Hace 100 años

Miércoles 4 de diciembre de 1912 Un cráneo anónimo sonríe maliciosamente mientras que la ciencia busca saber si es la cabeza de Descartes, como lo afirma Monsieur Darboux. La calavera sin identificar ha pasado de sabios a anticuarios. La última vez, un comprador pagó 35 francos por la pieza, que se confundió con las osamentas de los animales del Museo de París (Francia) durante su inundación.

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