Colombia: La patria es el hogar

Colombia: La patria es el hogar

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28 de noviembre 2012 , 01:25 p. m.

Colombia puso todo sobre la mesa, en lo que respecta al dominio colombiano en el archipiélago de San Andrés y Providencia y su mar territorial, y perdió debido al veredicto de la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Por su parte, Nicaragua casi que duplicó su área y espera llegar hasta el meridiano 78 en el futuro.
 
Mientras el presidente de Nicaragua, provocador, afirma que al gobierno colombiano la única apelación que le queda, ante el fallo adverso, es la "corte celestial", en Colombia hay quienes dicen que ganamos, porque no se perdió más, y otros que no quieren reconocer la derrota. Por ejemplo, el expresidente Uribe, exultante de adrenalina, en plena reunión de la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Grupo de Río, el 7 de marzo del 2008, en República Dominicana, le dijo a su homólogo de Nicaragua, poniendo a todos los presentes de testigos: "Tranquilo. Esperemos el fallo". Sin embargo, después del fallo dice que lo rechaza habiendo estado como gobierno ocho de los once años que duraron las deliberaciones en La Haya.
 
El gobierno colombiano cometió dos errores: uno, haber aceptado la discusión del tratado que le daba plenos poderes a Colombia sobre la plataforma marina y continental en el archipiélago de San Andrés y Providencia (magistrado Gustavo Gómez, eltiempo.com, 19 de noviembre del 2012); y dos, que el Gobierno hubiera querido dar una solución de línea media, más allá del meridiano 82, a las pretensiones de Nicaragua (Enrique Gaviria Liévano, el tiempo.com, 19 de noviembre del 2012).
 
Si Colombia se acogió a la jurisdicción de La Haya era porque estaba dispuesta a aceptar el fallo, que no podía ser igual al statu quo anterior al juicio.  Aceptar un fallo que solo fuera favorable a Colombia, pero en caso contrario no, era no solo oportunista: era infantil. El juicio significaba perder algo. Si no se quería ceder nada, lo mejor era no haber aceptado el juicio, e, incluso, el gobierno de Uribe Vélez, en el 2007, pudo haberse retirado, y no lo hizo. Antonio José Rengifo, profesor de la Universidad Nacional de Colombia, sostiene que "la prudencia aconsejaba a Colombia abstenerse de comparecer; sobraban las razones jurídicas y geográficas para fundamentar esa decisión" ('El fallo de la Corte es nefasto para el orden marítimo del Caribe', semana.com, 24 de noviembre del 2012).
 
En contra de este veredicto se argumenta la pérdida de biodiversidad, lo que es cierto; de áreas de actividad económica (cierto), y de los recursos petroleros, no probados. Sin embargo, Colombia puede extender su mano solidaria para con los sanandresanos implementando un plan de desarrollo alternativo, que resarza las pérdidas monetarias, pero también que le cambie el curso a la isla hacia un desarrollo más incluyente, basado en la educación y el desarrollo tecnológico y las actividades marinas y pesqueras.
 
Colombia es el país 26 en tamaño en el mundo (Nicaragua es el 98) y es el país con la mayor biodiversidad del mundo por kilómetro cuadrado; tiene reservas de petróleo por 10 o12 años, gas y minerales, tierras cultivables y agua. En cuanto a la biodiversidad, es poco lo que se estudia; no se tienen un inventario, ni los usos que se pueden hacer de ella. Por ejemplo, los cultivos transgénicos (Monsanto) ponen en peligro la diversidad genética de las variedades ancestrales de maíz debido a la contaminación genética que proviene de aquellos, pero Monsanto, una compañía extranjera, tiene patente de corso con nuestra diversidad genética. La biodiversidad está a merced de las trasnacionales farmacéuticas y de bioingeniería para su patentamiento con el TLC, el mismo que se firmó con EE. UU., propiciador de la pérdida de Panamá, pero que ahora es socio estratégico de nuestras élites económicas y políticas. Igualmente, con el TLC se ha renunciado a la jurisdicción de las cortes colombianas para dirimir las demandas de los extranjeros contra el gobierno colombiano y se la ha cedido a tribunales de arbitramiento internacionales privados.
 
Los hidrocarburos y los minerales están a disposición de las multinacionales, que no pagan regalías y hacen evasión fiscal. Igualmente, ahora se va a permitir la extranjerización de la tierra para el cultivo y la cría de ganado. ¿Necesitamos más tierras y mares para darlos en concesión a los extranjeros, cuando los colombianos no somos capaces de usarlos productivamente porque es mejor vivir del rentismo? ¿Qué cambió con el veredicto a favor de Nicaragua? La parte que va a dar en concesión el subsuelo marino a las trasnacionales petroleras no es el gobierno colombiano sino el nicaragüense.
 
¿En que país vivimos? Las mineras extranjeras pretenden entrar a saco en las tierras del suroeste antioqueño, así como han entrado en todas partes, en el destruido nordeste antioqueño, en el Chocó, etc. Los cabildos municipales no pueden regular la actividad minera, que pone en peligro la producción de agua en sus cuencas, mientras son contaminadas con cianuro, mercurio y otros materiales. La gran minería, al igual que la minería ilegal, es peligrosa para el ambiente y para la conservación de la biodiversidad y el agua. Sin embargo, el Gobierno prefiere una mísera regalía a conservar el agua, que en el futuro tendrá un valor incalculable.
 
¿En que país vivimos?  Millones de colombianos son extranjeros en nuestra propia tierra, o si no, que lo digan los compatriotas que deambulan por las ciudades en busca de ayuda porque fueron expulsados de sus tierras a sangre y fuego. El hogar es la patria, y estos compatriotas no tienen ninguna, y tampoco tienen mucho que comer: 12.6 por ciento sufre hambre, de acuerdo con la FAO. La patria también es el estómago lleno, y el corazón feliz, con sueños de futuro.
 
El ascenso político de Hitler se construyó sobre su oposición a las reparaciones que los aliados le impusieron a Alemania al ser derrotada en la I Guerra Mundial, y sobre este nacionalismo, convertido después en una ideología supremacista, impuso la II Guerra Mundial, con odio y muerte. Lo que menos necesitamos los colombianos ahora, o más adelante, es que esta derrota diplomática se convierta en un conflicto armado con los hermanos centroamericanos, en historia y destino. Pedir la revisión del fallo es la única salida honorable para Colombia.

La mayor riqueza de Colombia somos los colombianos.

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