Federer comió chorizo, tomó aguardiente y se llevó café

Federer comió chorizo, tomó aguardiente y se llevó café

En su paso por Colombia, el tenista suizo se encantó de la gente y anunció que podría regresar.

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17 de diciembre 2012 , 12:48 a.m.

Este lunes, Roger Federer ya está empezando su trabajo de pretemporada en Abu Dabi. El tenista suizo, que dejó el país en la madrugada del domingo en el mismo avión privado en el que llegó a Bogotá, viajó directo a Suiza, donde desembarcó para dejar algo del equipaje que trajo para el tour suramericano y emprendió trayecto hacia su destino final: Asia, antes de comenzar la primera gira de la temporada por Oceanía, cuyo mayor objetivo será el Abierto de Australia.

Pero antes de dejar a Colombia, Federer disfrutó un poco del ambiente que se vive en Bogotá. El viernes asistió, después de sus compromisos, a La Mar, el restaurante de moda ubicado en Usaquén.

De entrada comió un tirado de pescado, el plato fuerte fue un róbalo y remató con un postre de maracuyá y guanábana con hojaldre. Todo lo pasó con un par de aguardientes y agua con gas.

En la fiesta de despedida del sábado, en el cuarto piso de Andrés Carne de Res DC, después de vencer en la exhibición a Tsonga 7-6(6), 2-6, 6-3 degustó algo de la gastronomía nacional: patacones, plátanos asados, papas criollas, chorizos y cortes especiales de carne, como el lomo. Las pasó con unas cervezas Águila bien frías y otros aguardienticos...

Aceptó bailar, pese a que no quería, tras la insistencia de los tenistas Santiago Giraldo, Alejandro Falla y el propio Tsonga, uno de los más animados de la fiesta, junto con la checa Andrea Hlavackova y la eslovaca Daniela Hantuchova.

Federer salió del lugar a las 12:15 de la madrugada e inmediatamente se dirigió al aeropuerto. Además de los gratos recuerdos –que le aseguraron, en un futuro no muy lejano, su regreso de manera oficial al país, según cuentan los organizadores del juego amistoso–, el suizo retornó con varios obsequios, no solo para él, como las camisetas de la Selección Colombia y del Deportivo Cali (que le regaló el portero Faryd Mondragón (Federer le obsequió una raqueta autografiada), sino con unos brazaletes y unos chales tipo exportación hechos en Boyacá para su esposa, Miroslava Vavrine.

También llevó unas mochilas típicas de la Costa Atlántica, un sombrero vueltiao y el trofeo de plata, hecho por Liliana Botero. En el numeroso equipaje también iban 10 kilos de café Juan Valdez pedidos por el propio jugador y de su padre, Robert.

Manuel Maté, organizador del Encuentro Bancolombia, cumplió con el pedido, pese al inconveniente físico –desgarro de la retina– que le produjo el estrés de una exhibición inolvidable.

ANDRÉS BOTERO B.
REDACCIÓN DEPORTES

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