Tras retiro de Pacto, líos de límites se resolverán con tratados

Tras retiro de Pacto, líos de límites se resolverán con tratados

Partidos respaldan decisión del Gobierno de irse del Pacto. Ecuador, único caso pendiente en la CIJ.

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28 de noviembre 2012 , 09:31 p.m.

Siguiendo el principio de que los límites entre los Estados deben fijarlos los propios Estados, y no una corte, fue que Colombia decidió retirarse del Pacto de Bogotá, que la ataba a la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia de la Haya (CIJ), la misma que la semana pasada le quitó al país una porción de su mar para entregársela a Nicaragua.

Esta decisión, que implica que transcurrido un año ya no podremos ser demandados por límites en ese tribunal, ni podremos demandar, fue comunicada el martes a la Organización de Estados Americanos (OEA) y oficializada ayer por el presidente Juan Manuel Santos y su canciller, María Ángela Holguín. Analistas la calificaron como una decisión "jurídicamente válida" y audaz que le permitiría a Colombia liberarse de "ataduras" que le impedían defender sus intereses.

"Los más altos intereses nacionales exigen que las delimitaciones
territoriales y marítimas queden fijadas por medio de tratados, como ha sido la tradición jurídica de Colombia, y no en sentencias proferidas por la Corte Internacional de Justicia", afirmó Santos al anunciar la decisión.

Detalló que países como Noruega, Canadá, Australia y Nueva Zelanda comparten ese principio que, dijo, no implica que Colombia se separe de "procedimientos pacíficos" para arreglar las diferencias. Subrayó que denunciar el Pacto de Bogotá, suscrito en 1948 y ratificado dos décadas después, "no impide que Colombia acuda a todos los mecanismos y recursos que concede el derecho internacional para defender nuestros intereses y proteger los derechos de los colombianos".

Para Ricardo Abello, profesor y experto en derecho internacional, la denuncia "es una posición jurídica válida en derecho internacional".

Si bien la Corte puede mantener su competencia para determinados casos, pues Colombia ha suscrito y ratificado tratados sobre temas como drogas y sustancias sicotrópicas, esta movida de Colombia, agrega Abello, "frena la competencia de la Corte a nivel regional bajo una perspectiva general".

Lo que el Gobierno busca con la salida del Pacto de Bogotá es evitar que se interpongan nuevas demandas que puedan lesionar el territorio nacional por cuenta de futuras pretensiones, como la de Nicaragua. No obstante, como lo establece el mismo tratado, podría ocurrir que en el año siguiente a su retiro la Corte conozca de nuevas causas en su contra. Y en todo caso, el retiro del Pacto de Bogotá tampoco libera a Colombia de causas ya iniciadas, como la que cursa a instancias de Ecuador.

"El tema tiene un sabor agridulce, pero tengo la sensación de que el Gobierno se va a jugar por una labor más activa y asertiva. La confianza absoluta en el derecho internacional se está rompiendo, para jugar con mayor riesgo y audacia, lo que podría resultar a la postre en una política exterior y de áreas marinas mucho más sofisticada de la que hemos tenido hasta ahora", afirma el historiador Enrique Serrano.

Al confirmar la denuncia del Pacto, la canciller Holguín recordó que, seis décadas después de suscrito el tratado, "menos de la mitad de los países del hemisferio son partes" del mismo, al tiempo que formuló duras críticas al fallo de la CIJ que le quitó mar al país.

"Colombia considera que el fallo contiene vacíos e inconsistencias en la delimitación realizada y que, no obstante, mencionar el principio de la equidad llevó a cabo una delimitación inequitativa. La sentencia debió ceñirse al derecho internacional y respetar la intangibilidad de los tratados en cuanto acuerdo de voluntades válidos y vinculantes", añadió la ministra.

Sostuvo que, a juicio del Gobierno, "la Corte hizo caso omiso de los derechos de los colombianos que habitan en el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, desconoció la importancia vital del acceso a los recursos naturales y dio la espalda a los imperativos del manejo ambiental equilibrado en esta sensible área del Caribe".

Inclusive, algunos críticos de la posición que hasta ahora había asumido Colombia, como el internacionalista Jaime Pinzón López,
calificaron la decisión del Gobierno como "acertada".

El analista Vicente Torrijos calificó la movida de Colombia como "un acto liberador y un cambio de actitud que va a llevar a que Colombia confíe más en la diplomacia".

También confirmó que Colombia examina la relación que pueda seguir ligando al país con la Corte de La Haya, por vía de otros tratados.

"Esta decisión va de la mano del siguiente paso que, a mi juicio, debería ser desconocer el fallo -sin necesidad de decirlo-, con el fin de, si fuera del caso, ir al Consejo de Seguridad de la ONU para iniciar negociaciones en el juego de alianzas y balances de poder", agregó el académico.

La decisión del Gobierno de denunciar el Pacto de Bogotá recibió el respaldo de diversos sectores políticos. Carlos Fernando Motoa, senador de Cambio Radical, la calificó como "una decisión valiente, oportuna y necesaria para que no sigamos perdiendo nuestro mar continental o nuestro territorio".

Y la senadora del Mira Alexandra Moreno dijo que "Colombia debe liderar una campaña con países como Chile, Panamá, Costa Rica y Honduras" para retirarse todos del Pacto de Bogotá y que la Corte mire a América Latina "con respeto". Alfredo Bocanegra, del Partido Conservador, dijo que la decisión del Gobierno "es un acto de responsabilidad con Colombia".

Ecuador, único caso pendiente en tribunal

Por el momento, Colombia no tiene ninguna demanda por límites ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ). De acuerdo con el excanciller Julio Londoño Paredes, hasta ahora el único proceso que le queda vivo a nuestro país en el alto tribunal es una demanda de Ecuador por las fumigaciones de cultivos ilícitos en la frontera con ese país. Esta demanda contra Colombia ante la Corte Internacional fue puesta a comienzos del 2008.

Ecuador argumentó que las fumigaciones realizadas por aviones colombianos muy cerca de la línea fronteriza afectó a personas, cultivos, animales y al medio ambiente de su país.

Para instaurar la demanda, el Gobierno ecuatoriano se basó en el artículo 31 del Pacto de Bogotá, que establece que los Estados reconocen la jurisdicción.

Ecuador busca que la CIJ ordene a Colombia suspender estas fumigaciones y que lo indemnice por el daño causado.

De acuerdo con Londoño, las audiencias por este caso están programadas para septiembre del año entrante.

El retiro del Pacto de Bogotá no tiene incidencia sobre este caso, porque ya está cursando en la Corte Internacional.

Nicaragua dice que decisión no tiene sentido

Managua (AFP). El representante de Nicaragua ante la CIJ, Carlos Argüello, dijo ayer que la decisión de Colombia de denunciar el Pacto de Bogotá no tiene sentido porque los límites marítimos fijados son "cosa juzgada (y) absolutamente nada influye en la sentencia". Colombia no puede alegar "sorpresa" con la sentencia porque "sabían que si (la Corte) se ponía a delimitar (territorios marítimos) iba a salir esto", agregó Argüello.

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