La obra Parque de la Independencia sigue en el limbo

La obra Parque de la Independencia sigue en el limbo

Mincultura dijo que no puede decidir su futuro porque el IDU no les ha pasado el proyecto.

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06 de diciembre 2012 , 08:57 p. m.

Una acción popular que paró el proyecto Parque Bicentenario, argumentando razones estéticas, culturales y ambientales, ya despertó la indignación de asociaciones y comerciantes del centro de Bogotá, que se resisten a frenar el progreso de la ciudad cinco años más.

Todo comenzó cuando Ernesto Lleras Manrique y 14 residentes de las Torres del Parque presentaron una demanda de acción popular a un juzgado adminis trativo de descongestión de Bogotá, que en 2011 llegó al Tribunal Administrativo de Cundinamarca por falta de competencia.

Fue en ese momento (31 de enero de 2012) cuando se ordenó al Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) la suspensión de los trabajos, que hacen parte de la fase III de TransMilenio, sobre el Parque de la Independencia, en la calle 26, entre las carreras 5a. y 7a.

Los 14 accionantes argumentaron que en la obra de Confase se violaron derechos colectivos por depredación de especies nativas como palmas centenarias y cauchos sabaneros, es decir, que nunca se midió el impacto ambiental y que las obras civiles se realizaron sin la intervención de entidades de control. "Por eso nosotros queremos que la obra sea demolida. Es claro que hay un detrimento patrimonial", dijo Luz Helena Sánchez, del colectivo Habitando el Territorio que está a favor de los demandantes.

Lo cierto es que la obra ya ha avanzado en un 50 por ciento y en ella se han invertido 30.000 millones de pesos para articular el costado sur y norte de la calle 26, entre carreras 5a. y 7a.

El proceso se enredó más cuando el juzgado Sexto Administrativo dijo que había que vincular al proceso al Ministerio de Cultura, luego de que el Consejo Asesor de Patrimonio Cultural dijera, el 2 de septiembre del 2011, que el parque tiene las características para ser declarado bien de interés cultural.

Es decir, había que esperar un concepto que acreditara que la cartera autoriza la construcción en un área de influencia de las Torres del Parque que sí son bien de interés cultural.

Pero cuando se pensaba que la demora era del Ministerio de Cultura, el director de Patrimonio, Juan Luis Isaza Londoño, le explicó este jueves a EL TIEMPO que el IDU no ha radicado ningún proyecto único y concreto. "Nos han entregado cuatro distintos y nosotros no podemos decidir nada en abstracto", puntualizó.

De lo que piensa el Ministerio solo se sabe que en 2011 dijo que la obra no tenía impactos negativos directos sobre los inmuebles declarados bienes de interés cultural y de los árboles se ratificó que la tala estuvo aprobada por la Secretaría de Ambiente.

La decisión final se sabrá solo cuando Mincultura pueda estudiar las implicaciones del proyecto, que alega, no ha recibido del Distrito. Para la noche de este jueves, la directora del IDU, María Fernanda Rojas, no se había pronunciado al respecto.

Mientras todo esto se define, la obra se deteriora. La directora y arquitecta de la Asociación Cívica San Diego dijo que hay riesgo de que unas vigas de la obra, sin amarrar, se desplomen ante un movimiento brusco.

6.000 firmas para que se termine obra

La parálisis de casi un año de las obras del Parque de la Independencia llevó a un grupo cívico y empresarial a exigir su terminación, ante el riesgo de incurrir en detrimento patrimonial.

En oposición a los vecinos que piden la demolición, este grupo envió un escrito del abogado Igor Peña y 6.000 firmas más para exigirle al Ministerio de Cultura que tome una decisión por los perjuicios que la parálisis le ha causado a la comunidad en movilidad, ambiente, seguridad y basuras. "Podríamos hablar de un posible detrimento patrimonial para la ciudad", dijo el abogado.

Para él, los argumentos de los demandantes por razones estéticas o de que el parque quede más abierto al público, aunque válidas, no se equiparan con el daño que se hace al frenar un proyecto que beneficia a toda la capital. "La obra no afecta a las Torres del Parque y lo de los árboles ya se sabe que se contó con todos los permisos", agregó.

Aunque el abogado está de acuerdo con que el proyecto finalice con los mayores cuidados para preservar los monumentos y joyas históricas del lugar dice que demolerla sería gravísimo. "Eso lo insinuó el alcalde Gustavo Petro y sería catastrófico", advirtió. La posición es compartida por la Asociación Cívica San Diego, que representa la voz de 180 personas entre comerciantes, empresarios y residentes. "Sabemos que esta obra tuvo errores de planeación pero ya avanzada en 50 por ciento debe terminarse, eso sí, con las mejores normas urbanísticas". Para los amigos de terminar la construcción, la demanda es como "llorar sobre la leche derramada" y sucumbir al riesgo de tumbar una obra que pagamos todos los bogotanos.

CAROL MALAVER
Redactora de EL TIEMPO 

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