A sus plantas

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17 de diciembre 2012 , 03:56 p. m.

El periodismo puede -y debe- fijarse en indicadores distintos de los muertos, de las hectáreas cultivadas con matas de coca, de los 'falsos positivos', de los miles de millones de pesos a los que asciende el desfalco de las arcas del Estado, de los congresistas condenados por la 'parapolítica', de los compatriotas que aún mantiene secuestrados la guerrilla, de las artimañas de ciertos funcionarios para mantenerse en sus cargos...

El periodismo tiene la obligación moral de darle al país buenas noticias. Y no tiene que inventarlas: las hay de sobra y son motivo de tranquilidad y de orgullo.

El periodismo debe ocuparse también de temas hermosos, trascendentales y vitales como la botánica. Sí, la botánica. Aunque a muchos les parezca poco taquillero: porque se han acostumbrado al periodismo del escándalo, a ser las aves de mal agüero que vuelan antes de las tormentas, a practicar ese periodismo de chulos: siempre pendientes de la carroña.

La botánica, sí. Y no cualquiera: la botánica de este país de tres cordilleras, de costas sobre dos océanos, de todos los pisos térmicos, de selvas prodigiosas, de cumbres nevadas desde las cuales se respira la brisa del mar que está a sus pies, y que en cada rincón sorprende por la variedad de su flora.

La botánica: la que nos da de comer -la del maíz y la yuca, la del coco y las habichuelas-, la que nos ofrece fibras para hacer canastos y sombreros y nos da hojas para techar casas o envolver tamales. La botánica que nos cura de tantos males con sus esencias, la que nos da la madera para hacer tableros de escuela, para levantar casas o construir barcos que cruzan el Atlántico.

De la botánica, de nuestras plantas -con sus flores prodigiosas y sus tallos maderables, con sus raíces comestibles y sus esencias bondadosas-, se ocupa uno de los proyectos periodísticos más hermosos, útiles, refrescantes y oportunos que se han emprendido en Colombia.

Se trata del proyecto Savia, que, bajo la dirección de Héctor Rincón y Ana María Cano y con el auspicio de Argos, se ha lanzado a una suerte de nueva expedición botánica. Arrancó en el Caribe, y sobre la vegetación fascinante de esta región acaba de aparecer el primer tomo de Savia, que continuará en el Amazonas y que dará, completa, la vuelta a esta Colombia generosa en plantas para contarnos con qué está sembrada la piel de nuestra patria. Y para que sintamos verdadero orgullo.

fquiroz64@gmail.com

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