Guillermo Hoyos, premio Orden Gran Maestro del Ministerio de Educación

Guillermo Hoyos, premio Orden Gran Maestro del Ministerio de Educación

Director del Instituto de Bioética de la Javeriana, se destaca por su trabajo con la realidad social

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07 de diciembre 2012 , 07:29 p. m.

Si algo ha caracterizado al humanista y pensador Guillermo Hoyos es su compromiso con la realidad social. Es uno de los pocos filósofos del país que aterriza lo abstracto del discurso de esta disciplina a la esfera política, a la ética, a la democracia. Ha introducido en las aulas un pensamiento filosófico que habla de la dignidad humana y la defensa de los derechos fundamentales. De pensar en público.

Esta labor formadora lo ha convertido en el "padre espiritual" de casi cuatro generaciones de filósofos que han pasado por sus manos y aprendieron de él a respetar la pluralidad y a apostarle a la comunicación frente a la violencia.

Precisamente por su trayectoria y dedicación en el campo educativo, Guillermo Hoyos recibió el lunes pasado, del Ministerio de Educación, la condecoración Simón Bolívar Orden Gran Maestro, durante la ceremonia Los Mejores en Educación 2012.

De 77 años y oriundo de Medellín, Hoyos es licenciado en filosofía y letras de la Universidad Javeriana, en Teología del Sankt Georgen Graduate School of Philosophy and Theology (Fráncfort, Alemania) y doctor en Filosofía de la Universidad de Colonia, Alemania, con una tesis laureada sobre la fenomenología de Edmund Husserl.

Durante más de 20 años fue docente de Filosofía en la Universidad Nacional y decano de la facultad de Ciencias Humanas de la misma institución. Por varios años fue director del Instituto Pensar de la Universidad Javeriana y hoy dirige el Instituto de Bioética de ese centro académico.

Además de haber sido uno de los primeros consejeros del Consejo Nacional de Acreditación (CNA), entre el 2000 y el 2005, el profesor Hoyos fue el artífice en el diseño de instrumentos de evaluación de alta calidad para los programas universitarios y coordinador de la Comisión Nacional de Doctorados y Maestrías.

A él se debe, igualmente, la introducción de la Filosofía práctica de Kant, que en esencia es Filosofía moral, política y del derecho, y de la teoría de la acción comunicativa de Jürgen Habermas. Quienes conocen su trayectoria y pensamiento sostienen que es uno de los que mejor ha interpretado sus postulados.

Hoyos trajo al país lo que se denominó la escuela de Fráncfort, que en sus inicios tuvo a filósofos y sociólogos alemanes como Theodor Adorno y M. Horkheimer, y posteriormente a Habermas. La característica general de esta escuela es, a diferencia de la Filosofía tradicional, su compromiso con la realidad social. Este pensamiento, sumado a su arraigo kantiano, hicieron de Hoyos un pensador comprometido con movimientos sociales y procesos políticos.

"Me he entusiasmado con la teoría de la comunicación, la educación como comunicación y la comunicación como el soporte de una discusión crítica política, una corriente contemporánea que tiene que ver con John Rawls y el liberalismo político, y con Jürgen Habermas, quien reflexiona por una democracia participativa", afirmó Hoyos en una entrevista concedida a este diario hace pocos meses.

La Filosofía, para él, tiene una participación política clave, particularmente en procesos de formación ciudadana, en escuelas, en universidades y en el espacio público. "No se debe minusvalorar o silenciar la Filosofía, porque se elimina uno de los aspectos más importantes del pensamiento crítico y utópico", agregó.

El profesor Hoyos considera que en Colombia se está imponiendo una idea diferente de formación ciudadana, que busca preparar para el trabajo, la productividad y la competitividad. "A ello se quiere orientar una educación con fines de lucro. Se privilegia un tipo de investigación que olvida las ciencias sociales y las humanidades, con lo cual se marchita la democracia".

El padre Gerardo Remolina, director del doctorado en Ciencias Sociales y Humanas de la Javeriana, conoció a Hoyos en 1955, cuando era estudiante de Humanidades clásicas. "Es una persona sumamente inteligente. Ya entonces podía enseñar latín en latín y griego en griego. Fue mi profesor de griego clásico".

Cuando él viajó a Alemania, el padre Remolina se fue a estudiar a Roma. No perdieron contacto. Se encontraban en algún lugar de Europa para reflexionar sobre los problemas de Colombia y aportar soluciones desde la Filosofía. A su regreso al país, Hoyos se vinculó a la Universidad Nacional. Con él llegaron diferentes intereses filosóficos.

En un primer momento se interesó en Husserl, luego en Kant, hizo reflexiones excepcionales sobre el marxismo, en medio de las revueltas estudiantiles, y se engolosinó con Habermas. La ética también ha sido una de sus banderas.

"Nos dictaba una materia que se llamaba Kant -afirma Óscar Mejía Quintana, director del doctorado en Derecho de la Nacional y quien fue uno de sus alumnos en los años 70-. Era el profesor insignia de esa asignatura. Tenía una manera de dictar clase de forma cálida, a diferencia de la enseñanza tradicional del filósofo, que es fría, distante".

En esa época, dice Mejía, Hoyos fue abanderado de los procesos de movilización popular y la reivindicación de vivienda digna para los necesitados. Años más tarde, el gobierno de Belisario Betancur lo invitó a ser parte de su comisión de paz en los diálogos con grupos guerrilleros. "Belisario me llamó, en 1984, a colaborar en la Comisión de Verificación. Le parecía relevante que participara un filósofo", dijo en la entrevista. Recientemente, en un artículo publicado por este diario, Hoyos se refirió al perdón de lo imperdonable, donde la sociedad civil juega un papel importante. "El tema de la reconciliación es tan complejo que es necesario que de él se ocupe la Filosofía moral, la Filosofía política y del derecho", manifestó.

Este esfuerzo por analizar la humanidad en todas sus dimensiones es lo que más destaca de él Rubén Duarte, decano de Filosofía de la Universidad Libre y exalumno suyo. Una serie de preocupaciones, según Duarte, han estado en la mente de Hoyos los últimos años: el problema de la corrupción, la pérdida de identidad e ideología de los partidos políticos y las posturas conservadoras que impiden el desarrollo libre de la individualidad.

Desde la Bioética, también ha sido enfático en recalcar la importancia del humanismo. Hoyos considera que las investigaciones en este campo tienen que ayudar a construir una práctica médica más humanizada, que se ejerza frente a las personas y no frente a cuerpos deshabitados.

Numas Armando Gil, director del Instituto de Filosofía de la Universidad del Atlántico, lo describe: "Él es un papá mayor en el sentido filosófico, es uno de los filósofos actualizados del pensamiento aplicado a la sociedad".

Andrea Linares Gómez
Redactora de Vida de Hoy

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