La Navidad a la colombiana de Hugo Cuevas-Mohr en Miami

La Navidad a la colombiana de Hugo Cuevas-Mohr en Miami

Llámese 'novena to you' a la alegre y sabia mezcla de tradiciones de Colombia y Estados Unidos.

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19 de diciembre 2012 , 09:08 p. m.

El dulce jesús mio ni niño adorado me lleva directamente, deliberadamente, a Cali, al barrio Santa Rita donde crecí, a la Transversal. Ya comenzaron las novenas y tengo once años. Me escondo detrás de las materas que tiene la señora Eva frente a su casa, al lado de la puerta.

Más de 40 niños que viven en la cuadra jugamos a “las escondidas” del comienzo de la calle hasta el final, que da a la Carretera al Mar. No vale meterse a ninguna casa. Claudia, la niña más linda de la cuadra, está buscando. Si Doña Eva me ve desde el sillón de su sala donde se sienta a coser frente a la televisión, vendrá hacia la puerta gritando: “¡¿Cuántas veces tengo que decirles que no permito que me dañen las matas!? ¡Mocosos maleducados!”.

Ya van a llamar a la novena que hoy toca donde los Celis, a mitad de cuadra. Don Plutarco ha estado aprendiendo guitarra y ayer lo oímos practicar villancicos cuando entramos a su casa a que nos dieran limonada. Mi mamá siempre insiste que comamos antes de la novena para que no nos llenemos de dulces. De todos modos donde los Celis hacen buñuelos y hacen natilla. La natilla no me gusta. Los buñuelos siempre me gustaron. Y el arroz con leche también.

Ya están gritando que va a comenzar la novena y de cada casa van saliendo los papás llamando a los hijos y todos nos vamos acercando: los Mallarino, las Pastoriza, nosotros, los García, los gringos, los Caicedo, los de la casa blanca que tienen cada uno un apellido diferente. Además muchos invitan primos y se viene a veces gente de la Avenida Central o de la Avenida del Río. Cuando ya parece que todos han llegado, comienza la novena.

Es el quinto día y Doña Leonor inicia con el Benignísimo Dios de infinita caridad, que tanto amasteis a los hombres, que les diste en tu Hijo la mejor prenda de tu amor” … Pero siempre hay mucho ruido porque siguen entrado niños de la cuadra y hay que parar y volver a comenzar. La Señora Leonor pide silencio.

Benignísimo Dios de infinita caridad… Luego viene la Consideración del quinto día: “Ya hemos visto la vida que lleva el Niño Jesús en el seno de su purísima Madre; veamos hoy la vida que llevaba María durante el mismo espacio de tiempo”. Ésta siempre ha sido la parte cansona. Nadie le pone nunca cuidado a la lectura del día.

Poco a poco, año tras año, uno se va aprendiendo las oraciones, la que lee la mamá: “Soberana María, que por tus grandes virtudes y especialmente por tu humildad, merecisteis que todo un Dios te escogiese por madre suya…”, y la que lee el papá: “¡Oh Santísimo José, esposo de María y padre putativo de Jesús!” La mejor de todas es la que lee el niño de la casa porque tratan de que la lea el más pequeño para que le muestre a todos que ya aprendió a leer: “¡Oh dulcísimo Niño Jesús! Que dijiste a la Venerada Margarita del Santísimo Sacramento, y en persona suya a todos tus devotos…”

Por fin se terminan las lecturas. En ese momento comenzaba lo mejor, los cantos, los villancicos, que se iniciaban siempre con el “Dulce Jesús mío mi niño adorado, ven a nuestras almas, ven no tardes tanto! Ven, ven, ven, ven a nuestras almas, Jesús ven, ven a nuestras almas, no tardes tanto, no tardes tanto, Jesús ven, ven”.

Ahora tengo 57 años. Estoy en Miami desde hace más de veinte años. Nos vinimos temporalmente como muchos y nos fuimos quedando, quedando. Los días se volvieron semanas, luego meses, luego años. No hay niños en la calle aunque todas las casas están muy iluminadas y enormes Santa Claus inflados se mueven con la brisa que pasa por los amplios antejardines.

Algunos colombianos nostálgicos que nos hemos venido juntando entre conocidos y familiares, conformamos el grupo que llamamos “los pior es nada”. Hay caleños, paisas, bogotanos, uno que otro costeño. Es el día quinto y llegan a nuestra casa a celebrar la novena, el día quinto que siempre nos toca a nosotros pues es el cumpleaños de nuestro hijo Gabriel y hemos institucionalizado la “novena-tu-you”, una novena con oraciones y villancicos, con happy birthday y pastel con velitas.

Leemos las oraciones en los libritos que esperan pacientemente todo el año para abrirse de nuevo y así dispersar sus palabras y sus cantos. Los niños, cada uno con su velado acento gringo, deletrean las palabras una por una, haciendo un gran esfuerzo mientras alguna mamá completa palabras y frases demasiado complicadas.

Hace unos años reescribimos las consideraciones que se leen cada día para que los niños las pudieran entender y hacer que por lo menos el camino de María y José a Belén tuviera algo de sentido. Como siempre, una vez terminadas las lecturas, la celebración comienza con el Dulce Jesús mío acompañado con maracas y panderetas que los niños golpean fuertemente simulando un rock enérgico y vital.

Y así, entre una “Tutaina tuturumaina”, metemos a “Jingle bells”, entre “El burrito sabanero” metemos a “Santa is coming to town” y entre “Campana sobre campana” a Rudol the red nose raindeer terminando con una versión estridente de Feliz Navidad de José Feliciano.

Cuando los niños se van dispersando, los villancicos van dando paso a alguna ranchera, alguna canción de los sesentas e inexorablemente terminamos cantando “El camino de la vida” compartiendo recuerdos, nostalgias y el amor por la tierra que dejamos atrás.

Hugo Cuevas-Mohr (Guatemala, 1955)

Se crió en Cali, la ciudad de su padre. Vive en Estados Unidos desde 1992. Estudió Biología, Literatura Moderna y Mercadeo. Ha trabajado en migración y remesas por muchos años. Dicta y organiza conferencias sobre estos temas. Ha publicado varios libros de poemas, CD’s de poesía musicalizada, video-poesía y acaba de lanzar “Al margen del silencio” su última obra poética.

Ningún obstáculo impide a Hugo Cuevas-Mohr celebrar en Miami la novena de aguinaldos tal como lo hacía en el barrio Santa Rita de Cali hace 46 años. Si los niños no entienden las “Consideraciones” del texto original, las reescribe en un español moderno. Si para los gringos es imposible cantar Tutaina tuturumaina, les pone Jingle bells. Y si algunos no conocen de memoria El burrito sabanero, les pone Santa is coming to town.

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