Masacre del Diners se convertirá en documental

Masacre del Diners se convertirá en documental

Hace 28 años, en pleno centro de Cali, fueron asesinadas once personas y otras cinco heridas.

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27 de noviembre 2012 , 08:00 p.m.

El día que llegó a Cali, Homero Augusto Sánchez Montoya no encontró la ciudad alegre de la que tanto le habían hablado, y en preparativos de su Feria. Por el contrario, ese 5 de diciembre todos andaban entre escandalizados y temerosos.

Contuvo sus ganas de salir a conocer la ciudad y estuvo todo el tiempo encerrado en la casa de sus primas en el barrio Salomia, 'pegado' a las noticias de la radio y la prensa.

En la primera página de los diarios el gran titular era la masacre del Diners Club, en el edificio Otero, en pleno corazón de Cali.

El 3 de diciembre de 1984, desde las 7:30 y hasta la medianoche, el edificio ubicado en la esquina de la calle 12 con carrera quinta, en la Plaza de Cayzedo, vivió un ritual de sangre en el que nueve mujeres y dos hombres fueron asesinados a puñal y bala, y cinco personas más sobrevivieron a ese horror.

En los dos días siguientes al crimen fueron capturados Luis James Rodríguez, de 18 años, y Jaime Serrano Santibáñez, de 21, quien hasta un mes antes había sido vigilante del lugar y excompañero de las víctimas.

Nunca se logró ubicar a Francisco Antonio Ruiz, o 'Frank', de 23 años, el tercer implicado, de quien años después saldría la versión, nunca confirmada, de que habría muerto a manos de Javier Delgado, jefe del grupo guerrillero 'Ricardo Franco' que operaba en el Cauca.

Sánchez, quien en ese momento tenía 16 años, quedó marcado por el acontecimiento.

Hoy, 28 años después, relee los periódicos de la época y el libro 'La Mirada de los condenados', que sobre esos hechos escribieron Oscar Osorio y James Valderrama. No se cansa de escarbar entre expedientes del caso, una tesis de grado que mantiene a mano y una veintena de entrevista que ha hecho a personas relacionadas con esa masacre.

Todo hace parte de los insumos para el documental que se propone sacar sobre esta tragedia en los primeros meses del 2013.

Desde hace seis meses trabaja en este proyecto en los estudios de la agencia de publicidad y fotografía Altamira. "Me impresionó mucho. La gente decía que el diablo se había metido en la mente de unas personas. Estudié periodismo y siempre tuve la inquietud de contar esa historia. Ahora se cumplen 28 años y creo que es bueno hacer una reflexión", dice este comunicador.

Expresa que en ese época el cubrimiento informativo se centró en los victimarios y no se visibilizó a las víctimas. Los testimonios de sus allegados son la misión que tiene para completar su proyecto.

Visión desde los victimarios

"En esos días la prensa se centró en los dos personajes capturados. Jaime era un joven de tez morena, ojos verdes, algo desafiante y cínico. Y James era un muchacho de apenas 18 años. Se les condenó a 30 años, de los que por trabajo, estudio y buen comportamiento, pagaron apenas algo más de la mitad. Todo esto me llevó a proponerme este trabajo y siento que desde entonces hay cierta tendencia tanto periodística como judicial, que merece una nueva mirada", dice.

Se concluyó que el móvil había sido el hurto -un millón de pesos- y cierto deseo de venganza.

Por su trabajo de documentación, en su cabeza dan vueltas las imágenes, los rostros de las mujeres y el ritual de sangre que aparece en los relatos.

Pero a diferencia de los documentales que contratan actores para recrear los hechos, Sánchez recurrió a otro recurso para mostrar esos acontecimientos. "Sería costoso contratar tantas personas en escena -11 víctimas, cinco sobrevivientes y 3 homicidas- más el personal de producción, por lo que recurrí a un diseñador y grafitero para pintar cada escena. Lo hace en carboncillo e incluso así dice que le resulta un impacto terrible pensar en esos hechos y plasmarlos", anota el comunicador.

En esta técnica mezcla fotografías, dibujos y entrevistas.
El periodista Armando Galvis, quien aparece entre los testimonios y cubrió para el diario El País esa masacre, dice que "en Cali no se había presentado un hecho de esas características. Fue un reto periodístico tratar de acercarse a las familias, tener la información oficial, la declaración de algún sobreviviente".

Julio Romero fue el primer reportero gráfico en el lugar. Trabajaba en Occidente, a media cuadra del sitio y por eso fue el único medio escrito en registrar la masacre al día siguiente.

"De madrugada, el 4 de diciembre, cambiamos todo el periódico, pero no publicamos imágenes tan crudas. Otros medios nos pidieron material y las publicaron así. Por eso el 5 el impacto en la ciudad fue terrible", dice.

Con más pausa, y sin la prisa que exige la información periodística, años después, los escritores Osorio y Valderrama, durante más de tres años, repasaron en archivos y entrevistaron a familiares y sobrevivientes, para su libro 'La Mirada de los condenados', que terminaron en el 2003.

Osorio refiere que los 2.000 ejemplares se agotaron, pero hizo falta una editora con 'músculo financiero'.

Los sorprendió que casi dos décadas después, la familia de una de las jóvenes mantuviera el cuarto de ella intacto y con muchas de sus prendas.

Sánchez dice que en la época de la violencia partidista se presentaron masacres terribles, pero esta es quizás la primera de ciudadanos en la que no hay tintes políticos y las víctimas son gente de bien, que hizo pensar a todos que no estaban exentos del riesgo.

"También mostró dos tendencias en el país: una judicial a conceder ciertos beneficios que terminan en condenas que son casi una ofensa y la otra a buscar el olvido, en el que un suceso sobrepase al otro", expresa.

En los relatos, la gente dice que fue la mejor Feria de Cali, expresa.
Dice el documentalista que las personas de ese entonces mantienen el recuerdo de lo que hacían esa noche o al día siguiente, cuando Cali y el país amanecieron con tan cruel suceso.

Sánchez espera presentar su documental en los primeros meses del próximo año, como parte de una trilogía que se propone.

Este, que será del dolor, será la primera parte. Aunque sabe que para los allegados de las víctimas, cada diciembre es un dolor terrible, al recordar cuando sus seres queridos se quedaron unas horas más en la oficina para adornarla con motivos navideños.

Un comunicador social con alma de documentalista

Homero Augusto Sánchez Montoya, es comunicador social de la Universidad del Valle, que siempre ha estado vinculado con la producción de documentales.

Esta afición por retratar la realidad de la región lo ha llevado a realizar importantes trabajos con la Corporación Autónoma del Valle del Cauca (Cvc), y otros medios de comunicación en el país.
Su documental 'Tráfico de especies silvestres en el Valle del Cauca', de Telepacífico, fue el ganador en la modalidad de Desarrollo Social y Ecología del Premio de Periodismo 'Alfonso Bonilla Aragón', de la Alcaldía de Cali, en el 2009.

Con su nuevo proyecto, Sánchez Montoya espera entregar un documento que no solo reviva esta historia, le rinda un homenaje a sus víctimas, sino que sea el punto de partida para una reflexión sobre la violencia que afecta al Valle y a Colombia.

REDACCIÓN CALI.

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