El drama del soldado Yerlin, que busca pensión por invalidez

El drama del soldado Yerlin, que busca pensión por invalidez

Una ampolla que le apareció cuando patrullaba como soldado le dejó inmovilizado el pie derecho.

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26 de octubre 2012 , 09:38 p.m.

El día en que Yerlin Ernesto Caicedo comenzó a sentir una molestia en el talón de su pie derecho llevaba 15 horas caminando sin parar. Vestía uniforme camuflado y unas pesadas botas negras, mientras atravesaba las llanuras de Cumaribo, en zona rural de Vichada.

"Estábamos haciendo una emboscada a los 'paracos' cuando me apareció una ampollita en el talón derecho. Me pareció normal para un soldado profesional, y a pesar de la molestia seguí caminando", cuenta el exsoldado, hoy de 33 años, que entonces hacía parte del batallón de Infantería Aerotransportado Efraín Rojas Acevedo, en zona roja de los Llanos Orientales.

Pasaron los días y con el calor húmedo de la zona, la ampolla fue creciendo hasta medir 4 centímetros de diámetro. "Me mandaron con el enfermero, que la reventó y la cubrió con esparadrapo. Me dijo que con eso bastaría", recuerda Yerlin. En efecto, la bolsa se secó y el cuero se endureció, pero el dolor, lejos de desaparecer, se volvió crónico. Todos los días, antes de iniciar las largas caminatas, Yerlin metía un trozo de icopor entre su talón y la bota, que además nunca amarraba para evitar la presión.

Transcurrió un año y el cuero de la ampolla se fue transformando en una pequeña bola que cada vez le hacía más difícil caminar.

Hasta que un día el dolor fue insoportable y Yerlin tuvo que ser trasladado al Hospital Militar del Oriente, en Villavicencio, donde le retiraron la masa que afectaba el talón.

La cirugía ambulatoria, que debía durar 20 minutos, se convirtió en una intervención de más de dos horas. A los ocho días los puntos comenzaron a reventarse y la herida se abrió. "Usted quedó mal operado y tiene que volver a ser intervenido", cuenta Yerlin que le dijo el doctor. Nuevamente fue operado. Esta vez le dieron 20 días de incapacidad y durante dos meses recibió terapias de rehabilitación en el Hospital Militar.

Sin embargo, el pie derecho quedó tieso y sin movimiento. Desde entonces, Yerlin debe caminar con muletas y no puede durar más de dos horas de pie, pues el dolor no se lo permite. "Como no podía caminar, apenas se me acabó la incapacidad me trasladaron a Facatativá y me pusieron a trabajar en una fábrica de batería para radios. A los 4 meses me llegó la baja".

El Tribunal Médico Laboral del Ejército determinó que Yerlin tenía una disminución física de 36,31 por ciento. Salió de la institución con 14 millones de pesos y regresó a Bogotá, donde vive con su esposa y tres hijos.

Con la plata que recibió, Yerlin quiso comprar un taxi, pero asegura que fue estafado y perdió el dinero y la posibilidad de tener un carro. Ha intentado emplearse como guardia de seguridad, pero una vez se enteran de su discapacidad desisten de contratarlo.

No le dan pensión por invalidez

El Ejército explicó que Yerlin no podía continuar en la institución por disminución en su capacidad psicofísica. Dice que no le entregan pensión por invalidez debido a que por ley sólo se les da a quienes tienen una incapacidad de por lo menos 75%.

REDACCIÓN BOGOTÁ.

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