Oposición egipcia rechaza referendo constitucional propuesto por Mursi

Oposición egipcia rechaza referendo constitucional propuesto por Mursi

Presidente islamista programó referendo para el 15 de diciembre.

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10 de diciembre 2012 , 12:46 a. m.

La principal coalición de oposición de Egipto rechazó este domingo el plan del presidente Mohamed Mursi para un referendo constitucional esta semana, afirmando que se arriesga a arrastrar al país a una "confrontación violenta".

La decisión de Mursi este sábado de cancelar un decreto en que se otorgaba amplios poderes no aplacó a sus opositores, que lo acusaron de empujar a Egipto más profundamente en la crisis al rehusarse a posponer una votación sobre una Constitución redactada por islamistas.

"Estamos en contra de este proceso de principio a fin", declaró en una conferencia de prensa Hussein Abdel Ghani, portavoz del Frente de Salvación Nacional, y llamó a más protestas callejeras para mañana martes. Los principales líderes de la agrupación, el ganador del Premio Nobel de la Paz Mohamed ElBaradei, el ex ministro de Relaciones Exteriores Amr Moussa y el izquierdista Hamdeen Sabahy, no fueron al evento.

Cientos de manifestantes se congregaron alrededor del palacio de Mursi, pese a tanques, alambres de púas y otras barreras instaladas la semana pasada luego de que enfrentamientos entre islamistas y sus rivales dejaron un saldo de siete muertos.

"Realizar un referendo ahora, ante la ausencia de seguridad, refleja prisa y una ausencia de un sentido de responsabilidad por parte del régimen, que se arriesga a empujar al país hacia una confrontación violenta", declaró el Frente de Salvación Nacional a través de un comunicado.

Los Hermanos Musulmanes, que llevaron al poder a Mursi, llamaron a la oposición a aceptar el veredicto del referendo. Los islamistas consideran que el referendo sellaría una transición democrática que comenzó cuando un levantamiento popular derrocó a Hosni Mubarak hace 22 meses luego de tres décadas de Gobierno de un solo hombre apoyado por los militares.

Sus adversarios liberales, izquierdistas y cristianos afirman que el documento que será presentado a votación podría amenazar las libertades y que no contempla la diversidad de los 83 millones de habitantes de Egipto.

Mursi cedió algo de terreno el sábado pasado, cuando canceló el criticado decreto emitido el 22 de noviembre que le daba poderes extraordinarios y protegía sus decisiones de revisiones judiciales.

Sin embargo, algunas medidas adoptadas en virtud del decreto siguen vigentes y el presidente ha insistido en que se realice el referendo el 15 de diciembre. Ahmed Said, destacado miembro del Frente de Salvación Nacional, dijo que la decisión de seguir adelante con el referendo era "sorprendente" y un "acto de guerra" contra los egipcios.

Egipto está dividido entre los islamistas, que estuvieron proscritos por décadas, y sus rivales, que temen que los conservadores religiosos quieran silenciar otras voces y restringir las libertades sociales. Muchos egipcios sólo quieren estabilidad y una recuperación económica.

El portavoz de los Hermanos Musulmanes, Mahmoud Ghozlan, afirmó que la cancelación del decreto de Mursi había removido cualquier motivo para la controversia. "Pedimos a otros que anuncien su aceptación del resultado del referendo", comentó Ghozlan en la página del grupo en Facebook, preguntando si la oposición aceptaría "los (principios) básicos de la democracia".

La anulación del decreto de Mursi, anunciado cerca de la medianoche tras un "diálogo nacional" que fue boicoteado por casi todos los críticos del presidente, no ha cerrado una profunda división política.

El primer ministro, Hisham Jandil -un tecnócrata con inclinaciones islamistas- afirmó que el referendo es la mejor prueba de opinión. "El pueblo es el que hace el futuro mientras tengan la libertad de acudir a las urnas en elecciones, libres, justas y democráticas", dijo en un comunicado del gabinete.

Pero facciones de la oposición, que no están seguras de su capacidad de lograr oponerse a la Constitución ante la fuerza organizacional de los islamistas, quieren que el documento sea redactado nuevamente antes de cualquier votación. "Una constitución sin consenso no puede ir a referendo", dijo Hermes Fawzi, de 28 años, un manifestante acampado junto a docenas de personas a las puertas del palacio presidencial.

"No es lógico que sólo una parte de la sociedad haga la Constitución", agregó. Egipto se sumió en la agitación después de que Mursi tomó poderes para detener cualquier acción de la corte que apuntara a entorpecer la transición. Una asamblea liderada por los Hermanos Musulmanes y otros islamistas posteriormente aprobaron rápidamente la Constitución que habían demorado seis meses en redactar.

Tras el diálogo auspiciado por Mursi, un portavoz anunció que el presidente había emitido un nuevo decreto cuyo primer artículo "cancela la declaración constitucional" del 22 de noviembre. Agregó que el referendo no puede ser retrasado por motivos legales. Los militares, que lideraron la transición de Egipto por 16 turbulentos meses tras la caída de Mubarak, dijeron el sábado a las facciones en pugna que sólo el diálogo podría evitar una "catástrofe".

Pero una fuente militar afirmó que esos comentarios no son la antesala de una toma por parte del Ejército.

REUTERS
EGIPTO

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