y prematura muerte de Schumann". 

La amistad de Brahms con Schumann fue determinante en su precoz carrera musical, pues Schumann, en su condición de editor de una afamada publicación artística y de música, influyó en la impresión de algunas de sus obras y en la difusión de los conocimientos, habilidades y  prestigio   del joven músico, en los círculos artísticos de la época.

Para su desarrollo estructural Brahms prefirió el estudio de los modelos del pasado, llegando a ser un verdadero maestro en el contrapunto, a base de practicarlo diariamente.  También, se convirtió en un coleccionista de música antigua, adquiriendo manuscritos de las sonatas de Scarlatti, así como editando obras para el teclado, de François Couperin.  Es ésta, una de las principales razones para que se considere a Brahms como "..el más clásico de los compositores románticos".

En su primera juventud, Brahms compuso tres sonatas para piano, y numerosas obras en música de cámara, tales como los Cuartetos para Piano Nº1 y Nº2 y el Sexteto Nº1. Durante la siguiente etapa en su producción musical, surgen otras obras en música de cámara tales como los cuartetos para piano, los cuartetos para cuerdas y las sonatas para violín y piano, todas ellas de capital importancia en la música.  

No obstante que Brahms ofreció recitales  de piano y presentaciones  en música de cámara en público desde los 10 años, su primera gran obra, el Concierto para Piano Nº1, se presentó en público en Leipzig en 1859, interpretada por él mismo, poco tiempo después de terminar su vinculación con  la Corte de Lippe-Detmold, posición que ocupaba desde 1857.
Con todo, y sin apartarse de la producción pianística, casi exclusiva desde el principio de su carrera, Brahms continuó entonces en grandes formas instrumentales en música de cámara, incursionando también en  otras formas  de música orquestal y sinfónica. 

Y este es el caso de las Serenatas Nº1 y Nº2, obras también de su juventud, consideradas como el trabajo preliminar de Brahms en el terreno sinfónico, dentro del cual están también las 'Variaciones sobre un tema de Haydn', (también conocidas con el nombre de 'Coral San Antonio' que el propio compositor les puso), compuestas en 1873 y estrenadas con mucho éxito en Viena por el compositor dirigiendo  la Orquesta Filarmónica de Viena, aquella ya a treinta años de su fundación. 

Al igual que  Beethoven, a quien Brahms veneraba sin reservas, en 1863 se radicó definitivamente en Viena, indiscutible capital musical de Europa, en donde, años después, fue nombrado director de la Gesellschaft der Musikfreunde, entre 1872 y 1875.  Allí en Viena se dedicó por completo a la composición.  "En su música, dentro de claros lineamientos del clasicismo vienés, inspirados en  Haydn, Mozart y, muy en especial en Beethoven, se asoma y se consolida el verdadero clasicismo del romanticismo alemán del Siglo 19".  

Brahms evitó el poema sinfónico y la ópera, prefiriendo la forma clásica de la sinfonía;  igualmente, no consideró la inspiración en términos de hechos físicos o acontecimientos psicológicos (música de programa), pues "...él escribía música como música y nó como una rama de la literatura o del arte pictórico".   "Sus composiciones estaban fuertemente cargadas con lo que él llamaba '..emoción extra-musical' ".

La primera composición de Brahms que alcanzó un éxito rotundo fue La Misa para barítono, soprano, coro y orquesta  'Ein Deutsches Requiem op. 45', la cual se conoce con el nombre de 'Réquiem Alemán', compuesta entre 1866 y 1868 y estrenada en Bremen en 1868.   "El agnosticismo de Brahms no condicionó la inspiración de la obra, si bien el compositor no usó los textos  del latín propios de una misa de réquiem, sino que los sustituyó por los correspondientes  textos de la Biblia tomados de la traducción al alemán  hecha por Lutero". 

"Por increíble que parezca, el nombre de Réquiem Alemán fue factor importante para que la obra adquiriera gran popularidad en Alemania y en toda Europa".   También de aquellos días (1869), son las 'Danzas Húngaras', 21 en total,  sobre temas folclóricos húngaros, compuestas originalmente para piano a cuatro manos (dos pianos), pero posteriormente arregladas por Brahms, algunas para piano solo y otras para orquesta.

"En las formas concertantes, el talante de Brahms aflora con algunas de sus características, especialmente aquellas que reúnen, en una mezcla feliz,  las cualidades de los estilos clásico y romántico, al combinar  la profundidad del pensamiento y la rigidez de la estructura, con la emoción y la imaginación". 

El Concierto para Piano Nº1, originalmente concebido como una sonata, es, como ya se dijo, una obra juvenil de inspiración y carácter expresivo, en la cual, según Claude Rostand "...el elemento poético, manifestado en grandeza fantástica y legendaria, o en dulzura melancólica y apasionada, se emparenta profundamente con la balada nórdica, con su contraste entre una expresión íntima y tierna y la evocación de ambientes rudos y sombríos". No se puede perder de vista que su concepción, casi trágica, fue en los tiempos  del intento de suicidio de Schumann.

Del sublime  e imponente Concierto Nº2 para Piano (1881), siempre se ha dicho que pudiera catalogarse más bien como una 'gran sinfonía con obligado de piano' (tiene cuatro movimientos, en lugar de los tres propios de la forma concierto), y "..es una obra con múltiples ideas rítmicas y melódicas, con otra característica ciertamente novedosa en su tercer movimiento, cual es una serie de variaciones sobre una melodía expuesta por el primer chelo".

Brahms compuso su Concierto para Violín en 1878 en Pörtschach, a su regreso de un feliz viaje a Italia.  "En el sketch original,  la obra se planteaba como su segundo concierto para piano, es decir, con cuatro movimientos, a la manera de una sinfonía".

"Como era su costumbre, Brahms consultaba aspectos técnicos con su gran amigo, el violinista Joseph Joachim, quien le expresó sus reparos en cuanto a las grandes dificultades del concierto para el solista, no obstante lo cual  y sin que fuera el propósito de Brahms, el concierto es, siguiendo los modelos de los conciertos de Mozart y Beethoven, de gran lucimiento para el solista, al tiempo de contener un lírico e  impresionante diálogo entre el violín y la orquesta".  El concierto lo estrenó el propio Joachim durante el Concierto de Año Nuevo en Leipzig en 1879.

El Doble Concierto de Brahms, Concierto para Violín, Chelo y orquesta, compuesto en 1887, de gran riqueza melódica, rompe con el estilo de la época, al querer renovar la tradicional  'sinfonía concertante', tal y como se consideraba el concierto para más de un instrumento.  Brahms logra con creces su propósito, con gran habilidad para la escritura instrumental, "..pues el chelo, instrumento que en la mayor parte de los conciertos dá la impresión de estar en un plano sonoro inferior, logra aquí un perfecto equilibrio con el violín".

La etapa de madurez de Brahms también se caracteriza por una importante serie de obras para coro y orquesta, inspiradas en textos de famosos poetas alemanes. Entre ellas, 'La canción del destino', con texto de Friedrich Hölderlin, la 'Rapsodia para contralto, coro masculino y orquesta'  con texto de Goethe y 'El canto de las Parcas', también con texto de Goethe.

En el género de la sinfonía, fue justamente la gigantesca imagen de Ludwig van Beethoven, a quien Brahms adoraba,  lo que demoró la composición de su majestuosa Primera Sinfonía.  Cuando completó su escritura en Lichtenthal en 1876, aquella representaba, no solamente su máximo logro hasta la fecha, sino la culminación de 14 años de trabajo preparatorio.  En años anteriores, Schumann le había expresado que él estaba destinado a ser el sucesor de Beethoven.  El propio Brahms, al explicar la razón  de tanta demora, manifestó "..no se imaginan ustedes lo que significa sentir detrás de uno las pisadas de un gigante como Beethoven".  

Respecto a la obra, el gran director de orquesta alemán Hans von Bülow la llamó  'la Décima', "¿..queriendo con ello dar a entender que era la única digna de considerarse como la siguiente a las nueve de Beethoven".  De hecho, el compositor quiso expresamente rendir homenaje a Beethoven al incorporar, en el cuarto movimiento,  algunos temas que evocan los de la 'Oda a la Alegría' en la Novena Sinfonía.  La première de la Primera Sinfonía fue por la 'Karlsruhe Orchestra en Noviembre de 1876.
La Segunda Sinfonía, de reposada y lírica inspiración, fue compuesta durante el verano del año siguiente, 1877, en Pörtchach, villorrio a orillas del lago Wörthersee en la Baja Austria.  Al respecto, el compositor manifestaba en carta a alguno de sus amigos:

"..aquí las melodías fluyen tan libremente, que uno debe cuidarse de no pisarlas". También, con su sardónico sentido del humor,  él escribió a su editor "...la nueva sinfonía es tan melancólica que usted no lo soportará.  Nunca  había escrito yo algo tan triste, como para creer que deba interpretarse siempre en las horas de la mañana".

La Tercera Sinfonía, la más poética de todas, fue compuesta en Wiesbaden entre 1882 y el verano de 1883.  "Como era característico en Brahms cuando componía un número de obras dentro del mismo género, ésta sinfonía se puede considerar construida basándose en las que la precedieron, es decir, combinando  la intensidad y drama de la Primera, con el lirismo de la Segunda".

La Cuarta Sinfonía de Brahms, la última y la más grande de todas sus sinfonías, representa la culminación de su trabajo como sinfonista, y se considera "la más alta expresión de su talento".  Fue compuesta en su residencia veraniega en Mürzzuschlag, durante los veranos de 1884-85  y estrenada por él mismo en Meiningen en Octubre de 1885, con mucho éxito.   "En la Cuarta Sinfonía, Brahms retorna a la densidad temática de la Primera, atemperada con una fácil reminiscencia de muchas de sus obras 'otoñales'". 

También se afirma que "..en ella Brahms se revela como un maestro del diseño.  Si la arquitectura es 'música congelada', aquí la música es arquitectura que palpita y canta en cada parte viva de la estructura".

No obstante la controversia Wagner-Brahms, "ambos fueron fundamentales en la realización del ideal romántico" y  aquella pudo ser más una invención de los discípulos de ambos creadores, pues, en últimas, "..nada los opone fundamentalmente sobre el plano histórico y estético de la evolución del lenguaje musical."  Con todo, en algunas ocasiones se llegó a extremos increíbles, casi siempre protagonizados por partidarios recalcitrantes de Wagner.  

Así, por ejemplo, "..en Boston un  periodista iracundo advertía a sus lectores que los letreros de salida en caso de emergencia del Symphony Hall debían leerse: ' Salida en caso de Brahms'.  Hoy en día, por fortuna, aquella pugnacidad ya está definitivamente superada".

Ya en el ocaso de su existencia, Brahms acudió, con gran dificultad, a la première de la última opereta compuesta por  su gran amigo Johann Strauss II, debiendo abandonar la función, muy  a su pesar y  por razones de salud, antes de que aquella terminara.                                              

Tres semanas después, el 3 de Abril de l887, hace 125 años,  Brahms murió en Viena  a los 64 años de edad, de una grave cirrosis hepática que le aquejaba.  Después de un solemnísimo funeral, Johannes Brahms, "el más clásico y emblemático de los compositores románticos" y uno de los más importantes del Siglo XIX,   fue sepultado en el Cementerio de Währing de Viena, muy cerca a la tumba de su ídolo Ludwig van Beethoven y a la tumba de otro de sus admirados amigos del clasicismo vienés, Franz Schubert.

Augusto Sorzano Puyana

Bibliografía:

HAYLOCK, Julián. 'Assuming the mantle of Beethoven'. Philips Classics Productions
PORTER, Andrew.  Notes, RL32031 , EMI  Records
SÁNCHEZ R:, Julio. 'El Concierto Romántico', Instituto Colombiano de Cultura
BIANCOLLI, Louis. Reader's Digest
ISAACS, Allan, MARTIN , Elisabeth. 'Dictionary of Music'. The Hamlyn Publishing Group Ltd., London
SCHOLES, Percy. 'The Oxford Companion to Music'. Oxford University Press. London

BUCARAMANGA


 

 

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