Los textos escolares, cada vez más en desuso

Los textos escolares, cada vez más en desuso

Editoriales dicen que mitad de alumnos no los usan, pues el Gobierno no ha vuelto a comprarlos.

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08 de diciembre 2012 , 04:40 p. m.

El texto escolar, un libro que antaño era infaltable en las prolongadas listas de materiales educativos, pasa por un mal momento.

Un arrume de fotocopias ha ocupado su lugar en muchos colegios oficiales, donde la obligación de comprarlos es cosa del pasado; en los privados, por el contrario, se mantiene viva su circulación, a costa de pagar por ellos valores más altos, asumidos por las familias.

No en vano la Cámara Colombiana del Libro está preocupada por la disminución en las ventas. Según su presidente ejecutivo Enrique González, “desde 1994 hasta la fecha, ha caído en más del 50 por ciento el uso del texto escolar, básicamente en el sector oficial.

Según él, de 16 millones de ejemplares de textos escolares que se vendían en 1994 hoy se venden 7 millones.

La educación pública está desatendida en este aspecto, pues el Gobierno no invierte en textos y esto afecta se refleja en el desempeño de sus estudiantes”, asegura.

Hoy, según Isabel Cristina Arboleda, directora general de Ediciones SM, casi la mitad de los alumnos en el país no usa texto. “Es menos de medio libro por alumno”, acota.

“Es competencia del maestro qué tipo de ayudas pedagógicas utiliza, aunque desde el Ministerio creemos que los buenos textos escolares son importantes para mejorar la calidad. Por eso dotamos, recientemente dotamos de textos al 57 por ciento de los niños de básica primaria que forman parte del programa ‘Todos a Aprender”, dijo la Ministra de Educación, María Fernanda Campo.

Según ella, es discrecionalidad de la entidad territorial adquirir los textos escolares y el Ministerio no las puede obligar a hacerlo. “Nuestra función no es medir la calidad de los textos escolares, eso lo hacen las entidades territoriales y los maestros”, recalca.

Si bien muchos docentes se apoyan en su saber propio y en guías elaboradas bajo su criterio para transmitir conocimiento, expertos señalan que el desuso de los libros no solo tiene que ver con costos, sino con el viraje en el concepto de su uso en el aula. Hoy son un apoyo, y no el universo del saber.

La Ministra de Educación, María Fernanda Campo, opina que el uso de las guías –criticada por González– es procedente e importante.

“También es fuerte la competencia tecnológica –explica Isabel Segovia, ex viceministra de educación y gerente de la Fundación Compartir-. Hay mucho material disponible en medio virtual que es gran apoyo para los docentes”.

Y agrega que no se ha desestimulado su uso, sino que ahora se entiende que es el educador quien debe evaluar la utilidad pedagógica del texto en su clase. Es útil en el aula siempre y cuando esté integrado al programa pedagógico que el docente quiera desarrollar.

“El desuso de los textos en colegios oficiales ha sido particularmente por los costos… A veces, por cuidar el bolsillo de los padres de familia, se sugieren libros más basados en su precio y no necesariamente son los mejores”, dice Gustavo González, gran maestro compartir de 2008.

Según él, un buen texto escolar orienta y organiza los contenidos para que el docente lleve su proceso pedagógico.

La calidad de los textos

“En los últimos 20 años han mejorado en color, imagen y diseño, pero no pedagógicamente”, dice el director del Instituto Alberto Merani, Julián de Zubiría. Según él, muchos no ayudan a pensar, no favorecen la interpretación ni desarrollan la argumentación. Están desactualizados y suelen reflejar un pensamiento único que va en contravía del desarrollo de un pensamiento crítico.

Rosa Julia Guzmán, directora de la maestría en pedagogía de la Universidad de La Sabana, apoya esta apreciación y explica que aunque es difícil lograr un texto escolar que funcione para todos, pues la enseñanza se produce según las necesidades particulares del contexto, los contenidos de varios libros se apartan del rigor científico y académico de las disciplinas al fragmentarlas en conocimientos triviales y básicos que funcionen para una materia escolar determinada, bajo el supuesto de que los niños aprenden a pedazos.

“El texto quiere asumir una tarea que no le corresponde, que es la de tomar decisiones acerca de qué, cómo y cuándo enseñar -acota Guzmán-. El profesor debe tener acceso a un campo del saber amplio, profundo, fundamentado y, con su saber pedagógico, tomar decisiones de qué es lo que enseña”.

A juicio de expertos, no se puede desconocer el aporte académico de un buen texto escolar, particularmente en matemáticas, ciencias y lenguaje; eso sí, aunado a la creatividad del docente y a otros recursos educativos.

Según Francisco Cajiao, rector de la Fundación Universitaria Cafam, en los países donde el nivel académico es muy alto los estudiantes cuentan con textos escolares de muy buena calidad, pero también con muy buenos maestros. “La sensación que yo tengo es que ni las editoriales están haciendo buenos textos escolares en Colombia ni el gobierno los ha estimulado para eso”.

Hay colegios que piden textos muy caros que no se usan o se subutilizan, porque solo sirven las páginas del comienzo. Por eso, sostiene Segovia, al imponerle al maestro el uso de un texto escolar determinado se corre el riesgo de que no lo utilice, lo que termina siendo un costo muy alto no solo para el colegio sino para los padres de familia.

¿Cuál es un buen texto?

Aquel que permite revisar, reelaborar y profundizar conocimientos, señala Julián de Zubiría. Que esté acorde con el desarrollo del niño, que enseñe a pensar y que esté ligado a las ideas contemporáneas en educación.

Libros que ayuden a entender la construcción de los conceptos en una ciencia determinada y que recojan artículos actualizados.

También, que incluyan dentro de la bibliografía direcciones de páginas donde los estudiantes puedan acceder al conocimiento, que sean muy interactivos y que planteen problemas reales, acota la pedagoga Rosa Julia Guzmán.

¿Qué dicen las editoriales?

Carvajal Educación

“Desde nuestro trabajo somos muy rigurosos y nos esmeramos en dar las mejores herramientas didácticas a los maestros. La calidad de la educación está fuertemente influenciada por la formación de los maestros y por lo que ellos hacen dentro de las aulas. Nosotros procuramos darles materiales que contribuyan con su formación. El texto es la más poderosa herramienta didáctica que existe y que sigue teniendo vigencia en los países más desarrollados. Esto se demuestra con investigaciones sobre uso de texto y con los resultados en las pruebas internacionales que muestran que los países con mejores resultados usan textos”: Gustavo Adolfo Victoria, gerente de contenidos y soluciones educativas Colombia.

“No estoy de acuerdo con que el texto esté a la misma altura ni sea comparable con un proyector. Creo que la respuesta ahí debe dejar claro que la forma de medir la calidad del texto es a través de los indicadores del proceso de aprendizaje de los chicos, además del uso que le da el docente. Un proyector no incide en los resultados de los exámenes de los alumnos. Un texto sí”: Diego Meriño, gerente para la región Andina de Carvajal Educación.

Ediciones SM

“Frente a la crítica de la desactualización de textos, muchas de las editoriales que hoy están en Colombia tienen casas y sedes en 10 ó 12 países e invertimos una buena parte de nuestro presupuesto en investigación anual; vamos a los colegios a ver qué está funcionando. Todos los años actualizamos textos en información y en metodología…Hoy nuestros libros, a tono con la tecnología, refieren a otras fuentes como enciclopedias y páginas de Internet seguras”: Isabel Cristina Arboleda, directora general.

Santillana

“El libro siempre ha sido un apoyo a la labor que lleva a cabo el docente en el aula de clase. Santillana ofrece a los docentes guías didácticas que no son otra cosa que modelos de acciones metodológicas, que los docentes pueden llevar a la práctica con el único objetivo de motivar a sus estudiantes, desarrollar en ellos competencias, habilidades y actitudes, alcanzar las metas educativas que se han propuesto y enriquecer las experiencias de enseñanza y aprendizaje”: Nancy Ramírez, directora de contenidos.

ANDREA LINARES GÓMEZ
Redacción Vida de Hoy

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