'Hágalo usted mismo', una nueva filosofía

'Hágalo usted mismo', una nueva filosofía

Tejer y coser o cultivar tomates son parte de un movimiento que reivindica los trabajos manuales.

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01 de diciembre 2012 , 06:50 p. m.

En la New York Public Library, uno de los edificios más bellos del Midtown de Manhattan, entre las salas de conferencias de Premios Nobel y exposiciones de Dickens y Lincoln, hay un club con cada vez más miembros, y no es el de lectura. Su nombre es Taller de Tejido y Costura, y sus participantes tienen que llevar agujas e hilo y se reúnen una vez a la semana para tejer. No se imaginen un grupo de Desperate Housewives (la serie Mujeres desesperadas), la imagen se acerca más a una reunión de mujeres (y hombres) profesionales de Wall Street que, estresados tras jornadas interminables, se relajan haciéndose sus propias bufandas y sacos. Estos clubes, bastante comunes en la zona alta de Nueva York –también los hay para hacer pan, pasteles y cultivar tomates en casa–, son parte de una tendencia que arrasa en Europa y EE. UU.: el Do it Yourself (DIY). El ‘hágalo usted mismo’ es heredero de los movimientos anticapitalistas, y la moda y el estilo de vida lo han hecho suyos. Así que tejer, hacer punto y cruz o punto y cadeneta son, además de hobbies vintage, una manera de reivindicar el poder de los trabajos manuales en una época hipertecnológica. Y las mujeres están a la cabeza de esta corriente.

Un reciente estudio de la cadena de supermercados Tesco asegura que dos de cada tres chicas compran artículos de jardinería y bricolaje, tres veces más que hace una década. Ellas son ahora las que arreglan el jardín. Pero sin duda el campo que más ha adoptado esta filosofía es la moda. Las pasarelas de París, Milán y Nueva York se han llenado este año de prendas enriquecidas con perlas, cristales y bordados.Un homenaje a la ‘personalización’ de la ropa que nació en los 70 y que adoptaron desde movimientos como el punk hasta las amas de casa. Prada, Louis Vuitton, Dolce & Gabbana y Chanel han embellecido blazers, vestidos, zapatos y bolsos con detalles brillantes, perlas y tachuelas. Un guiño más que evidente al DIY.

Una pionera

Como toda tendencia, esta también tiene su gurú en Internet: Erika Domesek, la fundadora de la web P.S.- I made this (www.psimadethis), una neoyorquina que comenzó su portal con consejos para hacer ropa y accesorios que luego se convirtieron en un libro con más de 25 looks básicos y sus instrucciones para cosérselos en casa. Su lema, ‘Lo veo. Me gusta. Lo hago’, es seguido por decenas de miles de fieles. Todas sus creaciones están inspiradas en pasarelas, streetstyle y las campañas de las grandes firmas. Ella misma es ya una celebrity y ha aparecido en revistas como Vogue y Glamour.

Los últimos en llegar al DIY han sido la salud y el trabajo. La primera, en forma de aplicaciones móviles para conocer mejor el cuerpo. De hecho, en la Apple’s App Store (la tienda de aplicaciones Apple) se pueden comprar hasta 9.000 (1.500 de fitness, unas 1.300 de dietas, más de 1.000 antiestrés y unas 650 de salud femenina). Esta cifra podría aumentar a 13.000 antes de que acabe el año. En el trabajo, alquilar una minioficina compartida (una mesa y un computador en un espacio con más trabajadores) o una sala de reuniones para presentar un proyecto a un cliente potencial es la solución perfecta para muchos freelance. Se llama coworking, y empresas como The Hub alquilan espacios por todo el mundo, desde Zurich hasta Bogotá.

Para que ganen todos

‘Crowdfunding’, financiación en masa

En una época difícil para encontrar financiación de proyectos culturales, existen fórmulas que siguen la filosofía “hágalo usted mismo”, incluso para conseguir dinero. Así, la tendencia ‘crowdfunding’ (financiación en masa) es utilizada por muchos escritores y cantantes para publicar un libro o editar un disco. La fórmula es sencilla: un cantante pide fondos a sus ‘fans’ (normalmente a través de las redes sociales Twitter y Facebook) y estos se movilizan con cantidades muy pequeñas hasta conseguir recaudar la cifra necesaria para editar su obra. Todo un ejemplo de ‘win-win’ (una situación en la que todos ganan).

Verónica Marín
Para EL TIEMPO

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