'Es la hora de la unidad nacional en los grandes temas': Mindefensa

'Es la hora de la unidad nacional en los grandes temas': Mindefensa

Juan Carlos Pinzón habló sobre el fallo con Nicaragua, el proceso de paz y el fuero militar.

notitle
25 de noviembre 2012 , 11:50 p.m.

Quisiera saber si, de manera institucional, los negociadores de este conflicto limítrofe con Nicaragua consultaron o informaron en alguna instancia al Ejército colombiano de lo que estaba sucediendo en La Haya.

Pues eso me pregunto: si en algún momento de la década anterior se le consultó, si cuando hubo la oportunidad de consultarle la estrategia para defender a Colombia contra las pretensiones de Nicaragua, así se hizo. Que a mí me conste, solo desde hace unos meses empezamos a compartir inquietudes sobre cómo iba avanzando el tema. A este Gobierno lo único que le queda ahora es manejar las consecuencias de este fallo y de unas decisiones que se tomaron en otros momentos y en otro tiempo.

¿Cómo hacer compatible este fallo adverso a Colombia con la necesaria presencia de nuestras corbetas en el mar Caribe?

Allá tenemos que estar. Es necesario ejercer soberanía en todos los territorios asignados. En todos los cayos mantenemos presencia de nuestros infantes de marina. Nuestro papel es muy simple: mucha prudencia, someternos a los lineamientos que vaya dando el Presidente en un tema tan delicado e importante, y darle la tranquilidad al pueblo colombiano de que las Fuerzas Militares tienen la capacidad y la voluntad para actuar de acuerdo con los lineamientos que se establezcan.

¿Aun ahora las corbetas colombianas que vayan de Providencia a Quitasueño tendrían que cruzar mar nicaragüense?

El fallo aún no se ha acatado, pero tampoco se está desacatando. Estamos interpretándolo a la luz de la Constitución colombiana.

¿Existe la libre navegación militar de Colombia en esas aguas que nos quitaron?

Sí. Por ahí se pueden mover nuestras corbetas. Otra cosa es la explotación de recursos. En las primeras doce millas nadie distinto al país puede hacer explotación o presencia. En las siguientes doce millas, mar territorial, se hacen aduana y controles de pesca. Y en la zona económica exclusiva, de la milla 25 hasta la 200, hay libre navegación de barcos de todo el mundo, pero lo que no se puede es hacer explotación, ni pesquera ni de minerales. Lo que perdimos no fue la navegación sino lo grave: la pesca y la explotación minera.

¿Pero desde el punto de vista militar, no se podría presentar un caso como el de la Corbeta Caldas en 1.988 que se metió en aguas en litigio con Venezuela y casi hay guerra?

El país debe tener la tranquilidad de que contamos con unas fuerzas armadas profesionales, serias, que cumplen todos los protocolos, pero que también tienen la capacidad de cumplir con su misión.

Insisto: ¿desde el punto de vista militar, el fallo de La Haya complica a Colombia en la protección de sus fronteras y en la lucha contra el narcotráfico, o da lo mismo?

El fallo aún está siendo estudiado. Es temprano para saber qué tan delicado es el asunto en esta materia. Sí se ha establecido con claridad que en esas aguas haremos tres cosas: ejercer la soberanía donde nos ha sido asignada, proteger la vida y los bienes de los ciudadanos colombianos, y garantizar la seguridad de empresas que estén trabajando para intereses colombianos, que son terceros de otras banderas a los que también tenemos que proteger. Y mantener la lucha contra el crimen transnacional en esos corredores de movilidad. Esto, en el marco de las posibilidades de libre navegación, con las que nos permiten seguir cumpliendo en ciertas zonas.

Esta semana entra a séptimo debate al acto legislativo que reforma el fuero militar, el cual ha sido criticado por varios sectores. ¿Cómo convencernos de que traerá credibilidad, legitimidad y no impunidad?

Porque es una reforma concebida por verdaderos expertos: expresidentes de las cortes, exfuncionarios del más alto nivel y profesionales de la ciencia jurídica. Es una reforma progresista que tiene incluso una lista de conductas que jamás serán juzgadas por la justicia penal militar. La ponencia que la acompaña en el Senado incluso amplía esa lista. No habrá impunidad, pero llegó la hora de que las Fuerzas Militares y de Policía tengan un marco que les dé seguridad jurídica a la hora de actuar.

Racionalmente, un militar jamás podría ser condenado por matar a un guerrillero. ¿Eso está pasando?

En Colombia nos movemos bajo la idea injusta, pero que hizo carrera, de que todo lo que ocurría en la justicia militar causaba impunidad. De ahí pasamos a movernos en el otro extremo, en el que prácticamente cualquiera acción de un miembro de la Fuerza Pública se considera un 'falso positivo'. Queremos no estar ni en un extremo ni en el otro, sino que haya un marco de justicia clara. Una justicia especializada en los temas operacionales, en el derecho internacional humanitario, que es el marco con el cual se planea el empleo de la fuerza legítima del Estado. Para ello es necesario que la justicia que juzga los actos de nuestra Fuerza Pública cuente con verdaderos expertos con capacidades técnicas, forenses, laboratorios criminalísticos que permitan identificar en cada caso cuál es el contexto en el que se realiza una operación.

Si el proyecto es así de claro, porque han protestado organizaciones como Human Rights Watch?

Hay críticos muy serios y profundos en materia jurídica para los que una reforma como esta debe tener una serie de exclusiones y prevenciones asociadas a la historia del país y a sus realidades políticas. Los ajustes que se le vienen haciendo al proyecto deben darles tranquilidad a esos sectores. De una vez se excluyen de manera definitiva conductas como violaciones, 'falsos positivos' como los de Soacha que jamás irán a la justicia militar. Pero hay otros sectores para los cuales prácticamente todo lo que se haga a favor de las Fuerzas Armadas será un tema adverso. Lamento decirles a esos sectores que, en Colombia, necesitamos una fuerza pública que sea fuerte, con un marco jurídico claro. Por lo tanto, vamos a seguir avanzando en esta reforma, porque es equilibrada aunque tenga avances sustanciales.

Esta semana las Farc salieron a decir que usted está saboteando el proceso de paz. ¿Es cierto?

Puede que a las Farc no les gusten estos mensajes. Se creen sus propias mentiras de que no han cometido violaciones contra los derechos humanos, la Constitución y la ley. Por supuesto que seguiré siendo muy claro y enfático en la lucha contra la criminalidad, sin importar si viene de las Farc, del Eln o de las bandas criminales. Pero mire: si en Colombia va a haber paz, será porque las Fuerzas Armadas le han cerrado a la guerrilla las posibilidades de que las armas sean una vía al poder.

Parecería que el Gobierno habla dos lenguajes. El del Presidente, que es supremamente cauto, y el suyo, que sigue hablando de "bandidos, narcotraficantes" y denunciando violaciones a la supuesta tregua. ¿Usted es la voz armada del proceso de paz?

Tengo la convicción de que la prudencia es la manera más apropiada de avanzar en esta situación. Pero también tengo el deber de llamar por su nombre las cosas que ocurren. Cuando uno ve que han asesinado a niños, atentado en un pueblo contra las casas de unos civiles o que queman un camión porque les parece una opción, no puedo más que denunciar públicamente lo que ocurre y darle la tranquilidad al pueblo colombiano.

¿Han sido serias las Farc en su ofrecimiento de cese del fuego unilateral?

Hay algunas evidencias que demuestran que no. Han derribado torres de energía y cometido otros actos en contra de la Fuerza Pública. Los que tienen obligación de demostrarle al país credibilidad y compromiso son las Farc, que le han mentido históricamente a Colombia.

¿No es preocupante tanta incredulidad, con razón o sin ella, ante el supuesto primer acto de buena voluntad de las Farc?

Lo importante no son las palabras sino las acciones. En la misma semana no se puede hacer el anuncio de una tregua unilateral y, al otro día, volar torres de energía o atentar contra la Fuerza Pública. Ojalá negocien pronto y, de una vez por todas, declaren un cese del fuego para el resto de la vida.

Oyéndolo, creo que a usted le está tocando jugar el papel de duro del paseo...

No me siento jugando ese papel. Simplemente cumplo con un deber muy grande y tengo una convicción enorme de que si en Colombia va a haber paz, es gracias a los logros y sacrificios de la Fuerza Militar y de Policía, y a su sangre derramada. Lo que sí tiene que ocurrir es que si se avanza, hay que hacerlo con seriedad y transparencia, y de cara al país. Mientras tanto, las Fuerzas Militares y de Policía no bajarán ni un solo instante la guardia.

¿Cómo convencer de eso a su exjefe, el expresidente Uribe?

(Suspiro). Yo en eso prefiero guardar prudencia. Pero me parece que los hechos son los que hablan. Los resultados que han producido las Fuerzas Armadas bajo este gobierno son contundentes. No solo cayó Cano, sino que han sido neutralizados 24 de sus cabecillas. Ha habido más capturas de milicias o redes de apoyo que nunca. Los golpes que se le han dado al Eln son fuertes; van seis cabecillas. En el caso de las 'bacrim', no queda ningún cabecilla de los que había a comienzos del año. Han sido abatidos o capturados en el exterior. Ha aumentado la incautación de cocaína, de explosivos y se vienen reduciendo índices importantes como el del homicidio en todo el país. En materia de secuestro, hay la cifra más baja en muchos años. Estos resultados son la mejor manera de convencer. Pero claro, hay nuevos retos y los estamos afrontando con nuevos planes, pero le aseguro que las decisiones de política en materia de seguridad son muy serias.

¿No es doloroso para el Gobierno que el expresidente Uribe haga política, no solo con la inseguridad sino ahora con el fallo de La Haya?

No voy a ser quien continúe incendiando los ánimos y los conflictos entre personas tan importantes en el país. Por supuesto creo que al presidente Santos hay que rodearlo, tanto en un tema tan delicado en política internacional como el que estamos afrontando, como en una visión a largo plazo sobre el cierre del conflicto. Esta es la hora de la unidad nacional alrededor de los grandes temas. Y eso es lo que los grandes líderes deberían estar visualizando.

¿Produce alguna desmoralización de las tropas el proceso de paz? Ver al general Mora, el más duro de los duros, sentado ahí...

A las fuerzas militares, ver al general Mora y al general Naranjo sentados allí les da mucha tranquilidad. Estas fuerzas militares son muy profesionales y conscientes de que si alguna vez va a haber paz, será por la forma como han debilitado a esas organizaciones. Mientras tanto, el Presidente ha dado una orden clara y muy definida: la Fuerza Pública debe continuar persiguiendo a todas las organizaciones criminales.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.