Ravi Shankar, el sonido de India en el mundo

Ravi Shankar, el sonido de India en el mundo

El legendario intérprete del sitar, muerto el 11 de diciembre, dejó una valiosa herencia musical.

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18 de diciembre 2012 , 10:36 p. m.

Si no hubiera sido por Ravi Shankar, posiblemente la imagen de India no tendría la dimensión que hoy tiene. No solo fue uno de los músicos indios más importantes de la historia, sino el responsable de llevar la música tradicional india a los palcos occidentales más importantes del mundo, del Madison Square Garden a Woodstock.

Ravi Shankar -el más grande "sitarista" del mundo y "padrino de la world music" según George Harrison- falleció a los 92 años el pasado 11 de diciembre y, muy a pesar suyo, será recordado en gran parte del mundo como el amigo de los Beatles y como uno de los protagonistas del movimiento hippie. Un error cultural más, derivado de la poca comprensión que tiene Occidente frente a Oriente.

Shankar nació en Varanasi -una de las poblaciones más antiguas del mundo- en 1920, cuando India aún era la joya de las colonias británicas. De cuna privilegiada, creció en una familia de brahmanes ortodoxos -la casta más importante de India-. Su verdadero nombre, Ravindra Shankar Chowdhury, revelaba sus orígenes y para borrar este trasfondo, cuando llegó a los veinte años, decidió cambiarse el nombre a Ravi Shankar, para "sonar más indio".

Desde pequeño estuvo en contacto cercano con la música. Pasó varios años de su juventud de gira en Europa e India como bailarín dentro del grupo de danza clásica de su hermano Uday. Conoció desde joven las corrientes internacionales de las artes. Pero fue en 1938 cuando decidió abandonar el baile para ser músico, amparado por quien más adelante llamaría su "verdadero padre": el músico multiinstrumentista y experto en el sarod (instrumento de cuerdas): Ustad Allauddin Khan.

Su padre, Shyam Shankar, estuvo siempre de viaje entre Calcuta y Londres, trabajando como abogado. Vio por primera vez a su hijo Ravindra, el último de cuatro hermanos, cuando tenía ocho años, y murió mucho antes de que este alcanzara reconocimiento. En su autobiografía, Shankar dice haber pasado en toda su vida no más de un mes con su padre, y por lo tanto Khan pasó a ocupar la figura paterna.

Siguiendo las rígidas reglas del gurukul -sistema de aprendizaje indio típico de la tradición védica basado en la relación entre el discípulo y gurú- Shankar se mudó a casa de su maestro por seis años y se dedicó a ser su siervo y alumno. A pesar de tener 18 años cuando tomó esta decisión, a diferencia de los otros músicos que son entregados a los gurús a los 5 o 6 años, Shankar recuerda a Khan como su fuente de enseñanza. Allí estuvo hasta 1944, y a los 24 años se encaminó a perfeccionar su estilo y buscar su propio camino como músico.

Fue en ese proceso que llegó el encuentro que lo catapultó en Occidente. En 1966, mientras realizaba una gira en el Reino Unido, conoció a George Harrison, guitarrista de los Beatles. Harrison, que empezaba un recorrido personal en el que buscaba profundizar su música y acercarse a la espiritualidad india, se perdió en una larga conversación con el sitarista. Shankar recordó en una entrevista con la BBC, en el 2000, que Harrison era un joven tímido y que habían hablado "toda la noche de música india y del sitar".

Ese mismo año los Beatles realizaron su histórico viaje a India, que se convirtió en una exploración psicodélica que se reflejó en el álbum Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band. Durante su estadía, Harrison tomó clases de sitar con Shankar, y luego usó el instrumento en la famosa canción Within You Without You, tras haber hecho un breve experimento en Norwegian Wood.

Sin embargo, Shankar no es famoso en India por haberles enseñado a los Beatles la música clásica india o guiado a los hijos de las flores en sus viajes psicotrópicos. Él es reconocido porque logró poner nuevos parámetros dentro de una música clásica ancestral.

Su interpretación de los ragas -escala modal en la que se crean las composiciones clásicas indias-, terminó por codificar una nueva escuela de improvisación, concentrada en el ritmo. Esto hizo de él el más grande y virtuoso revolucionario sitarista de la historia de las artes tradicionales indias. Fue un genio musical.

"Shankar fue el primero en hacer famosa la música india en el mundo" -dice Sabyasachi Sarchel, profesor de sitar en la Universidad de Visva-Bharati di Santiniketan, en Bengala Occidental-. Sus contribuciones a la tradición musical india son incalculables. Revolucionó la afinación del sitar". Además fue el primero en darle importancia a la tabla. Quienes tocaban la tabla -instrumento de percusión-, tradicionalmente se sentaban detrás del sitar, para darle todo el protagonismo a ese instrumento.
Shankar amaba crear diálogos musicales con sus tablistas, poniéndola en primer plano ante el público.

"A menudo, durante un concierto, paraba de tocar y mantenía el ritmo simplemente con las manos, para acompañar el solo de su tablista. En la historia de la música india, él fue el primero en hacer esto", cuenta el profesor Sarchel.

En Occidente

Los jóvenes de los años 60 lo atrajeron con su pensamiento idealista genuino pero que en la práctica era confuso. Por eso cuando se enfrentó ante las masas de Woodstock o del festival de Monterrey, tuvo un choque cultural traumático.

Shankar estaba acostumbrado al ambiente musical de India, donde después de una interpretación de un raga de veinte minutos sigue un silencio religioso. No estaba preparado para manejar la euforia lisérgica de los hippies americanos, habituados a una música menos sagrada.

Varias veces recordó públicamente la falta de respeto de ese público de jóvenes, ocupados en drogarse, gritar y correr detrás de las mujeres, en lugar de oír sus presentaciones. De hecho, nunca fue medido al expresar su odio frente a Woodstock. Para él, la música -su música- era algo serio. Era una cosa sagrada.

Sin embargo, a pesar de haber grabado un notable álbum con el violinista Yehudi Menuhin y la banda sonora - junto al saxofonista Bud Shank- de la película bengalí Pather Panchali, de Satyajit Ray, fueron esos conciertos los que catapultaron su reconocimiento occidental y lo llevaron a nuevas cooperaciones musicales con artistas de Occidente.

Participó en proyectos de rock, jazz, fusión y música clásica con John Coltrane, Philip Glass, George Harrison o la orquesta sinfónica de Londres, sin abandonar su espíritu indio. Durante toda su carrera no dejó nunca de tocar y componer según las líneas guías de los ragas tradicionales.

En 1971, de nuevo junto a George Harrison, organizó el Concierto para Bangladesh, en el Madison Square Garden, recordado como el primer concierto benéfico de la historia. Allí reunió, entre otros artistas a Eric Clapton, Ringo Starr y Bob Dylan.

Durante su larga vida, las mujeres jugaron un rol fundamental. Shankar se reveló igual de pasional en el amor que en la música.
En 1941 se casó por primera vez con Annapurna Devi, hija de su gurú Allauddin Khan, mientras mantenía una relación con su amante, la bailarina Kamala Shastri, quien luego se convirtió en su compañera "oficial".

De otra relación extramarital con la cantante y productora musical estadounidense Sue Jones, nació en 1979 Geethali Shankar, mejor conocida como Norah Jones (la famosa cantante y pianista estadounidense), quien a los 16 años se cambió de nombre en respuesta a un padre que no la reconoció por varios años. Shankar traicionó a Sue Jones con Sukanya Rajan, con quien tuvo a Anoushka, la hija que hoy lleva las enseñanzas de su padre con el sitar.

Norah Jones solo descubrió que Ravi Shankar era su papá a los 10 años, pero él la reconoció mucho tiempo después. Cuando retomó relaciones con su padre, Norah pasó algún tiempo con él, pero con quien realmente estrechó relaciones fue con su hermana Anoushka, con quien incluso tocó en la canción Breathing Under Water, un experimento de música clásica india con electrónica, incluida en el disco de la sitarista en 2007.

"La música de mi padre tocó a millones de personas. Será enormemente extrañado por mí y por los amantes de la música de todas partes", dijo Jones el día de su muerte.

En setenta años de trabajo, Ravi Shankar recibió decenas de condecoraciones, honores, galardones y premios. Entre todos, el que más orgullo le daba era el Bharat Ratna, "la joya de India", máximo reconocimiento civil de la Unión India, que le dieron en 1999.

El día de su muerte, el mundo recordó al "indio amigo de los Beatles". En India, despidieron al "Pandit" Shankar, título reservado solo a los eruditos de las disciplinas tradicionales y a quien será recordado como el más grande embajador de India del mundo.

Matteo Miavaldi -Asia Files
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