Rosario Murillo, la mística sombra del presidente Daniel Ortega

Rosario Murillo, la mística sombra del presidente Daniel Ortega

Primera dama 'nica', que según algunos será la interlocutora con Colombia, es una superministra.

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08 de diciembre 2012 , 11:05 p. m.

Las calles de Managua, la capital de Nicaragua, se muestran adornadas con altares e imágenes de la Virgen María, patrona de este pequeño país, acompañadas de carteles y publicidad oficial del gobierno de Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo, convertida -según algunos medios- en la interlocutora con Colombia para los temas relacionados con el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que definió las fronteras marítimas entre los dos países.

Murillo, vocera oficial y jefa de hecho del Gabinete, ha dedicado las últimas semanas a organizar lo que en este país es conocido como la Purísima: una fiesta católica en la que se celebra a la Virgen cantando de altar en altar. Se trata de celebraciones privadas, pero que el Gobierno, de manos de Murillo -que se convirtió al catolicismo en el 2005- trasformó en una fiesta oficial, impregnando toda la actividad del Ejecutivo y convirtiendo a la capital en un gran altar al aire libre.

"Muy buenas tardes, queridas familias nicaragüenses; buenas tardes, hermanos de los medios del Poder Ciudadano; estamos en el octavo día del Novenario de Nuestra Madre, Reina, María Inmaculada Concepción... ¡Nicaragua de María, María de Nicaragua...!", se escucha en las pantallas de la TV al mediodía, cuando Murillo aparece para dar su mensaje diario, una acción que ni el presidente Ortega hace en este país.

En Nicaragua se dice que las decisiones del día a día de la Administración pública las toma Murillo: es ella quien decide qué deben decir los ministros, cuando dicen algo, dado que la orden dictada por ella es no dar declaraciones a la prensa independiente. Es Murillo quien designa y despide a funcionarios.

También es Murillo quien se dirige a la nación en lugar del presidente Ortega, tal y como ocurrió inicialmente tras conocerse el fallo de la CIJ con Colombia.

La esposa de Ortega es quien recibe a presidentes e invitados oficiales en lugar del canciller Samuel Santos y, posiblemente lo más importante, controla los controvertidos y temidos Consejos del Poder Ciudadano (CPC), el brazo político del Frente Sandinista en los barrios y colonias del país, donde se dice que son los ojos y oídos del Gobierno. Murillo obliga a que la llamen 'compañera Rosario'.

'La compañera' es una superministra, un personaje omnipresente en el gobierno de Ortega, de quien nunca se separa: es su asistente personal, traductora y vocera. Nacida en 1951 en Managua, quienes la han conocido la definen como culta y amante de la poesía; pero también como mística, rencorosa y vengativa.

En Nicaragua es famosa su hostilidad hacia el poeta Ernesto Cardenal, con el que ha mantenido una vieja disputa iniciada en los 80, durante el Gobierno revolucionario, cuando Murillo buscaba el control del sector cultural del país. Entonces Cardenal era ministro de Cultura.

Murillo ha hecho del misticismo un elemento del Gobierno. Ella misma se encarga de decorar los entarimados oficiales con flores y símbolos religiosos y místicos, como la Mano de Fátima, para garantizar la buena suerte en los actos oficiales. "Murillo vive y profesa el mundo de la espiritualidad y lo sobrenatural. Quien la ve de licras atigradas en sus delgadísimas piernas, 30 anillos en sus manos, una decena de collares, media docena de brazaletes, visera fucsia y lentes redondos, tipo John Lennon, lejos está de relacionarla con la figura tradicional de las primeras damas", escribió el periodista Octavio Enríquez en un perfil que preparó sobre ella.

Fuentes que prefieren el anonimato dicen que sus supuestas ambiciones de poder pueden desatar fuertes divisiones entre los círculos cercanos a Ortega, que aparentemente no confían en la primera dama y temen que ella quiera suceder a su marido.

Críticas feministas

Las feministas critican a Murillo por la defensa acérrima que hizo de Ortega cuando su hija, Zoilamérica Narváez, lo acusó de abuso sexual cuando era niña. Fue en 1998 y entonces Murillo creó toda una estrategia de comunicación que la convirtió en la mano derecha del caudillo.

CARLOS SALINAS MALDONADO

Para ELTIEMPO

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