Así es zona donde Soacha y Ciudad Bolívar crearán área metropolitana

Así es zona donde Soacha y Ciudad Bolívar crearán área metropolitana

EL TIEMPO recorrió la frontera y encontró que sigue siendo una tierra de nadie.

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12 de octubre 2012 , 08:32 p.m.

Subir, subir y subir; al inicio en pavimento y luego sobre trocha. Así es el camino para llegar a las poblaciones donde Ciudad Bolívar y Soacha tejen su empolvada frontera. Una zona con 12 barrios y 160 hectáreas que por décadas ha sido tierra de nadie.

En el barrio Santa Viviana (Ciudad Bolívar) -gran mirador de Bogotá- hasta el 2006 las leyes eran dictadas por el paramilitarismo. En las fachadas de ladrillo se leía: 'Esto es territorio de...' y el mando se disputaba entre los bloques Capital, Central Bolívar y Centauros. En Caracolí y Los Robles (Soacha) tenían sus centros de operación; allí reclutaron jóvenes sin oportunidades laborales o de estudio que se acostumbraron a jalar el gatillo.

En ese tiempo, los pobladores hicieron resistencia; fueron varias las marchas -en las que participaron más de 100.000 personas- para rechazar a estos grupos y su orgía de bala y muerte. "A muchos les tocó irse para otro lado porque los amenazaron. Yo conocí a cuatro líderes comunales que los mataron y ni le digo cuántos muchachos murieron", recuerda Jairo, trabajador social.

Cuando las Autodefensas se desmovilizaron -del 2006 al 2007-, el poder se atomizó en pequeños grupos que hoy se dedican al microtráfico de estupefacientes y tratan de imponer vacunas a los comerciantes. Según la Policía de Soacha, el armamento de los delincuentes se basa en changones y armas de fabricación casera. El delito con mayor incidencia es el hurto común.

Caminar por las callejas fronterizas -caminos de tierra que en verano son de polvo y en invierno son de barro- permite encontrarse con una población variopinta. Con un pie en Soacha y el otro en Bogotá, por la calle 47 sur con 24 (Santo Domingo), transcurren personas de aspecto campesino: botas de caucho, sombrero y machete al cinto. Un altoparlante con música de despecho retumba en el sitio, lleno de casetas a la vera, donde hombres y mujeres ofertan a toda voz chatarra, baratijas y verduras.

"Esta es una zona periférica con pobreza histórica, a la que llegan muchos habitantes desplazados por la violencia; vienen con problemas económicos y sociales que se multiplican porque el Estado no los ha atendido eficientemente en mucho tiempo", explica Arles Nova, director de Derechos Humanos en la secretaría de Gobierno de Bogotá.

Falta de agua y vivienda digna, así como poco acceso a los servicios de salud, educación, cultura y transporte, son los dolores de cabeza para las 25.000 personas que aproximadamente habitan la frontera, en 12 barrios.

Las administraciones de Soacha y Bogotá (a través de la alcaldía local de Ciudad Bolívar) ajustan cinco meses de acercamientos para consolidar un área metropolitana que permitiría una mejor atención a los pobladores.

Hace un mes, ambas administraciones realizaron una primera actividad social en el parque de Santo Domingo, con la idea de censar y afiliar personas al régimen de salud subsidiado: 92 personas ingresaron al sistema. Además, se ha hecho un trabajo conjunto para que el hospital Vista Hermosa (Ciudad Bolívar) atienda pacientes de las dos jurisdicciones; dicha estrategia está por aplicarse y la población ha manifestado gran interés en que se puede concretar la iniciativa. Infecciones respiratorias agudas y diarreas son las principales causas de morbilidad, en adultos y niños, respectivamente.

"Hay una necesidad de trabajar conjuntamente los temas de seguridad, convivencia, paz y derechos humanos, porque si no se articulan las estrategias, cada acción se convierte en un paliativo que no soluciona nada de fondo", agrega Nova.

'La tubería ya no nos alcanza'

Isnelda Gutiérrez cumplió 39 años y hace 20 llegó de Villarrica (Tolima), viuda y con tres hijos. Canjeó gallinas y corotos por un terreno que le ofrecieron para levantar un techo. "Hace veinte años había tres casitas. Soy fundadora de mi barrio", expresa. Hoy es presidenta de la Junta de Acción Comunal de Los Robles, el poblado que fundó y que de 3 pasó a 1.200 predios. Junto a El Oasis y La Isla (Soacha), suman una población de 5.000 personas. Caracolí y Santa Viviana son los barrios colindantes.

En la frontera hay 18.000 viviendas construidas sobre lotes de invasión. Como se erigieron sin licencias y en terrenos privados, no están legalizadas; esto dificulta el acceso a los servicios públicos. La cobertura del acueducto legal no supera el 30 por ciento. "El alcantarillado lo hicimos entre los vecinos, pero al llegar tanta gente desplazada la tubería ya no nos alcanza y a veces explota", revela Gutiérrez. Esto se evidencia en tubos que, en distintos puntos, brotan de la tierra. Quienes no tienen agua, rompen tuberías y les conectan tubos para abastecerse.

En Santa Viviana, los niños de la escuela Sierra Morena a veces no reciben clases, pues "el agua no siempre llega a los tanques o los bomberos no los llenan", expone José Díaz, presidente de la junta de este barrio, de 4.000 habitantes.

Según la Empresa de Acueducto, en el sector construirán una estación de almacenamiento y redes para la frontera. Las demoras para iniciarla obedecen a que el Fondo de Prevención y Atención de Emergencias (Fopae) debía levantar restricciones por inestabilidad del terreno. Próximamente abrirán una licitación, para iniciar obras en 2013. En 2014 habría suministro de agua óptimo.

Una vía para cruzar el límite

"Sobre la frontera se ha dicho 'eso no me corresponde porque es del Distrito' o al contrario, y así se ha dejado de lado el desarrollo social", aduce Juan Amaya, alcalde de Ciudad Bolívar.

José Díaz, líder comunal, se lamenta de que una ambulancia se tarde más de una hora para atender una emergencia, pues la geografía dificulta el acceso: "Imagínese todo lo que sufre un enfermo".

La vía de tres kilómetros que parte desde Caracolí, cruza el límite y termina en Soacha es penosa: brincos y carros averiados abundan. Un convenio interadministrativo permitirá pavimentar ese tramo. "Esperamos que pavimenten rápido, con colectores de agua para que las filtraciones no causen más derrumbes", solicita Isnelda Gutiérrez, líder zonal.

Entonces llegaría una ruta del Sistema Integrado de Transporte Público, que aliviaría el martirio de quienes esperan hasta una hora para subirse en las escasas busetas. "Hay unos jeeps que ayudan a movilizarnos, pero la Policía los molesta mucho. Si ellos no nos ayudan,entonces quién", reclama José.

Pelea por la tierra

Muchas de las montañas que demarcan la frontera son de terratenientes que las usan para minería. Estos efectúan redadas -a veces acompañados por las autoridades- para desalojar a la gente que día tras día llega al territorio. Estas acciones, casi siempre, acaban en tropel.

"Estamos trabajando con el Ministerio de Vivienda para legalizar 18.000 terrenos y que la gente quede con escritura. Esperamos que en el 2013 se pueda terminar con el proceso, pues la legalización obliga a prestar servicios públicos y a hacer inversión", indica Juan Carlos Nemocón, alcalde local de Soacha.

FELIPE MOTOA FRANCO
Especial para EL TIEMPO

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