Así fue cómo el 'Mexicano' se tomó a Millonarios

Así fue cómo el 'Mexicano' se tomó a Millonarios

Se adueñó del equipo en 1982, junto con dos socios. Lo ponía a jugar contra sicarios en su finca.

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29 de septiembre 2012 , 10:02 p.m.

Uno de los hechos más polémicos de la semana fue la revelación del presidente de Millonarios, Felipe Gaitán, en el sentido de que el club más triunfador del fútbol profesional colombiano estudia la posibilidad de devolver 2 de sus 13 estrellas, alcanzadas cuando el equipo estaba en manos del narcotráfico. (Vea un análisis por el editor de Deportes de EL TIEMPO, Gabriel Meluk, sobre posibilidad de que títulos sean devueltos).

Era un secreto a voces que Millos fue el juguete preferido de Gonzalo Rodríguez Gacha, el 'Mexicano', pero su paso por el equipo se desdibujó con el tiempo y otros se encargaron de tapar el rastro que dejó el capo. (Lea también: 'Serán los hinchas los que decidan': Noemí Sanín)

Algunos recuerdan, sin embargo, cómo transportaba a decenas de invitados en buses de la Flota Rionegro y de Expreso de Oriente para que vieran jugar al 'Ballet Azul' en su finca Chihuahua, en Pacho (Cundinamarca). El equipo rival, capitaneado por él mismo, incluía a Gilberto Rendón y a los hermanos Rojas, sus gatilleros de cabecera. (Lea también: Millonarios no devolverá títulos sin consultar a hinchas y a jugadores).

"Era un jugador de potrero, barrigón pero ágil, e hincha a morir de Millos", cuenta un abogado que asesoraba al club en la época del 'Mexicano'. Tanto el abogado como el dirigente Álvaro Gutiérrez notaron que algo raro pasaba cuando tres empresarios empezaron a comprar la participación de los accionistas pequeños por el triple del precio, a pesar de que el equipo estaba en el sótano de la tabla.

Versiones señalan que el club fue ofrecido a Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, los capos del cartel de Cali, y que ellos declinaron la oferta pero recomendaron al esmeraldero Gonzalo Rodríguez Gacha y a los ganaderos Élmer Tamayo y Guillermo Gómez Melgarejo.

"Rodríguez, Tamayo y Gómez Melgarejo llegaron a la última asamblea de abril de 1982. Nos dijeron que eran los nuevos accionistas y que venían a inyectar plata para salir de la crisis", recuerda el exasesor jurídico. Y agrega que el'Mexicano' giró entonces 250 millones de pesos para pagar deudas urgentes. (Lea también: Narcos y fútbol colombiano, conexión de más de treinta años).

Luego vino la contratación de jugadores con dólares turbios. Los nuevos socios accedieron a traer a Pedro Alberto Vivalda, José Daniel Van Tuyne, Juan Gilberto Funes, Marcelo Trobbiani y Mario Vanemerak, entre otros. Pero lo único que sucedió fue que la Superintendencia de Control de Cambios multó a Millos por sacar dólares del país sin autorización del Banco de la República.

"En ese entonces, un jugador podía ganar 50.000 dólares al mes y un extra por cada gol que le gustara a Rodríguez Gacha", comenta el abogado.

Dos de los tres nuevos socios del club eran indagados en ese entonces por narcotráfico e importación ilegal de precursores químicos, pero el equipo seguía ganando y nadie decía nada. (Lea también: Meluk le cuenta: [Lo moral y lo probatorio]).

Y mientras 'los Embajadores' sumaban puntos, el 'Mexicano' y su socio Pablo Escobar acumulaban crímenes, incluidos los magnicidios del ministro Rodrigo Lara y del candidato a la Presidencia Luis Carlos Galán, que denunciaron la infiltración de la mafia en toda la sociedad.

Tres socios muertos

Finalmente, Rodríguez Gacha, Tamayo y Gómez Melgarejo salieron del club, pero no por acciones judiciales. Tamayo murió por una embolia el 17 de febrero de 1986 y la Policía abatió al 'Mexicano' el 15 de diciembre de 1989. Y para cerrar este penoso ciclo al mejor estilo de la mafia, el 21 de junio de 1992 dos sicarios le dieron siete tiros en la cara a Gómez Melgarejo y luego le pasaron un carro por encima.

Durante un tiempo, las viudas de Tamayo y del 'Mexicano' conservaron el dominio del equipo. Gladis Álvarez, la mujer del capo, logró sacar a un directivo (acusándolo de apropiarse de los parafiscales) y, con una jugada, se apropió de la sede campestre, hoy en enredos judiciales.

Pero el 'gol olímpico' lo hicieron en el 2001, cuando los herederos vendieron 4.050 derechos (un 9 por ciento del club) a miembros del llamado grupo de notables -conformado por Álvaro Dávila, José Francisco Chalela y Guillermo Santos, entre otros-, que luego demostró haberlos adquirido sin conocer que eran de las empresas de transporte en las que el capo llevaba invitados a su finca a ver jugar al equipo. Con esa transacción se borró el rastro de esta historia negra, que hoy hace ver dos estrellas a muchos hinchas de Millonarios.

Cinco pases bajo la lupa del fisco

Millos no había pasado el guayabo de Año Nuevo, cuando el lunes 3 de enero de 1989 le llegó una multa por 50 millones de pesos, por irregularidades en la compra de varios jugadores extranjeros. Según la Superintendencia de Control Cambios, Pedro Vivalda, Daniel Van Tuyne, Carlos Ángel López, Alejandro E. Barberón y Horacio Godoy fueron adquiridos con dólares que salieron irregularmente del país. De la multa, Gómez Melgarejo y Rodríguez Gacha debían pagar 16 millones y fueron señalados de aplicar maniobras dilatorias para burlar la ley. Pero tumbaron la multa por errores de procedimiento.

Las dos estrellas de la polémica

Los dos últimos títulos de Millos en el fútbol colombiano (1987 y 1988), en pleno auge del narcotráfico, siempre han estado cubiertos por un manto de duda.

"Cuando llegué al equipo, firmé un contrato por dos años, pero no sabía quiénes eran los dueños. A los seis meses, ya tenía conocimiento, incluso estuvimos con ellos en sus fincas (ver artículo arriba). Después supimos quiénes eran los dueños del América, de Santa Fe y de todos los equipos del fútbol colombiano", recuerda el argentino Mario Vanemerak, que defiende lo que lograron en la cancha.

Los números de Millonarios fueron impresionantes: en 1987 ganó con un invicto de 22 fechas y al año siguiente estuvo 26 juegos sin perder.

No obstante, hubo dos partidos que levantaron muchas sospechas, uno en cada año y ambos frente a Santa Fe. En 1987, los dos equipos bogotanos llegaron a la penúltima fecha del octogonal final con opciones de ir a la Copa Libertadores. El 16 de diciembre, Millos ganaba 1-0 cuando el juez Lorenzo López señaló un penalti en contra. El encargado de cobrar fue el argentino Jorge Taverna, goleador rojo ese año, con 19 anotaciones. El cobro fue tan suave que el arquero embajador, Rubén Cousillas, no tuvo necesidad de estirarse mucho para atajarlo. Varios compañeros de Taverna, entre ellos Freddy Rincón, lo increparon en el camerino e incluso hubo golpes. Se dice que gente allegada al equipo azul le ofreció dinero a Taverna por errar el penal.

Casi un año después, el 8 de diciembre de 1988, el escándalo fue más evidente. El árbitro Ramiro Rivera sancionó como penalti una falta de Wílmer Cabrera a Rubén Darío Hernández al menos tres metros fuera del área. Entre los rumores que circularon, se decía que la familia de Rivera fue secuestrada para presionar la ayuda a Millonarios.

Tres años después, Jorge Luis Pinto, técnico de Santa Fe en 1987, acusó a Luis Augusto García, entrenador de Millos, de haber comprado árbitros, y dijo que a Jamir Carabalí, defensa 'cardenal', le ofrecieron plata por "echarse para atrás". En la investigación de la Dimayor, el 'Chiqui' fue absuelto.

Los 80, una década oscura para el fútbol

El primer extraditado

Hernán Botero, presidente de Nacional, fue extraditado en enero de 1985, por lavado de activos. Se hizo famoso en 1981, cuando le mostró un fajo de dólares al árbitro Orlando Sánchez.

Secuestro de Armando Pérez

El árbitro antioqueño Armando Pérez fue secuestrado en noviembre de 1988, supuestamente por "representantes de seis clubes". Lo liberaron con un mensaje: "El que pite mal, lo matamos".

Asesinato de Álvaro Ortega: adiós torneo

Álvaro Ortega, árbitro cartagenero, fue asesinado en Medellín el 15 de noviembre de 1989, después de un partido entre el DIM y el América. Su muerte desencadenó la decisión de la Dimayor de cancelar, por primera y única vez en la historia, el campeonato profesional.

Sin partidos internacionales

El 29 de agosto de 1990, Nacional venció 2-0 a Vasco da Gama, en Medellín. El juez uruguayo Juan Cardellino denunció amenazas. La Conmebol suspendió los estadios colombianos hasta 1992.

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