Hora cero para el inicio de los diálogos de paz con las Farc en Cuba

Hora cero para el inicio de los diálogos de paz con las Farc en Cuba

Negociación arranca el jueves con diferencias hasta en puntos de agenda. Comienza el pulso.

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10 de noviembre 2012 , 08:53 p.m.

Será este jueves en La Habana cuando comenzará a escribirse el desenlace del mayor riesgo político asumido por el presidente Juan Manuel Santos, el proceso de paz con las Farc, porque vio en él "una oportunidad" para cerrar 50 años de conflicto armado. (Lea: Claves del debate sobre tierras que se dará en Cuba).

De ese tamaño es lo que pasa esta semana en Cuba, donde los delegados del Gobierno y esa guerrilla arrancan la negociación formal de la agenda de cinco puntos que acordaron el 26 de agosto en la isla, y sobre la que buscan un acuerdo final. (Lea: El lado oscuro de Tanja, la holandesa)

Si bien en Oslo, donde lanzaron el histórico proceso de paz el 18 de octubre, el encendido discurso de 'Iván Márquez' -segundo de la guerrilla- dejó claro que el pulso no será fácil, solo el cara a cara en la mesa de diálogo definirá el rumbo del proceso de paz. El jefe guerrillero pasó por retar el plazo de meses que quiere Santos para el proceso de paz, por rechazar el marco jurídico diseñado para traer a las Farc a la vida civil y por el lenguaje despectivo contra sectores de la sociedad colombiana.

Con todo y esto, es en Cuba, y solo a mediano plazo, cuando se sabrá si hay voluntad para superar las diferencias, ya visibles también en la manera de concebir el desarrollo rural, punto de la agenda por el que arranca la negociación.

El Gobierno lo resume en "mayor acceso a la tierra, infraestructura para las zonas más apartadas y prosperidad en igualdad para todo el territorio". Las Farc han dicho que para ellas la titulación no es suficiente, que el campesino debería poder decidir incluso sobre el subsuelo y que el arrendamiento de las tierras de los pequeños agricultores a empresarios del campo para cultivos industriales es otra manera de despojo.

En una entrevista publicada por el Telégrafo de Ecuador el pasado viernes, afirman, al ser preguntadas por el tema agrario, que se "adaptan a las realidades", pero que "reivindican una explotación racional de los recursos, acorde con una existencia digna del ser humano".

Y más allá, al hablar de la dejación de armas -en todo caso, punto clave si se considera que nunca antes en otros intentos de paz aceptaron esto-, dicen "tener claro que no habrá desmovilización". Es temprano para saber si esta diferencia es un mero asunto de lenguaje. Es más, han dicho que no están negociando, sino dialogando.

Lo innegociable

En un punto más de fondo, la reparación de las víctimas que han sufrido daño por las acciones militares de la guerrilla, parece estar uno de los mayores desafíos de la mesa. En Oslo, 'Jesús Sántrich', uno de los negociadores, protestó cuando se habló del tema. Pero en cualquier proceso de paz moderno, el reconocimiento de las víctimas y su reparación es innegociable.

Tema aparte es el cese del fuego en medio de la negociación, pedido por las Farc. El caballito de batalla del Gobierno ha sido reiterar, a través del Ministro de Defensa y a veces del propio Presidente, que hasta en la firma de un acuerdo, si así ocurre, habrá ofensiva militar.

Y también hay diferencias de forma. EL TIEMPO supo que uno de los mayores forcejeos esta semana en La Habana, cuando entre martes y jueves comisiones de las partes se reunieron para definir la mecánica de la mesa de negociación, tuvo que ver con la manera como conciben la participación de la sociedad en los diálogos. La guerrilla insiste en una representación directa. El Gobierno, en recibir las propuestas por un sistema de correo electrónico.

De aquí al miércoles se sabría si esto se definió y la manera como acordaron comunicarse con la opinión pública, otro asunto en el que las diferencias saltan a la vista. Humberto de la Calle, coordinador de los negociadores oficiales y quien ha tenido como constante el hermetismo sobre el proceso de paz, hablaría antes de partir para La Habana.

El hecho es que la llegada a la mesa de negociación se da con la balanza mediática inclinada hacia las Farc. Han concedido entrevistas a medios internacionales -de manera selectiva-, hicieron rueda de prensa con la holandesa Tanja Nijmeijer tras su llegada a Cuba y expidieron varias comunicaciones explicando lo que entienden, entre otras cosas, por desarrollo agrario.

Pero al margen de lo que ahora parece distanciar al Gobierno y a esta guerrilla, la esperanza está puesta en el diálogo que comienza. También, en que el grupo armado, que ha sido insistente en sus puntos de vista, cumpla palabras como que "el compromiso firmado es trabajar en los acuerdos de manera eficaz".

Los negociadores se lo dijeron al Telégrafo al ser preguntados sobre la frase de De la Calle en Oslo, cuando afirmó que el Gobierno no se sentía "rehén" del proceso de paz. Aseguraron no considerar esto como una amenaza. Y se ratificaron en que hay "unanimidad" en hacer los diálogos.

"De eso, que no quepa la menor duda", anotaron. Eso es precisamente lo que tienen que demostrarle al país, que después de Oslo quedó preguntándose si puede confiar en la palabra de las Farc.

MARISOL GÓMEZ GIRALDO
Editora de EL TIEMPO
margir@eltiempo.com
@margogir

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