Colombia y Nicaragua abren puertas de diálogo tras fallo de la CIJ

Colombia y Nicaragua abren puertas de diálogo tras fallo de la CIJ

Aunque Gobierno busca recursos frente al fallo, ambos países descartaron uso de la fuerza.

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01 de diciembre 2012 , 09:54 p. m.

La posibilidad de que la tensión derivada del fallo de la Corte Internacional de Justicia, que le quitó a Colombia parte de su mar territorial para dárselo a Nicaragua, escale hacia acciones bélicas quedó totalmente descartada por los gobiernos de los dos países.

Este sábado, en Ciudad de México, los presidentes Juan Manuel Santos y Daniel Ortega acordaron darle al asunto un tratamiento diplomático, estableciendo canales de comunicación para tratar los problemas derivados de esta nueva realidad.

Ese consenso, sin embargo, no impedirá que Colombia acuda a recursos que le permitan hacer frente al fallo. “Le dijimos (a Ortega) que manejemos esta situación con cabeza fría, en forma amigable y diplomática, como se deben manejar este tipo de asuntos para evitar incidentes (…) Nadie quiere una confrontación bélica. Es el último de los recursos”, dijo Santos.

El mandatario subrayó que el Gobierno seguirá “buscando los mecanismos que tiene a su disposición la Corte Internacional de La Haya y la diplomacia internacional para restablecer los derechos que ese fallo vulneró en materia grave para los colombianos”, algo que, enfatizó, “no excluye los canales de comunicación con Nicaragua”.

Santos y Ortega se reunieron en la capital mexicana, a donde los dos viajaron con motivo de la posesión del mandatario azteca, Enrique Peña Nieto. El encuentro duró cerca de 20 minutos.

El mandatario de Nicaragua dijo que su país quiere “abrir canales de comunicación que vayan asegurándole al pueblo raizal su derecho a la pesca” y, al igual que su colega colombiano, aseguró que “está totalmente descartada cualquier acción bélica”.

Tras invitar a Santos a “superar cualquier obstáculo”, Ortega señaló que habrá “comunicación permanente entre las diferentes instancias que tienen presencia en la zona”.

El pasado jueves, el presidente Santos anunció que Colombia no aplicará el fallo hasta que se garantice que se restablecerán los derechos que la CIJ vulneró.

Una de las preocupaciones centrales tiene que ver con la posibilidad de que los pescadores artesanales del archipiélago puedan seguir realizando sus faenas en las aguas que durante más de dos siglos le pertenecieron a Colombia.
“Le explicamos en forma clarísima (a Ortega) nuestra posición: queremos que los derechos de los colombianos, de los raizales, no sólo en materia de pesca artesanal, sino otros derechos, queden restablecidos y garantizados. Él entendió”, agregó Santos.

Colombia ya está analizando los mecanismos que permitan el restablecimiento de los derechos vulnerados por el fallo.

“Hay razones para defender los derechos, en especial de los colombianos del archipiélago. Es un tema fundamental para Colombia”, le dijo a EL TIEMPO el jurista Manuel José Cepeda, quien integra el pool de expertos a cargo de la confección de la hoja de ruta jurídica para afrontar este nuevo escenario.

Santos se reunió con ‘vice’ de EE. UU.

Santos también se reunió con el vicepresidente de EE. UU., Joe Biden. “Volvimos a ratificar la relación estratégica que tenemos”, dijo el mandatario. Seguridad y economía, temas clave.

Fortalecer la diplomacia, el nuevo reto

Ante la renuncia del Pacto de Bogotá, tratado que regla los diferendos entre los Estados de forma pacífica, Colombia quedó obligada a consolidar una diplomacia más eficaz que le permita maniobrar en la esfera internacional.
Aunque el efecto de salir de la órbita de la Corte de la Haya solo quedará en firme desde noviembre de 2013, el Gobierno debe comenzar a rediseñar desde ya su política exterior y suplir las debilidades que quedaron en evidencia tras el fallo adverso de ese tribunal, en el litigio en el que se perdió una gran porción de mar caribe con Nicaragua.

Bogotá es consciente de que la fronteras del país aún están en riesgo por 12 meses más si alguna Nación vecina reclama territorio con base en esa jurisprudencia, pero también tiene la certeza de que solo con la denuncia del Pacto puede cerrar para siempre la puerta a una demanda similar a la de Nicaragua.

El presidente Juan Manuel Santos aseguró que “son los tratados” bilaterales y “no las sentencias proferidas por la Corte Internacional de Justicia” las que fijan las fronteras. Esta tesis es la que obliga al país a enfocar sus esfuerzos en fortalecer su política exterior para relacionarse con otros Estados.

Colombia sabe que con la salida del Pacto no cambiará el fallo de La Haya y que para abordar cualquier escenario de solución pacífica de conflictos necesita una diplomacia más contundente para defender los intereses del país.
Eduardo Velosa, catedrático de la Javeriana, dijo que al salirse de la órbita de la CIJ para evitar ser demandado, Colombia también podría quedarse sin la posibilidad de demandar ante ese tribunal.

No obstante, hay voces como las de Jaime Pinzón, de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, que indican que denunciar el Pacto “no tendría consecuencias y se debió hacer hace muchos años”.

Carlos Enrique Arévalo, analista de la Universidad de La Sabana, afirmó que se debe replantear la política exterior, no solo por el retiro del Pacto “sino también por las consecuencias negativas del fallo de La Haya, el cual demostró que hace falta más eficacia en la diplomacia”.

REDACCIÓN POLÍTICA

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